Para nadie es un secreto que el objetivo de los candidatos a un puesto de elección popular durante el periodo de campañas es el de persuadir a los electores para que voten por la propuesta que presentan.

Para cumplir de manera óptima con este objetivo los principales actores de este proceso electoral cuentan con una estrategia enfocada en cinco elementos: el concepto base, los contenidos, la segmentación de su audiencia, su imagen y la contrainteligencia.

De acuerdo con Alfredo Paredes, experto en comunicación estratégica, los primeros cuatro puntos de esta estrategia de persuasión están enfocadas en destacar los puntos positivos de su perfil y sus propuestas, en tanto que la última  en señalar los puntos negativos de los contrincantes.

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En el primer elemento de la estrategia de persuasión los candidatos se plantean qué tipo de personaje van a ser, explicó Paredes a Forbes.

“AMLO se presenta como un personaje humilde, sencillo, lo más similar al pueblo; Anaya entre regulare hacia arriba, pero no pegar con el estatus que destaca por su fuerza, a pesar de ser joven destaca y Meade se coloca como el experto”.

En el elemento enfocado en los contenidos, los candidatos y su equipo eligen el discurso, las palabras que lo van a conformar y que se van a decir con más frecuencia y el mensaje en el que se enfocarán.

“El mensaje de Ricardo Anaya es: ‘soy como ustedes, pero un poco mejor, alguien que le echo un poco más ganas, pero un poquito más’; AMLO siempre se enfoca en un discurso mesiánico de ‘yo soy como ustedes, soy pobre, austero’; y José Antonio Meade dice ‘yo estoy por encima de todos los candidatos, yo tengo 10 y estos 8 y estos 6”, detalló Paredes.

Para las prácticas de persuasión el elemento de la segmentación es vital, toda vez que en este se determina a quien va dirigido los mensajes de los candidatos.

“AMLO va sobre las masas, sobre todos aquellos que están en contra del estatus, los ofendidos, el pueblo; Anaya apuesta por la gente que está en contra del sistema pero que está un poco mejor en ingreso, las clases medias, la gente joven; y Meade trata de enfocarse en el voto duro del PRI y tratar de rescatar indecisos y gente fuera del sistema que va con un candidato ciudadano”, detalló.

La imagen de los candidatos es el cuarto pilar de esta estrategia, en éste se integran la forma de vestir, de caminar, de aproximarse a una multitud y los gestos que acompañan el discurso que son clave al momento de calificar a una figura pública.

El último punto, y en donde se está concentrando gran parte de la atención en esta campaña es la estrategia conocida como contrainteligencia, que se enfoca en comparar a los candidatos y destacar los puntos negativos de los oponentes.

“A esta también se le puede denominar la guerra sucia, es la estrategia negativa. Por ejemplo, los temas en contra de Anaya, en corrupción; AMLO, que va a haber desorden; y Meade todos los puntos negativos del PRI”, apuntó el experto.

*Este material se grabó antes de que fueran confirmados los candidatos independientes a la Presidencia.

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