Aunque el mercado laboral exige empleados con múltiples habilidades, para las Pequeñas y medianas empresas el multitasking puede convertirse en un freno para identificar procesos que afectan su productividad y eficiencia.

 

 

 

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La escasez de ofertas laborales empuja a los profesionales a capacitarse en más áreas para cubrir los puestos de tres o más empleados dentro de las Pequeñas y medianas empresas (Pymes); sin embargo, terminan por agotarse con el cúmulo de responsabilidades y procesos a su cargo, arriesgando la cadena de valor.

En ambientes corporativos, los empleados multitasking (multitarea) diluyen la posibilidad de identificar los procesos que pueden ser mejorados y tienen poca esperanza de movilidad en la cadena de mando, informó Grip, empresa consultora en un comunicado.

“Actualmente, las empresas mexicanas enfrenan un gran reto para crecer y desarrollarse debido al difícil panorama económico que vivimos y a los altos niveles de competencia entre empresas. Es cada vez más frecuente que el número de profesionales de todas las áreas del conocimiento compitan entre ellos para ser más integrales y tener ventajas competitivas sobre sus colaboradores en el trabajo” comentó Jorge Uriega Cuesta, socio director de Grip.

Según el ejecutivo esta realidad podría representar una gran oportunidad para las áreas de recursos humanos de las empresas, dado que en la actualidad la competencia obliga a tener más habilidades y capacidades profesionales para lograr obtener un empleo.

“El panorama de desempleo y competencia que vivimos en México da cierta ventaja a las empresas en el aspecto de que hay poca oferta laboral para un gran número de profesionales entrenados que requieren empleo, por lo que las empresas optan por dar muchas responsabilidades a un solo colaborador o empleado, invitándolo a cubrir el puesto de dos o tres personas bajo un esquema cada vez más popular en el mundo empresarial: el empleado multitarea” añadió.

Según la consultora, existe una tendencia en las empresas mexicanas con menos de 50 empleados de repartir las tareas más importantes a empleados de gran habilidad, preparación profesional y confianza de los empleadores. Esto ayuda a las empresas a tener que pagar menos profesionales capacitados y aún así tener procesos operativos eficientes y de gran productividad.

Uriega Cuesta considera que esta situación puede perjudicar a la compañía si el colaborador adquiere la responsabilidad de muchos procesos operativos al mismo tiempo, pues la cadena de valor puede arriesgarse en diversas áreas de manera simultánea.

“Además de arriesgar la cadena de valor confiando muchos procesos a un sólo colaborador, su productividad puede disminuir debido al desgaste que implica para el empleado tener cada vez más roles y tareas, y por ende, cada vez debe permanecer más tiempo en el área de trabajo y esto comienza repercutir en todos los aspectos de la vida del empleado”, comenta el directivo.

Uriega Cuesta sugiere que las Pymes sean moderadas con este tipo de prácticas y recomendó equilibrar tanto las responsabilidades como las cargas de trabajo para sus empleados.

“En empresas pequeñas y medianas es muy común ver este tipo de prácticas, donde un puñado de colaboradores se vuelven tan indispensables que incluso llegan a llamarlos males necesarios. Por eso es importante tener un plan estratégico que permita a los administradores ver cuál es el número de colaboradores correctos de acuerdo a los procesos operativos precisos de la cadena de valor”.

El ejecutivo dijo que en ambientes con más de 50 colaboradores o en niveles corporativos, las responsabilidades se reparten de manera mucho más holgada, incrementando la especialización de los colaboradores en una parte mínima de todo el proceso de la cadena de valor, dando poco espacio a los empleados para moverse entre áreas y para escalar en la cadena de mando.

“También una situación así –subrayó Uriega Cuesta– puede ser perjudicial para cualquier compañía, pues la información sobre los procesos queda demasiado dispersa entre los colaboradores, y en el momento en el que sea necesario llevar a cabo algún ajuste a la cadena de valor, será muy difícil identificar dónde está la falla pues nadie querrá aceptar que en su pequeño terreno hay errores o cosas que ajustar cuando el proceso que le corresponde a cada uno es muy específico.”

El directivo escomentó que “es indispensable contar con una estrategia adecuada de administración de recursos que parta del reconocimiento de las necesidades de cada área dentro de la empresa. Es fundamental establecer procesos y flujos de trabajo de acuerdo a los productos y servicios que constituyen el núcleo del negocio y traer a los colaboradores adecuados para la ejecución de los procesos dentro de la cadena de valor”.

Grip recomendó una estructura adecuada de administración de recursos permitirá a la empresa invertir tanto en los colaboradores que necesita como en proporcionarles la infraestructura necesaria para que entreguen productos y servicios de calidad permanentemente, para asegurar el éxito del negocio.

 

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