Los Juegos Olímpicos de Tokyo se han pospuesto para 2021. Un hecho que sólo ha sucedido tres veces: 1916, 1940, y 1944. Todas relacionadas con guerras (Primera Mundial, conflicto Japón-China, Segunda Mundial). La última ‘pista’ para confirmar que el pico del COVID-19, el combate global en contra del virus, y una gran recesión económica que acompaña este proceso oficialmente han comenzado. 

‘Somos los elegidos’ para enfrentar y (sobre)vivir un momento histórico increíble: cuando sociedad, economía, cultura, y consumo mundial tuvieron estrepitosamente que detenerse, enfrentarse, guardarse, y -ojalá- repensarse, para poder seguir adelante cuidando lo verdaderamente importante.

Tiempos difíciles, también llenos de esperanza y reinvención. Para usted, para su negocio, para los empresarios, para la economía, para los gobernantes, para el sistema de valores, para la globalización. Para nuestras conciencias.

No es hora de desfallecer, es hora de lavarse las manos y quedarse en casa.

Una pausa económica fulminante que tendrá un costo tan increíble como el virus en sí mismo. Goldman Sachs y Morgan Stanley ayer conectaron a aliados, académicos, y gremios para confirmarnos lo temido: el PIB global se contraerá al menos un 1% en 2020, un momento cuyo impacto logrará superar -de lejos- la crisis de 2008.

Con China ‘detenido’ desde hace dos meses, Europa dos semanas, y los países emergentes haciéndolo en este mismo instante, el miedo detrás el crecimiento exponencial de casos y fallecimientos, y la facilidad detrás del contagio han hecho a la humanidad hablar: La Salud Prima! y sin nuestra supervivencia no hay economía!

Existencialismo y Especulación marcan una cuarentena impuesta / voluntaria que logrará seguir conectada física y emocionalmente a través de internet; bajo dos realidades para gobiernos, empresas y ciudadanos, donde el flujo de caja será Rey y conseguirlo será un reto: Para no dejar desvanecer emprendedores y trabajadores.

Las cifras no mienten, incluso las más tristes. Del once de marzo, día en que el COVID-19 fue declarado una pandemia global se pasó de 124 mil contagiados y 4.566 fallecimientos, a superar los 390 mil y 16.000 respectivamente (marzo 24). En trece días el virus se ha triplicado, sin saber cuántos casos no se han detectado, no sólo por la cantidad de contagiados ‘silenciosos’, también porque la pandemia refleja la existencia (y falencias) de tres tipos de sistemas de salud en el mundo.

Los de grandes potencias que basan su poder en protección social a cambio de impuestos. Como Alemania, Francia, o España e Italia… donde las muertes en medio del colapso de un sistema hospitalario ‘Top-Notch’, deja la esperanza de un verano lleno de turistas, en una zona que vive en buena parte de los visitantes foráneos.

Habrán otros países donde su sistema de salud se caracteriza por ser robusto. Mas hospitales, camas, doctores. Siempre bajo una mirada ‘excluyente’, como zonas de Estados Unidos donde el tratamiento por COVID-19 cuesta USD $35.000.

Donde no importa cuántos seguros hay pagos… enfermarse cuesta (mucho).

Y otros países con un sistema de salud débil. Una suma de corrupción e Inequidad. Donde la inclusión existe, la gran mayoría puede ir al médico y los más vulnerables rara vez pagan, pero las condiciones de los más necesitados distan peligrosamente de una minoría que puede costear hospitales más parecidos a Lenox Hill en Park Avenue y 77.

El patrón es evidente: Ninguno de los tres sistemas puede resistir una pandemia como la actual. La mayoría de la comunidad médica global está de acuerdo. Mientras todos están combatiendo el virus en la primera línea de batalla sin parar. Todo aplauso no es suficiente. Gracias JuanCa -mi hermano mayor- por no descansar.

A esta urgente realidad, el modelo de globalización actual (que pronto estará ‘outdated’) se ha aproximado desde dos Estrategias Macro: la primera basada en afrontar el COVID-19 bajo la premisa de que lograremos la inmunidad por el contagio.

Es decir: entre más lo tengan más rápido, el impasse será más corto.

En este escenario -fuente OMS- 2/3 de la población global podría contraer el virus, y cada sistema de salud deberá asumir las consecuencias, bajo las métricas de mortalidad que su realidad refleje (jóvenes o viejos por igual), con el soporte del Estado. El costo en vidas es inmenso, en Italia es casi el 9% de los contagiados. Comienza a quedar claro que como estrategia no genera el resultado esperado.

La segunda Estrategia parte de apoyar el sistema de salud (física y económicamente) y disminuir la propagación al tiempo a través del aislamiento voluntario u obligatorio de catorce días, sin embargo para diferentes epidemiólogos podrían llegar a ser cuarenta, para realmente cortar en la curva de contagios / decesos. En China comenzaron a inicio de sus fiestas de año nuevo, y hasta esta semana volvieron a salir. La Realidad.

