Este restaurante definitivamente no forma parte de las guías de viajeros más exquisitos, pues es políticamente incorrecto y la comida no es sobresaliente, pero visitarlo es una experiencia única. Descubre porqué.

 

 

En Charlevoix (Quebec) existe un lugar muy especial que a primera vista podría parecer un restaurante común y corriente, e incluso mal ubicado, pues es necesario recorrer un tramo de carretera para llegar. Sin embargo, la Maison du Bootlegger tiene una combinación de historia y sabor que hacen que una parada aquí sea indispensable si estás de visita en Canadá.

¿Cuál sería la conexión entre un restaurante escondido en el bosque canadiense y Memphis? Aunque parezca imposible, el vínculo es estrecho y se debe a que Elvis Presley se convirtió en un visitante recurrente de la Maison, lugar cuya historia podría formar parte de una serie de gángsters.

Hace muchos años, la venta de alcohol estaba prohibida en Canadá, y Elvis visitó Quebec para ofrecer una serie de conciertos en esa provincia. Cuando preguntó cuál era el lugar indicado para ir a tomar algo al finalizar su primer concierto (recordemos que esto era considerado ilegal), terminó en la Maison du Bootlegger, una casa que, hacia el exterior, daba la impresión de ser un hogar familiar y tradicional, pero que al entrar revelaba una serie de pasadizos que desembocaban en un gran salón con una cava, así como un casino clandestino y, por supuesto, un cuarto de baile.

Mesero Elvis

Si en algún momento un vecino se quejaba del ruido y la policía llegaba a inspeccionar, todo quedaba escondido en cuestión de segundos: podían entrar a revisar cada rincón de la casa sin darse cuenta de la revolución que había detrás de sus paredes falsas. La Maison du Bootlegger era un oasis de fiesta en tiempos de represión, que poco a poco cobró fama de boca en boca.

Hoy sigue funcionando, y aunque ya no es ilegal, la estructura continúa intacta. Para los curiosos, después de comer es posible solicitar un recorrido en su interior y así acceder a todos los cuartos secretos. En uno de estos pasillos que aparecen de forma sorpresiva, podrás ver una firma del propio Elvis, quien adoptó este lugar como uno de sus favoritos y procuró visitarlo cada vez que tenía oportunidad.

 

La Maison Bootlegger4

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Maison du Bootlegger

 

 

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