Al empezar un nuevo año, muchos se proponen ordenar sus finanzas y empezar a ahorrar e invertir en serio.  Estos ahorros pueden convertirse en un monto importante  y el impulso necesario para crear un proyecto personal de inversión mucho más ambicioso.

 

Por Geizel Torres

Si lograste ahorrar algún dinero durante todo el año o tienes pensado comenzar en 2016, estos analistas te dan algunas recomendaciones para invertir y hacer crecer tu dinero.

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Según el consultor financiero Diego Sosa, “si una persona tiene la capacidad de ahorrar cada año, debe pensar seriamente cómo ese dinero puede ponerse a producir”.

La primera recomendación, por supuesto, es pagar deudas. El aho­rro no sería real si viene acompa­ñado de tarjetas de crédito al tope, cuentas pendientes o préstamos personales que acumulan intereses y hacen más grandes las cuentas. Si éste no es el caso y el ahorro sale “limpio”, hay que tener mucho cui­dado con las personas que buscan capital de manera informal para fi­nanciar negocios. “Alguien te busca para ofrecerte el negocio de la vida y generalmente el único que pierde es el dueño del dinero, no el dueño de ese negocio”, señala Sosa.

Por eso lo mejor es buscar las opciones que ofrece el mercado fi­nanciero formal, que está regulado y mejor respaldado. Hay que empezar aclarando que muchas personas tie­nen su dinero en cuentas de ahorro, lo que es un grave error, no sólo por las bajísimas tasas de interés que tienen, sino porque estos ahorros están al alcance de una tarjeta de débito o una sucursal bancaria, vulnerable a esos “pellizcos” que pueden ir merman­do la cantidad.

 

Haga que su dinero genere más dinero

Este debería ser el mantra de todos los inversionistas, más aun de los pequeños, que somos la gran mayo­ría. El mercado dominicano ofrece una amplia gama de opciones de inversión que se ajustan a las nece­sidades y plazos de los ahorrantes, solo hay que sentarse y ver qué es lo que más conviene.

Uno de los instrumentos de inversión más conocidos son los certificados financieros por el bajo riesgo que presentan, siempre y cuando provengan de una entidad reconocida. Sin embargo, los intere­ses van a depender del mercado y lo que el banquero esté proyectando para el futuro.

Sin embargo, hay que tener pre­sente que esta diferencia es de tasa pasiva (o sea la tasa que recibe la persona por poner su dinero en de­terminada entidad) y puede ir entre 1% y 2%, no es mucha la diferencia. Lo que sí debería importar es el pla­zo en el que se va a colocar el dinero. Puede ser a 30, 60 o 90 días. Depen­diendo de lo que ofrezca el banco, podría ser que un plazo más largo tenga una mejor tasa. Eso sí, hay que tener claro que si necesita el dinero antes de lo previsto deberá pagar una penalidad por retirarlo. “No está de más sospechar de las tasas de interés muy altas que ofrecen las entidades financieras relativamente nuevas. Muchas veces estas tasas son el gancho para atraer clientes porque casi nadie lleva su dinero ahí, entonces hay que tener mucho cuidado”, advierte el consultor.

Hollywood (y algunas “me­tidillas” de pata de Wall Street) han hecho que los inversionistas más pequeños miren con recelo el asunto de poner el dinero en la Bolsa de Valores. Lo cierto es que al invertir en el mercado de valo­res, sus ahorros adquieren mayor rendimiento, pues tienen tasas de interés más atractivas y un acceso a inversiones rentables de grandes y medianas empresas.

