La reestructura de la deuda en Puerto Rico avanza. Pero no es la única vía de recuperación económica para la isla. Los inversionistas mexicanos e internacionales podrían sacar la cartera y convertirse en parte del rescate boricua.

 

San Juan, Puerto Rico.- La sequía ha terminado en Puerto Rico. Las lluvias que habían abandonado desde diciembre el territorio boricua han regresado y, por un momento, la esperanza está de vuelta. Sin embargo, la liquidez financiera aún no es un problema resuelto.

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El Estado Libre Asociado de Puerto Rico tiene una deuda de 73,000 millones de dólares (mdd), que equivalen a 102% de su Producto Interno Bruto (PIB), y un déficit presupuestario de 705 a 740 mdd.

El drama boricua es que al ser un estado no incorporado de Estados Unidos (EU), no puede acceder a un rescate financiero, y mucho menos es candidato a recibir el apoyo económico de un organismo internacional (como sí puede hacerlo la endeudada Grecia).

El ajuste fiscal que presentó el gobierno puertorriqueño el pasado 30 agosto representa una esperanza para terminar con el problema económico y no incumplir a sus acreedores, pero no es el único frente en el rescate de la isla. Los inversionistas mexicanos e internacionales podrían ser los nuevos héroes de esta historia.

“En las últimas tres semanas hemos estado bien activos recibiendo grupos de inversionistas que se les ha levantado el interés (en Puerto Rico)”, asegura en entrevista Alberto Bacó Bagué, secretario de Desarrollo Económico y Comercio en la isla.

Fernando Chico Pardo, presidente de Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur) y ex socio de Carlos Slim, ya visitó Puerto Rico para descubrir nuevas oportunidades de inversión en el área de puertos, mientras que el gobierno se encuentra en pláticas con otras empresas mexicanas que podrían descubrir una puerta de entrada a EU.

Los beneficios fiscales y las facilidades de negocio con la Unión Americana son los atractivos para que los empresarios saquen la cartera en el momento económico más complejo en la historia boricua.

 

Boleto de entrada a EU

Las playas y atractivos turísticos, como el Castillo de San Felipe del Morro, en el Viejo San Juan, lucen un ir venir constante de turistas. Nadie parece percatarse de lo que acontece en el panorama económico de la isla.

“Estamos más preocupados por la sequía que podría afectar las zonas turísticas”, dice una guía de turistas en uno de los alrededores del Morro.

Ni un día ha faltado el agua en las instalaciones turísticas del territorio boricua, aunque sus habitantes, en general, se acostumbraron, hasta antes de la llegada de la tormenta tropical Érika, a vivir con el abasto de agua cada tercer día.

Alejandro García Padilla, gobernador de Puerto Rico, tenía otra preocupación en mente el pasado 14 de agosto: incentivar las inversiones en un país que mantiene una sequía financiera en sus arcas.

Ese día inició la reunión extraordinaria del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), en la que se dieron cita empresarios y políticos de la región con el fin de generar oportunidades y estrategias de comercio en Latinoamérica.

El ex presidente mexicano Vicente Fox se encontraba entre los asistentes al evento. Para Alberto Bacó, la visita de personajes relacionados con el empresariado mexicano es una oportunidad para apuntalar la llegada de nuevos capitales en la isla.

“Si usted va a entrar a hacer negocios a Estados Unidos y entra directamente por el país, a usted le va a sobrar un 54% de sus ganancias; si entra a través de Puerto Rico, le sobrará 96% de sus ganancias, porque sólo se tributa un 4%”, dice Bacó Bagué.

El principal incentivo que propone Puerto Rico a los inversionistas es el boleto de entrada a EU a un costo bajo.

Tres semanas antes de la visita de Fox, Fernando Chico Pardo visitó la isla junto con su hijo, para analizar posibilidades de inversión.

“Estuvo dos días personalmente visitando todas las posibles inversiones interesantes en Puerto Rico, especialmente en el área de los puertos, y nos demostró mucho interés personal”, dice Alberto Bacó Bagué.

La relación del empresario mexicano en Asur, empresa que opera el aeropuerto de Puerto Rico, posibilita nuevas inversiones a los ojos de las autoridades puertorriqueñas. El desarrollo de proyectos en el sector de puertos es el negocio que persigue el mexicano.

Las oportunidades que ofrece Puerto Rico no son despreciables. El país cuenta con habitantes capacitados, bilingües, biculturales y un costo de hacer negocios más bajo en comparación con EU, según la autoridad

“Son visitas iniciales, pero es la primera vez (que se da el interés de los inversionistas)”, dice el secretario.

El turismo es el otro sector que podría detonar la entrada de inversiones provenientes del extranjero, así como el desarrollo de energías renovables, explica Bacó, quien también fuera parte de la comunidad empresarial.

Se espera que esta nueva apuesta en atraer empresarios extranjeros incentive una economía que parece haberse estancado a partir de la eliminación de la sección 936 del Código de Rentas Internas, que establecía incentivos fiscales a empresas manufactureras estadounidenses que invertían y operaban en Puerto Rico.

 

Horizonte puertorriqueño

Para los habitantes de Puerto Rico, la escasez de recursos aún no se manifiesta de forma alarmante, pero tienen el temor de que el gobierno no resuelva pronto la crisis de deuda.

“Los políticos han actuado muy lentamente, y no parece que tengan interés en pedir la ayuda estadounidense”, dice Raúl, un joven médico que habita en la isla.

Este 1 de septiembre es la fecha límite que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) de Puerto Rico –que es controlada por el Estado– tiene para reestructurar una deuda de más de 8,000 mdd para no caer en incumplimiento de pagos con sus acreedores.

Para el secretario de Desarrollo Económico, ésta será la oportunidad en la que el gobierno mostrará su músculo para reestructurar la deuda del Estado Libre Asociado sin recurrir a la protección de la Ley de Quiebras que negocian las autoridades puertorriqueñas con el Congreso de EU para las agencias estatales y municipios.

Entre la larga lista de pagos que debe realizar la isla destacan 140 mdd que el Banco Gubernamental de Fomento (BGF) debe pagar a sus acreedores, el cual es parte de los 876 millones del servicio a la deuda de la institución para el año fiscal que recién comienza, y 160 mdd de la Corporación Financiera Pública a bonos respaldados por impuestos de ventas de servicios.

Por ahora, Bacó Bagué reconoce que el único camino que le queda por recorrer es continuar con la atracción de inversiones y la reestructura de las inversiones, hecho que podría dar paso a la “última fase de recuperación de Puerto Rico”.

La salida de la crisis financiera de Puerto Rico aún está lejana. Alberto Bacó lo sabe. Pero también sabe que hay inversionistas que podrían ayudar a terminar con la sequía financiera. “Aquí existe el talento, existen ventajas competitivas y con todos los que hemos estado dialogando concluyen que lo que faltaba era estructurar una deuda que fuera pagable en unos términos razonables y necesitábamos irnos de lleno a la inversión. Esa inversión generará ingresos para que regresen puertorriqueños que se han ido. Ésta será una historia de recuperación.”

 

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