Un golpe fuerte para la psique, en una sociedad con tendencias a la depresión en grupos de dos o una persona, y a violencia doméstica cuando hay más de tres (OMS). Sin embargo recuerde que -de acuerdo con Steven Pinker en “Enlightening Now”- históricamente, serán los momentos de dificultad los que muestran los mejores valores del ser humano como la compasión, creatividad, resiliencia, y amor… por supuesto.

Aislamiento que sucede en medio de países y economías que ‘si o si’ tendrán que transformarse en grandes benefactores, respondiendo a las consecuencias económicas que deja una decisión sin precedentes. Desde subsidiar y rescatar industrias de todo tamaño, hasta dar comida y techo al vulnerable, mientras apoya el sistema de salud. No es hora de corrupción a partir de la urgencia señores políticos. Esta vez no!

Y el miedo empresarial se hace inevitable (sobre todo cuando la proyección de disminución del PIB en México oscilan entre el 0.7 y el 5.7%), pero los países y sus gobernantes obligados un análisis de la realidad país versus el nivel de propagación, toman la decisión de jugarse ‘el todo por el todo’ llevando a sus habitantes a una forma de encierro en sus casas que mezcla lo pedagógico con lo punitivo.

Entonces Nuestro aporte para luchar contra el COVID-19. Nuestra causa conjunta. Nuestra mejor forma de ganar esta guerra invisible, que todos sabemos se trata de quedarse y no salir de casa, se termina tratando en esencia de una invitación de carácter obligatorio a ‘Volver a lo Básico’.

A reflexionar sobre el contexto social, político, económico, cultural, ambiental, y de consumo que lo rodea, sobre lo que está haciendo de mas (o menos), recordar la belleza de lo simple, valorar lo que estaba dado por hecho, crear, soñar, y pensar cómo hacer progreso de manera más equitativa -y a la vez progresista- con sus semejantes y el planeta.

Sin embargo, y más allá de la población vulnerable del mundo, que mantenerla viva será obligación del Estado, compromiso de los corporativos, y deber moral de todo ciudadano, este proceso de encierro físico y mental tan profundo y retador a la vez tiene dos caras:

Por un lado están los que tienen la forma de sostener (a ellos mismos, sus familias, empresas, empleados, etc) este momento en términos de caja con los recortes y reajustes respectivos, y por otro una gran mayoría… de trabajadores informales, emprendedores, y los que terminarán lastimosamente sin empleo. Es decir lo que los que no tienen caja.

Todo un reto… si se tiene en cuenta que 1) exceptuando el desarrollo y distribución de productos de primera necesidad el resto de industrias a nivel global están en su mínimo de producción / distribución 2) la ausencia del comercio físico tiene un peso poderoso en la comercialización de múltiples categorías y 3) existen múltiples cadenas de valor -desde la complejidad de los procesos confidenciales hasta remodelar una casa pasando por conducir un Uber- que aún no pueden vivir en la esfera del teletrabajo.

Será responsabilidad de todos, en la medida de lo posible dentro de su plan de subsistencia corporativa y doméstica:

apoyar a los pequeños negocios que conoce

(recuerde que en recesión todo cuesta menos, podría sacarle provecho a ello, además de aportar a una próxima salida del momento económico: porque sólo ‘moviendo la rueda del dinero’ se genera confianza y consumo)

evitar el sobreconsumo

(recuerde que deben alcanzar para donarle al necesitado, venderle a precio de costo a los vulnerables, y evitar el pánico del ‘anaquel vacío’ en la clase media, y que al parecer fascina en redes sociales)

y motivar la ocupación laboral

(recuerde que en los momentos de baja facturación se puede planificar, reinventar, motivar, y cambiar en momento y futuro de un negocio, y al parecer el contexto actual donde la virtualización pasará a ser realmente masiva es todo un ‘melting pot’)

Todo esto en un estilo de vida donde los negocios y corporaciones que deciden o imponen apoyar el teletrabajo deben comenzar a entender una realidad de este nuevo estilo de vida ‘In-House’:

Labores domésticas (donde la sobre higiene es obligatoria), paternidad (que incluye ser maestro y explicarle a los chicos por qué no pueden salir) y trabajo están sucediendo simultáneamente. Cambiar horarios y dinámicas para que se acomoden a este momento es crucial. Y todo un alivio para muchos sin importar su nivel en la organización.

Habrán muchos que tendrán dificultades, algunos serán de nuevo apoyados por sus familiares, unos tendrán más resiliencia que otros, algunos compartirán con los otros, y al final todos unidos saldremos adelante. Del Covid-19. De la recesión. Los cambios que traerá este momento son inmensos, y como todo ‘Cisne Negro’ sin avisar será tan transformador, como dramático y positivo al mismo tiempo.

Pero ahora debemos concentrarnos en el hoy. Paciencia… disfrute de su casa, sus seres queridos, y tener tiempo para poder pensar y encontrarse consigo mismo, no lo gaste solamente en comprender que hay detrás, quien confabuló en contra de nosotros. Porque perdemos el foco.

De nuestra disciplina viviendo el hoy, la agilidad de los gobiernos, y la rapidez de la ciencia para encontrar la cura, depende que salgamos (a la calle y de este momento histórico) pronto y podamos tener un mañana prospero. Gracias por su tiempo.

 

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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