Una atractiva opción para invertir son los bonos del Estado. Estos se ofrecen a través de la Bolsa de Valores y generalmente son emitidos por el Banco Central y el Ministerio de Hacienda, y aunque no son bonos soberanos, gozan de buen respaldo y tienen un margen de riesgo muy bajo, por lo tanto son muy seguros y pagan una tasa más alta porque el plazo es más largo; por ejemplo, de un año en adelante dependiendo de la emisión. “Mientras un banco da un 6% o 7%, con los bonos del Estado se puede conseguir un 9% o 10% de interés y ahí las tasas sí son fijas. Esta es una buena opción si el dinero lo vamos a poner a un plazo más largo. Hay que tomar en cuenta que si va a necesitar­se el dinero antes de que se venza el plazo habrá que vender los bonos a un precio menor, así ya estarían pasando al mercado secundario donde se negocian los títulos que fueron emitidos con anterioridad y el precio se rige por la oferta y la demanda”, señala Sosa.

Los papeles comerciales son otro instrumento que está dentro de la Bolsa de Valores. Estos son emitidos por las empresas que, cuando necesitan liquidez, en vez de pedir un préstamo a un banco tienen la opción de conseguirlo solicitándolo directamente en la Bolsa de Valores. Hay muchas em­presas de muy buena reputación que han optado por este mecanis­mo. En este caso el nivel de riesgo es mayor, en comparación con los bonos del gobierno porque precisa­mente el riesgo lo está asumiendo la compañía que los emite. “Por eso es bueno comprar a empresas que conozcamos, tal vez nos van a pagar menos pero son más seguras”.

Una de las recomendaciones que cobra más fuerza son los fondos de inversión. Este instrumento agrupa el capital de un determinado número de inversionistas o aportantes. Para Katty Cepeda, directora general de Excel Puesto de Bolsa, “la mejor forma de iniciarse en este mercado es a través de los fondos cerrados de in­versión, pues se deja en manos de expertos la administración de la inversión. Las sociedades administrado­ras se enfocan en la eficiencia y la generación de ingresos”. Dentro de las recomendacio­nes de Cepeda están los fondos de inversión inmobiliarios que brindan la oportunidad de lograr mayor diversificación del portafolio, de ser copropietarios de inmuebles de alto valor con baja inversión y de generar ingresos por rentas en el corto y mediano plazo y por las plusvalías de los inmuebles en el largo plazo. Sobre los riesgos, Cepeda señala que cada tipo de producto de inversión tiene riesgos asociados de acuerdo con sus características. En el caso de los fondos de inversión, los riesgos son asociados al tipo de portafolio que se maneje, para lo cual las adminis­tradoras de fondos poseen mecanis­mos que mitigan esos riesgos. “Para conocer los riesgos es importante que los inversionistas lean el prospecto de emisión y toda la documentación disponible por parte del emisor”.

Otra ventaja es que dependiendo del producto en el que se invierta, el cliente puede disponer de la inver­sión al día siguiente. Por ejemplo, una persona que reciba una cantidad de dinero y sepa que deberá hacer un pago al final del mes, puede invertirlo en un fondo mientras no lo necesite, es mejor que tenerlo en una cuenta de ahorros.

Las emisiones de Bolsa también han sido una buena opción porque son los mismos puestos quienes captan el dinero, lo invierten y asumen los riesgos. En este caso los beneficios son mayores porque como son expertos en eso pueden conseguir mejores beneficios, aunque el riesgo lo asuma la misma empresa emisora.

Por último, el mercado inmobi­liario siempre es objeto de interés; sin embargo, es muy complejo y para invertir en él es necesario informarse muy bien. La plusvalía que la propiedad gane con los años depende de muchos factores que no pueden controlarse. Lo primero es asumir que esta será un inversión a muy largo plazo y lo ideal es tener un inicial lo suficientemente robusto (al menos un 50% del valor de la propiedad) que nos permita empa­rejar la cuota que vamos a pagar al banco con la del alquiler del inmue­ble; solo así podríamos afirmar que la propiedad se puede pagar sola. Sin embargo, hay otros aspectos que tenemos que proveer, por ejemplo, si el inmueble se queda vacío hay que pagar la cuota y se puede complicar si no tenemos capacidad de pago en ese momento; así como el manteni­miento y el pago de los servicios en caso de que esté desocupado.

El menú para invertir está variado, más allá de la opción que elija, recuerde siempre: pregunte, compare e invierta.

 

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