Si ya decidió endeudarse, evite los créditos otorgados a tasa variable y/o en salarios mínimos, o cualquier otro esquema que ajuste sus pagos al alza de forma periódica.

 

A raíz del artículo “La Absurda Idea de Subir el Salario Mínimo” que publicamos en este espacio, este analista recibió una buena cantidad de correos electrónicos de lectores que se encuentran muy preocupados con la propuesta. En todos los casos se trata de personas que cuentan con créditos hipotecarios ante Infonavit o Fovissste, y cuyas deudas se ajustan de conformidad con dicho salario.

La preocupación no es en vano, pues como sabe, en México tanto multas, recargos, derechos y cientos de otros conceptos también se encuentran indexados a ese ingreso. De ahí que pretender elevarlo de entrada más de 23 por ciento, como ha dicho el jefe de gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, dispararía en la misma proporción el saldo de sus créditos. No están de acuerdo, por supuesto.

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A pesar de que se trata de momento solo de una idea, lo cierto es que parece estar permeando en la percepción de la gente como un hecho inminente. Nada más alejado de la realidad.

Como recordará, aquí hemos criticado la postura populista, demagógica y electorera de subir el salario mínimo, y en principio la hemos evidenciado como lo que es: un distractor político para recomponer la maltrecha popularidad de Mancera, en la antesala del proceso comicial de 2015. En el gobierno federal lo saben bien y no permitirán que un alza como la que quiere, se la cuelgue como medalla la oposición.

Por el lado económico, hemos explicado que lejos de beneficiar a los trabajadores de menores ingresos, en realidad se termina dañando a los menos cualificados, que al resultar más caros de contratar, terminan condenados a la informalidad.

De ahí que la creencia del secretario de Desarrollo Económico del DF, Salomón Chertorivski, de que subir el salario atraería más a los informales hacia la formalidad, evidencie que confunde las causalidades: es la abundancia de empleo y la mejora de los salarios como consecuencia del crecimiento económico sostenido, el que reduce la informalidad, y no es el aumento de los salarios el que propicia el alza de la producción y plazas laborales.

Justo esa falta de crecimiento es la culpable de que casi el 60 por ciento de la población ocupada se encuentre en el sector informal. De manera que es un hecho que esa tendencia se aceleraría si se eleva el salario de manera artificial. Como ve, la propuesta a pesar de ser muy llamativa, la realidad es que no es probable que se lleve a la práctica. En este sentido, en apariencia no tendrían mucho de qué preocuparse los deudores de Infonavit y Fovissste, salvo por lo que explicaremos más adelante.

Con todo, hay una buena noticia: todo indica que este debate no será inútil, pues el diario El Financiero ha dado a conocer esta semana que se prepara una iniciativa de ley para crear la “Unidad de Medida y Actualización” (UMA), que permitiría desvincular el salario mínimo de todo lo que tiene ligado.

Esa unidad sería calculada por el INEGI y se ajustaría de acuerdo a la inflación. La UMA se convertiría así en la nueva vara de medición. Esto llegaría asimismo, en un momento en el que tanto el Infonavit como el Fovissste ofrecen ya nuevos créditos en pesos.

Lo que falta, y esta es la propuesta, es que se permita que las personas que actualmente tienen un crédito vigente también puedan cambiar –si les conviene– las condiciones de este de salarios mínimos a pesos, para que sus pagos sean fijos siempre. Ese sería un beneficio que llegaría a miles de deudores de manera instantánea, aunque claro, haría falta que el gobierno ajustara el gasto de estas dependencias para no afectar sus finanzas en el futuro. Es ahí donde está lo difícil y la razón de que sea improbable que esto se apruebe.

Claro está que el trabajador no sabe si mañana tendrá el mismo empleo y/o ingreso que hoy, o si será mejor o peor. Eso es incierto. No obstante, más vale esa incertidumbre que la de no saber cuánto es lo que tendrá que pagar en el futuro por culpa del ajuste en las UMAs. Por eso, siempre que pueda, sería bueno además que aportara a capital para reducir los intereses de su préstamo.

De ahí que la recomendación sea: si ya decidió endeudarse, evite los créditos otorgados a tasa variable y/o en salarios mínimos, o cualquier otro esquema que ajuste sus pagos al alza de forma periódica, por muy atractivos que parezcan hoy. Prefiera en cambio los préstamos hipotecarios a tasa y pagos fijos, para que la inflación no sea un peor enemigo de lo que ya es.

Recuerde que aquí hemos explicado las razones fundamentales que apuntan a que, quien debería ser el mayor vigilante de la inflación, en realidad parece empeñado en promoverla. No por nada el Balance General del Banco de México continúa en históricos números rojos, lo que es tan solo una de las múltiples señales –además del excesivo y creciente gasto y endeudamiento públicos entre otras– que nos anticipan que en el futuro, las presiones sobre nuestro peso por la vía devaluatoria y la inflación serán la constante. Esto perjudicará, muy en especial, a quien mantenga deudas cuya amortización se va actualizando a lo largo del tiempo. Más vale tomar previsiones.

 

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