Por Lauren Gensler

El mundo corporativo de Estados Unidos se prepara para compartir con sus inversionistas las cifras de sus resultados trimestrales, y el panorama no luce nada bien.

Se espera que las empresas del S&P 500 reporten una caída de 9.1% en sus ganancias para el primer trimestre, según FactSet, que sería el peor año desde 2009. Esa cifra también estaría muy lejos del incremento de 0.7% en ganancias que se preveía antes de Año Nuevo.

Como era de esperarse, el vapuleado sector energético será el mayor lastre para las ganancias corporativas generales, y se espera que las empresas de ese sector reporten una pequeña pérdida trimestral en comparación con la ganancia agregada del año pasado, de 12,900 mdd.

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Sacar de la ecuación a las empresas de energía facilita las cosas –las ganancias caerían sólo 4.2%, según FactSet–, pero están lejos de ser las únicas en problemas. De hecho, se espera que sólo tres sectores reporten un aumento de ganancias para el trimestre: cuidado de la salud, telecomunicaciones y consumo discrecional. Incluso Apple, que desde hace mucho ha reportado crecimiento en sus ganancias, se espera que publique un descenso de 14% en las utilidades.

Las compañías todavía están plagadas de petróleo barato, un dólar fuerte y una economía global débil. La buena noticia es que las cosas están mejorando. El petróleo se ha recuperado y opera en el rango alto de 30 dólares, frente a los 26.25 de principios de 2016. La fortaleza del dólar, que ha mermado las ganancias obtenidas en el extranjero, también se ha vuelto menos aguda.

“Este trimestre puede marcar un punto de inflexión en la trayectoria de ingresos debido a que la presión de la debilidad del petróleo y la fortaleza del dólar estadounidense comienzan a disminuir”, escribió Burt White, presidente de inversiones de LPL Financial, en una nota reciente. Esto dará a las empresas menos excusas para dar malos resultados, dice White.

Además de responsabilizar a esos vientos macroeconómicos en contra del impacto negativo en sus reportes trimestrales, las empresas usan este tipo de retos para prever una orientación conservadora. Eso les da una mejor oportunidad de superar las expectativas. El viernes, los analistas de Morgan Stanley emitieron una nota expresando su frustración por este fenómeno, diciendo que si bien es probable que haya un “ritmo sólido, ¿a quién le importa?”

En cualquier caso, no se puede negar que los vientos pueden cambiar rápidamente en los mercados. Tengamos en cuenta que Morgan Stanley aconsejó recientemente a los clientes actuar como cucarachas, que son ágiles y pueden adaptarse rápidamente para sobrevivir a las circunstancias cambiantes.

Este consejo vino después de un difícil comienzo de año. Las acciones ya se han recuperado de fuertes caídas, pero apenas se sostienen sobre las ganancias del año. El petróleo también ha estado en una montaña rusa, subiendo y bajando drásticamente este año.

“Tales cambios de humor pueden reflejar la incertidumbre del entorno macro –incluido el crecimiento económico, las tasas de interés, los precios del petróleo, las tensiones políticas y más– que ha envuelto al mercado de activos en los últimos meses”, escribió Matt Freund, jefe de inversiones de fondos mutuos de USAA, en una nota reciente.

Alcoa comenzará extraoficialmente la temporada de resultados cuando informe sus resultados trimestrales hoy, y será seguida por JPMorgan Chase, Bank of America, Citigroup, Delta Air Lines y Kinder Morgan, que también están reportando ganancias la próxima semana.

 

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