Los presidentes y directores generales de las principales empresas en México descartan  colocar bonos o acciones en la Bolsa Mexicana de Valores, debido al alto costo y a los numerosos trámites, revela el estudio “Perspectivas de la Alta Dirección en México”, que hoy presenta KPMG México.

 

 

Los empresarios de México le dicen “No” a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), debido a los altos costos que representa la emisión de bonos o acciones, además de los numerosos trámites y documentos que deben presentarse tanto al mercado bursátil como ante las autoridades regulatorias y los accionistas.

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Ésta es una de las conclusiones a las que llega el estudio “Perspectivas de la Alta Dirección en México”, que desde hace 9 años realiza la firma de consultoría KPMG México, y que hoy presenta a los medios de comunicación.

Los resultados del análisis, que se basan en una encuesta realizada a 676 participantes, cuya mayoría son directores generales y presidentes de empresas, muestran que este año apenas 16% de los empresarios ven en la BMV una opción de financiamiento, cuando en la encuesta del año pasado era 29%. Se trata de un nivel casi tan bajo como el que se observó en 2009 (14%) en medio de la crisis financiera global.

“Los empresarios consideran que la Bolsa es cara. Además, en lo que va del año el IPC ha perdido 8% debido al retiro de estímulos de la Reserva Federal de Estados Unidos, que ha provocado mucha volatilidad. Entonces, no hay muchos incentivos para entrar a la Bolsa”, dice Roberto Cabrera, socio a cargo de Industrias y Mercado de KPMG a Forbes México.

Otra de las razones que mencionan los altos ejecutivos para no mirar al mercado de capitales es el temor a una pérdida del control y a la apertura de información, un tema central en las empresas familiares, con una gerencia todavía en manos de los fundadores, explica Cabrera.

En porcentajes, las principales razones de los empresarios para ‘hacerle el feo’ a la BMV son:

  • Altos costos de colocación (45%)
  • Requerimientos excesivos de reporte recurrente (45%)
  • Ceder influencia significativa o perder el control de la empresa (29%)
  • Mayor riesgo y responsabilidades de la Alta Dirección (28%)
  • Proporcionar información que pueda ser utilizada en perjuicio de la empresa (13%)

 

Modelo conservador

“Puesto que la Bolsa es un espacio todavía reservado para empresas medianas y grandes con una conducción profesional, la mayoría de los empresarios encuestados prefiere recurrir a los bancos privados y de desarrollo, o a instituciones financieras afines”, se explica en el estudio de KPMG.

En general, las expectativas de financiamiento externo de las empresas están a la baja, pues sólo 48% de los encuestados dijo que lo requiere, cuando en 2013 el porcentaje era de 54% y en 2012 de 58%.

Según el análisis de KPMG, el hecho de que la mitad de los líderes empresariales del país no necesite o no esté interesado en financiarse, “más que un síntoma de prudencia y buen gobierno corporativo, refleja un modelo de negocios conservador, que asume pocos riesgos y prefiere crecer con recursos propios o apoyándose en los proveedores”.

En esta misma línea, las únicas opciones de financiamiento que tuvieron un incremento en preferencias fue la de las instituciones financieras, que pasó de 66% el año pasado a 77% este año, y la de fondos de capital, con un modesto incremento anual de 22% a 24%.

El financiamiento a través de socios estratégicos bajó de 49% a 38%, mientras el crédito a través de instituciones de gobierno cayó de 30% a 20%.

 

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