El límite entre la vida profesional y personal de este viajero se va desdibujando. Sí, bleisure cobra mayor protagonismo y presenta nuevos desafíos para las empresas. ¿Cómo afrontarlos?

 

Por Augusto Ohashi

Los viajeros de negocios del siglo XXI ya han integrado la tecnología y la movilidad como parte fundamental –y casi natural– de su día a día. A diferencia de previas generaciones, se caracterizan por buscar en su actividad corporativa una similitud con su vida personal. Esto significa una experiencia personalizada, construida con base en lo ya vivido, pero enriquecida por la gran cantidad de información disponible en su red social.

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En consecuencia, una nueva tendencia cobra mayor protagonismo: bleisure. Este término es la fusión de business y leisure (en inglés), y refiere al deseo del viajero corporativo de extender su estadía o combinarla con actividades turísticas y de bienestar al finalizar la jornada. Según el estudio de BridgeStreet Global, al 80% de los viajeros corporativos le resulta enriquecedor realizar actividades de esparcimiento después del trabajo. Entre éstas se encuentran:

  • Conocer la ciudad.
  • Asistir a eventos culturales o deportivos.
  • Disfrutar la gastronomía local.
  • Simplemente tomar un descanso placentero.

Hoy en día la industria de los viajes de negocios está en pleno desarrollo a nivel mundial, con un crecimiento de 4.5% en los últimos años. América Latina, por su parte, supera las cifras globales con una media de 7.2%[1]. En este contexto, el 14% de las empresas a nivel mundial ha integrado este concepto de bleisure en su cultura corporativa.

El viajero de negocios del siglo XXI prioriza la conveniencia (viaje sin pérdidas de tiempo, hoteles cercanos a los lugares de trabajo, información en tiempo real) respetando sus preferencias (elección de horarios y días de vuelos, hoteles recomendados, servicios adicionales). En este contexto, las corporaciones tienen el desafío de alinear esas prioridades y preferencias con el costo y las políticas corporativas, sin dejar de ofrecer un servicio extraordinariamente personalizado.

Según el estudio Future Traveller Tribes 2030 de Amadeus, el viajero corporativo pertenece a la tribu Obligation Meeters. Este segmento agrupa a aquellos cuyo viaje responde a un objetivo establecido. El crecimiento y la evolución de la industria de los viajes de negocios impulsarán a esta tribu.

Las herramientas online son un punto clave de prestación de servicios para este segmento. Éstas trazan una enorme oportunidad de mejorar la experiencia del usuario, proveyendo la personalización y flexibilidad que ellos desean. Al mismo tiempo son instrumentos con enorme potencial para aumentar de forma significativa el respeto a la política corporativa.

El límite entre la vida profesional y personal del viajero corporativo se va desdibujando. En consecuencia, es responsabilidad de las corporaciones proveer la utilización de herramientas tecnológicas que garanticen soluciones personalizadas y, asimismo, aseguren el cumplimiento de los objetivos de negocio.


[1]Fuente: Travel and Tourism: Euromonitor from trade sources/national statistics-.


Augusto Ohashi es Head para Cuentas Globales en Latinoamérica de Amadeus, proveedor de soluciones tecnológicas avanzadas para la industria de los viajes a nivel mundial.

 

Contacto:

Página web: Amadeus

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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