Emprendedor versus empresario

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Por Jonatán Marcos Loidi*

Seguramente ustedes conocen al mítico Walt Disney. Quienes lo conocieron lo describen como un loco creativo, inquieto, innovador, ansioso, visionario y un sinfín de adjetivos que no hacen más que mostrar lo que, en hechos, él supo llevar adelante con múltiples emprendimientos y maravillosas creaciones que todos hemos disfrutado y compartido.

Sin embargo, Walt era pésimo con los números, en realidad no le interesaban, además de que tampoco se preocupaba mucho por el management. Pero pocos conocen al otro Disney, Roy, quien era cauto, conservador, ordenado y disfrutaba de administrar los cientos de negocios que su hermano había impulsado.

Por lo tanto, ser emprendedor no es sinónimo de empresario, además de que muchas veces esta dualidad no se ve plasmada en una misma persona y es la principal causa del fracaso (siete de cada 10 emprendimientos no superan el año de vida).

¿Cómo son los emprendedores? Son personas ansiosas, proactivas, optimistas, no miden el riesgo de sus decisiones y les gusta justificar sus actos en una visión de presente y no de futuro. Son visionarios, o al menos eso creen. Suelen pensar que lo más importante para llevar adelante un negocio es la idea y que todo lo demás pereciera que se acomoda solo. El empuje es su característica más destacada, no tienen miedo al fracaso. Y si por alguna razón se enfrentan a él, podrán sobrepasarlo sin demasiados problemas.

¿Y el empresario? Siempre recordaré mi primera vez ante un CEO. Esta persona era el responsable máximo de una de las mayores empresas del mundo en Argentina. La empresa que él lideraba no era una creación suya y en realidad nunca había emprendido nada por su cuenta. Sabía que su función no era ser operativo, sino lograr que otros lo fueran por él y le reportaran información para la correcta toma de decisiones.

Así que ser emprendedor no necesariamente significa que algún día podrás ser empresario. Mi madre siempre me decía que en la vida el secreto pasa por poder descubrir en qué uno es realmente bueno, cuál es su habilidad, qué es lo que realmente a uno lo hace feliz. Si lo encuentras, me decía, dedícate con fuerza a desarrollarlo.

La clave de un buen emprendedor pasa por focalizarse en sus habilidades, dedicarse a eso que realmente sabe hacer y rodearse del capital humano que sea bueno en lo que él no lo es.

Aunque cada día que me involucro más con el mundo de los negocios me convenzo de que no existe una fórmula del éxito.

Rebatiendo el título de este artículo. La cuestión no es “Emprendedor versus empresario”, sino más bien emprendedor y empresario, y que juntos logren lo que Walt y Roy hicieron con una de las organizaciones más grandes y prestigiosas de la historia.

¿Y las Pymes? Ser pequeño o mediano empresario es toda una aventura y el mayor desafío siempre está en lograr ser empresarios, pero no siempre lo son. Aguerridos, y en muchos casos obsesivos, los gerentes de las Pymes suelen estar en todo, de lo más mínimo a lo más importante. Ya superaron la etapa emprendedora y se dan cuenta de que ahora la película es distinta, ya no es tan divertido y en muchos casos se sienten solos tomando decisiones y con grandes desafíos para los que no se prepararon (más de 70% de directivos de Pymes no se formó o tomó estudios en temas relacionados con los negocios).

Entonces, ¿cuál es el mayor desafío?:

Es importante entender que “empresario” es un título fácil de adquirir, pero difícil de revalidar. Según mi experiencia, un emprendedor se recibe de empresario cuando logra irse de su empresa y ésta sigue funcionando, y en muchos casos mejor que antes.

*Jonatan Marcos Loidi es consultor y conferencista internacional especializado en el mundo emprendedor y Pyme, autor del libro ¿Qué es eso del marketing? y director de Set Consulting.

 

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