Una visión diferente sobre emprender, el camino, las elecciones y lo que nos hace ser diferentes en este camino de vida. De eso trata este artículo.

 

En un país donde un taxista puede ganar el doble que un profesionista empleado, el emprendimiento en todos los ámbitos resulta una luz chispeante y llamativa para los nuevos visionarios, los jóvenes curiosos y los soñadores empedernidos.

Para muchos, mantenerse en “el promedio” es no reconocerse a ellos mismos o, peor aún, acallar una voz interna que nos hace darnos cuenta que estamos hechos para más.

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Porque si algo es cierto, es que en todo emprendedor hay un dejo de valentía y grandeza. Donde el ver realizadas y materializadas las ideas puede convertirse, con conocimiento de negociación o estrategia, en nacimientos multimillonarios.

Emprender es elegir un camino hacia un objetivo, es caminar sabiendo a dónde se quiere llegar o lo que se quiere conseguir; emprender es trabajar por lo que se desea, aterrizando el deseo en particularidades, y éstas en acciones. Esto es emprender.

Para mí, da igual que se quiera construir una cabaña con sus propias manos, aprender de negociación de alto nivel para conseguir socios multimillonarios o generar eventos que le den el suficiente dinero para hacer que alguien viaje por Asia durante un año, porque eso es lo que se quiere. ¡Y eso también es emprender!

Emprender es dirigir el camino hacia donde yo lo elija, sin importarme si existe o no alguien que lo haya hecho, porque, al final, la única realidad es que “yo podría ser el primero” y posiblemente “yo podría ser el único”. No se necesita ser Einstein para darnos cuenta que nuestras propias vidas ya son en sí mismas un camino, y el ganar es ya parte de nuestras vidas desde la concepción primaria.

Ganar puede ser sólo resultado de reconocer aquello que nos hace ser felices o que nos diferencia del resto, porque nuestro propio camino ya tiene diferenciadores que nos podrían llevar a la victoria.

Cuando es el mismo camino el objetivo, y es el mismo camino el satisfactor, el recibir dinero además por ello resulta un plus casi increíble, porque, de entrada, ya se había ganado, ya hacíamos lo que queríamos y nos llenaba de felicidad; porque, de entrada, aquello en lo que se labora es suficientemente significativo para uno mismo, que ya es una ganancia en sí misma (puedes leer Emprendimiento con sabor a México; porque recibo dinero de hacer aquello que me encanta, entonces lo hago más y más, sencillamente porque me encanta, y eso me hace tener más y más dinero. (Esto, si es el dinero uno de mis objetivos, porque el objetivo podría ser el trabajo en sí mismo, y eso es algo que muchos todavía no entienden.)

Lo único que sé, es que podemos ser nosotros mismos con nuestra hermosa ganancia, y disfrutar la vida haciendo lo que nos place hacer, y ese emprender es ya ganar, porque elegimos lo que nos llena de satisfacción y sentido, porque este camino, que es la vida, para muchos es ya un emprendimiento, y ese emprendimiento es de por sí único, porque somos únicos, y nuestras circunstancias, nuestra historia y nuestra vida nunca se repetirá en toda la eternidad. Siendo “pequeños dioses de la unicidad”.

Bajo este mismo cielo han pasado grandes hombres, que decidieron emprender, y ese emprendimiento ha marcado el resultado de la humanidad, porque emprender es también caminar. Y así vemos los nombres de las personas de negocio, de los humanistas, y de todos los personajes de la historia de la humanidad que hicieron de sus decisiones, su visión y su vida, grandes emprendimientos, unos más visionarios que otros.

Al final, lo único que yo sé, es que bajo este mismo cielo las grandes concreciones se han hecho y el nombre de Alva Edison, Henry Ford, Leonardo da Vinci, Steve Jobs o del mismo Jesucristo alguna vez fue un nombre desconocido para alguien más, porque, al final del día, todos decidieron emprender, y en los más grandes el objetivo era claro, eran ellos mismos. Todo aquel que decide emprender, decide su objetivo, decide llevarlo a cabo y decide que sea el objetivo el que hable por él, y es ahí donde ¡emprender es ganar!

 

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