Ser visionario implica ver “algo” que los demás no, y en lugar de descartarlo, darle forma y vida, planear de lo más grande hacia lo más inmediato.

 

 

Por Geraldina Jiménez*

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Viendo todo lo que los medios revivieron acerca de la historia de Jobs con motivo del cumpleaños 30 de la Mac, me hizo reflexionar en lo que es tener una visión o ser un visionario.

Jobs no sólo revolucionó la industria con la idea de tener una computadora personal con una interfaz completamente amigable (por dentro y por fuera), sino que estaba viendo mucho más allá: dominar la era de la información.

Y con este objetivo, durante los siguientes años fue sumando devices a esta misma visión.

Si vemos hoy en día un iPhone, no es sólo un celular, de hecho creo que es lo que menos es. En realidad es la versión to go de nuestra computadora. Y creo que nunca fue su intención entrar a competir con los celulares, sino crear un ecosistema donde todos los devices se interconectaran dándonos el acceso a esta era de la información, conforme otras tecnologías lo han ido permitiendo.

Es muy impresionante ver hoy hacia el pasado y descubrir cómo fue uniendo los eslabones de manera siempre anticipada y casi impecable. Y digo casi porque hubo algunos intentos fallidos, tal vez demasiado anticipados a la época, como la Newton.

Seguramente hay otros ejemplos en otras industrias de visionarios de este nivel. Y mi reflexión es que estos personajes no tienen un “tope” en sus ambiciones o pasiones.

Ven “algo” que los demás no, y en lugar de descartarlo, le dan forma y vida. Planear de lo más grande hacia lo más inmediato suena interesante.

Y esto no significa inventar todo, si vemos la historia de Mac, lo que Jobs hizo en gran parte fue juntar una serie de tecnologías ya existentes pero que estaban en ámbitos separados.

También me hace pensar en las nuevas generaciones de jóvenes-cuasi-niños que están revolucionando con proyectos hechos con una computadora en su cuarto. Será que gracias a su edad no tienen los topes de los más adultos, no le temen a experimentar y no les importa que no pase nada (o sí), por lo que ponen en marcha planes ambiciosos, grandes, nuevos y disruptivos que cambian al mundo. Porque eso es lo que quieren, cambiar al mundo.

Cuántas veces no hemos tenido un pensamiento, una idea fugaz o hasta un sueño (literal), que damos por descartado antes de siquiera aclararlo a nivel mental. O al revés, cuántas veces “planeamos” con una miopía que nos lleva al cortoplacismo o a lo normal, por no llamarle mediocre.

Ya sé que no todos somos Steve Jobs o Vin Cerf, que seguro es lo que están pensando, pero no nos acercaremos ni a su sombra si no nos forzamos a ver más allá.

 

 

*Geraldina Jiménez es director general en Digital Arts Network

 

Contacto:

www.digitalartsnetwork.com.mx

Twitter @TBWADAN_MX

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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