Por Rodrigo Calleja y Helena Rifà-Pous*

Los ciberdelincuentes se están volviendo cada vez más sofisticados, y a medida que las amenazas crecen, la demanda de talento para la seguridad está aumentando. Hoy debemos pensar que estas organizaciones criminales colaboran compartiendo técnicas, lanzando ataques a través de medios sociales populares y correo electrónico, con un nivel de organización y productividad que sería la envidia de la mayoría de las empresas ofreciendo soporte al cliente y garantías de devolución de dinero si sus herramientas no tienen éxito.

El daño potencial de los ataques cibernéticos se extiende más allá de la obvia cuestión de que las empresas y los consumidores pierdan dinero: los ataques cibernéticos también pueden afectar dramáticamente la reputación de una empresa, dañando la confianza y lealtad de sus clientes e inversionistas.

Estadísticas de diferentes firmas de análisis predicen que la creciente brecha entre los profesionales calificados disponibles de ciberseguridad y las posiciones vacías alcanzará los 2 millones para 2022 (Frost & Sullivan). Es decir, que a la par que crece la demanda de expertos en ciberseguridad, lo hace la escasez de talento.

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Por su parte, la Asociación de Auditoría y Control de Sistemas de Información (ISACA, por sus siglas en inglés) señala en su Global Cybersecurity Status Report, que el 92% de las organizaciones que planean contratar a profesionales de la ciberseguridad dicen que será difícil encontrar candidatos calificados.

Es un hecho, la industria enfrenta la falta de candidatos calificados con las habilidades necesarias para enfrentar a los nuevos cibercriminales y aquellos que trabajan en la actualidad como profesionales de la seguridad están bajo constante presión, ya que necesitan una formación continua para mantenerse al día con la evolución de las tecnologías y el panorama de las nuevas amenazas.

La próxima generación de expertos en seguridad requerirá un amplio conjunto de habilidades para llenar roles que van desde diseñadores de productos, consultores de riesgo y diseñadores de políticas. La industria necesita perfiles de todos los fondos; personas con habilidades creativas de resolución de problemas, personas que pueden impulsar la colaboración y desafiar las mentalidades tradicionales.

Hoy más que nunca, necesitamos especial atención a la construcción de los nuevos profesionales de seguridad que tengan las habilidades que el futuro exigirá para podernos defender de ataques más refinados.

Los líderes de seguridad deben desempeñar un papel activo en la solución del desafío de la brecha de habilidades; desde la toma de conciencia para atraer nuevos talentos, hasta asociarse con educadores para proporcionar herramientas de capacitación de próxima generación.

Para enfrentar la brecha de habilidades de ciberseguridad, IBM y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) presentan en alianza la Cátedra de Ciberseguridad en la Bolsa Mexicana de Valores con el objetivo de fomentar la docencia, la investigación, la difusión, la innovación y transferencia tecnológica en la industria de la ciberseguridad.

*Rodrigo Calleja es Director de Seguridad en IBM México y Helena Rifà-Pous es Directora del Máster Universitario en Seguridad en la Universitat Oberta de Catalunya. Ambas organizaciones impartien la Cátedra de Ciberseguridad en la Bolsa Mexicana de Valores.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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