Siempre, ante un escenario electoral, las cosas se ponen pasivas antes de la batalla. En la atmósfera nacional pareciera que no hay grandes noticias: el dólar baja, la elección en Estados Unidos gana los titulares, el petróleo ya estancado –a la baja– deja de ser noticia… Pero este asunto de los hidrocarburos es una transformación silenciosa monumental a nivel mundial. Transitamos un cambio de energía tradicional a las nuevas energías; todas las empresas petroleras están en crisis, y las vanguardistas están soltando amarras de la energía tradicional y brincan a nuevas energías, y esto empieza a pegar en México.

¿Será el primero de los grandes cambios que vive el país como consecuencia de las mentadas reformas? Por una parte, ya se adelantó la importación de las gasolinas; por otra, Pemex pasa por su peor momento, que podría convertirse en el mejor, pues aunque de manera dolorosa tendrá que cambiar, nunca volverá a ser lo que fue, y ante un cambio mundial tan grande es obvio que tiene que convertirse en una empresa futurista. De otra manera no puede subsistir en un entorno totalmente diferente.

Hace unos días, en un diario leía que México ya no es una potencia mundial. ¿Mala noticia? Pues no tanto. Nuestra economía se despetrolizó y no se fue al infierno, como las voces de mal agüero aseguraban.

En otro frente se acaba de anunciar que la SEP va a despedir a más de 3,500 maestros por no haberse presentado a los exámenes. Ésa sí es una noticia. ¿Inició el cambio por fin? Al parecer sí, y ésta es la peor etapa de la reforma educativa. Todo lo anterior fueron puros escarceos. Por fin ya se está aplicando la reforma y es seguro que algunos de los maestros no se van a quedar tranquilos, pero ya empezamos a ver los ajustes tan necesarios.

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También hoy ya escuchamos en las noticias la primera auditoría a los dineros de los gobiernos estatales. Ya sabemos quiénes son los gobernadores que se hacen locos con los recursos y los manejan de manera oscura.

A lo mejor todavía no hay consecuencias, pero el hecho de que la Auditoria Superior de la Federación ya dio el primer reporte, ya es algo. Nunca antes se había tenía este tipo de revisiones a los estados.

En otro sector, el de las televisoras, leía la reseña de una comida en TV Azteca en que el nuevo director, Benjamín Salinas, exhortó a todo el personal a cambiar la vieja cultura que técnicamente los tiene en la lona, para convertir a la televisora en una opción competitiva, nueva y rentable. ¿Otro cambio? Por supuesto.

Las televisoras están perdiendo audiencia y en breve aparecerá en la barra nacional abierta una nueva opción de televisión, además de que los jóvenes ya no ven la televisión abierta; prefieren Netflix y los contenidos que ofrece internet, en sus teléfonos celulares. Todo esto generado por la reforma de telecomunicaciones.

En materia política aparece la opción de los independientes. No son los mejores y algunos son una farsa, pero hay que entender que nuestro sistema político también está cambiando. Habrá muchos ajustes aún, pero hoy, mal que bien, empieza a generar nuevas opciones.

¿Por qué quiero hacer esta reflexión de que México ya no es el mismo? Por la simple y sencilla razón de que hay muchos sectores de la población que no quieren reconocer que México se está moviendo, tal vez no a la velocidad que todos quisiéramos, pero están pasando cosas favorables.

Lo malo es que hay sectores que no avanzan y otros aún se resisten a cambiar, y en el terreno de la política los exultantes candidatos independientes están tirándole a la sociedad un discurso basado en mitos respecto al país y la política. Hablan de los ex presidentes como si ellos solos hubieran desecho al país (en algunos casos sí y hace mucho tiempo, cuando en México se podía, pero desde que el PRI perdió la mayoría en el Congreso, ya no es el caso), y su oferta política suena a que ellos sí saben cómo cambiar las cosas, pero lo ponen como si el presidencialismo fuera el de antes y el presidente pudiera decidir absolutamente todo en México.

Es una falsedad, y como ejemplo veamos el mal desempeño del Bronco como gobernador. Todas sus ofertas de campaña no las ha podido cumplir porque el ser gobernador no es ser omnipotente. Hay leyes, reglas y muchas negociaciones que hacer con los partidos políticos, empresarios, poderes y grupos fácticos.

El mejor ejemplo de esto lo dio hoy el presidente Peña Nieto, cuando ante la Conago pidió que primero se termine de implementar la reforma que se hizo en 2008 del nuevo sistema penal acusatorio. Se tiene que terminar en junio de 2016.

También les dijo que si no les parece su reforma del mando único, está bien, pero que por el bien del país inicien las discusiones para lograr un avance.

En otros tiempos hubiera hecho un decreto y listo. Hoy, hay que negociar. Como que estamos cambiando, ¿no?, aunque muchos no quieran verlo.

 

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