“Antes, se pensaba que las empresas sólo debían tener claro cuáles son su misión, visión y valores, pero siempre hemos sabido que hay un concepto que determina su éxito o fracaso: el propósito de los empleados. Hoy es importante pensar en tres cosas, cuando hablamos de empresas: la flexibilidad, el ritmo de los negocios y las emociones”, dice Adela Giral, coautora de Cultura de efectividad 2.0, un ejercicio que conjuga disciplina, claridad y esa necesidad de actualizar los conceptos clave en las organizaciones.

De acuerdo con la primera versión de Cultura de la efectividad, publicado en 1991, una empresa logra sus metas cuando conjuga su propósito con comunicación, conocimiento, conducta y claridad organizacional.

El libro fue escrito por José Giral, quien trabajó en Dupont y Pilana, y fundó el Instituto de Efectividad Xabre; hoy dirige el Centro Mexicano de Gestión Empresarial.

Sin embargo, luego de más de dos décadas, sus hijos consideraron que era hora de reorientar esta “brújula” de navegación empresarial.

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“Las nuevas generaciones tienen otra forma de concebir el trabajo. En el pasado, hablábamos de una actividad de supervivencia; hoy podemos pensar en trabajar en algo que sea satisfactorio en todos los ámbitos, es importante que los trabajadores tomen un rol central en las estrategias”, cita Giral en el libro.

Como consecuencia, es necesario incorporar nuevas prácticas de management. “Si no lo hacemos, perdemos un gran auditorio de talento”, añade.

Desde el punto de vista del autor, es necesario que los líderes en los equipos se familiaricen con tres conceptos clave:

  • Flexibilidad. La tecnología permite que los espacios de trabajo sean móviles, y afirma que, en muchas de las profesiones, no es necesario que exista siquiera un centro de trabajo.
  • Ritmo del negocio. Para que todos los empleados trabajen en torno de una misma meta, es necesario que la conozcan y planifiquen juntos. “La única forma de lograr que todos estén en sintonía es tener un plan de trabajo que determine en qué momento del año deben ocurrir las cosas. Es importante que todos conozcan este plan para estar preparados, de manera consistente, y lograr que todos estén enfocados al mismo tiempo”.
  • Los empleados eran vistos como “capital de trabajo”; hoy, la definición apunta más a individuos con emociones y necesidades. Esto ha cobrado importancia en las empresas porque la exigencia es mayor.

El texto explica que, en la década de 1980, se veía a la tecnología como una herramienta que en el futuro permitiría trabajar cuatro días a la semana. Lo cierto es que la sociedad del siglo XXI tiene empleados conectados 24×7, así que lo que pasa fuera del trabajo también tiene una inferencia directa sobre el desempeño de la empresa.

Cultura de efectividad 2.0 / Editorial: Lid / José Giral, Adela Giral, Francisco Giral.

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