El festival de Morelia es un agasajo musical en el que se dan la mano la tradición y la vanguardia, y de paso demuestran que allí no se andan con pequeñeces.

 

 

Prepara maletas. Del 14 al 30 de noviembre desembarcan en Michoacán una gran cantidad de solistas, cuartetos, coros, orquestas de primer nivel. En efecto: inicia el Festival de Música de Morelia Miguel Bernal Jiménez, que llega a su edición número 26.

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Cita obligada para melómanos —en realidad, para todos aquellos prestos a abrir oídos—, la programación para esta edición refleja de nuevo un panorama variado del quehacer sonoro de México y el mundo. Un agasajo musical en el que se dan la mano —en buena armonía— la tradición y la vanguardia, y con el que de paso demuestran que aquí no se andan con pequeñeces.

Mejor aclaro: desde hace algunos años, no suelen faltar las figuras que juegan en primera división, lo que ha convertido a este festival en uno de los mejores de su género en nuestro país.

Empero, este encuentro es mucho más que una pasarela; atiende, por ejemplo, a la creación de música sacra, la clásica y la contemporánea; se ocupa asimismo de los artistas emergentes de jazz, y dedica un espacio a la música popular.

Pongámoslo así: no es fácil establecer una lista de recomendaciones; sin embargo, los grandes nombres nos pueden servir de guía: estará la exquisitez musical de la Camerata Bern. Asimismo recala una de las instituciones musicales europeas de más prestigio en el ámbito de la música barroca: Il Giardino Armonico, dirigida por el controvertido Giovanni Antonioni. La Orquesta del Teatro Municipal en la Gärtnerplatz de Munich, con el respetado cornista Christoph EB y dirigidos por Marco Comin, estará también por tierras michoacanas.

Camerata Bern

Camerata Bern

Pero ahí no para la cosa. En la música de cámara actuarán como dúo la violinista polaca Erika Dobosiewicz y el pianista ruso Alexandr Pashkov. Además regresa el legendario Cuarteto Brodsky, cuyos conciertos suelen ser apasionantes y de alta, altísima calidad.

Las formas musicales populares también estarán presentes. En ese sentido, otro viejo conocido en tierras morelianas: el grupo Segrel, que a través de su música recorrerá tanto tradiciones peninsulares como novohispanas. De igual forma habrá un concierto de tradición (genuinamente) michoacana con la presencia de los Niños Cantores de Morelia, dirigidos por Hernán Cortés. Imperdible es la presentación del grupo vocal Odhecaton, dirigido por Paolo Da Col: cantará la colosal Misa del Papa Marcelo, de Palestrina, quizás una de las más célebres obras de la polifonía renacentista.

Eso sí, no se acaba el festival en los teatros cerrados: hay programados conciertos gratuitos en algunas plazas y calles, también en diversos rincones de la geografía michoacana. Habrá, además, un rincón para los niños, y actividades paralelas que incluyen talleres, clases magistrales, exposiciones, y un coloquio: “Miguel Bernal Jiménez, una vida dedicada al arte musical”, que se llevará a cabo del 25 al 27 de noviembre en el Centro Cultural UNAM de Morelia.

Cartel oficial 330Durante la conferencia de presa, llevada a cabo hace ya algunas semanas, Carlos Felipe de Habsburgo, presidente del patronato del festival, fue claro: esto es el resultado de un sueño. “Un sueño que comenzó hace mucho tiempo atrás, y que durante 26 años se ha hecho realidad una y otra vez… Es el sueño de muchos artistas que quieren participar, y que quieren ser escuchados, y en donde Morelia se presenta como el mejor escenario posible.”

Y tiene razón, me dijo aparte, apenas hace unos días, Verónica Bernal, directora del festival y nieta del compositor moreliano Miguel Bernal Jiménez, mientras me explicaba la razón de ser del encuentro y sus pormenores.

Para ella, la celebración de este proyecto musical, cada otoño, supone la fiesta de la gran música, de las grandes orquestas, de los mejores solistas, de los afamados grupos de cámara y cuartetos. Y todo, además, celebrado en espacios únicos, con una extraordinaria riqueza patrimonial.

El gran valor agregado es eso (me dijo, enfatizando cada una de las palabras): los bellos recintos arquitectónicos virreinales. “Eso le da un plus excepcional tanto a la música y al festival, como a la experiencia misma del público. Estoy convencida que tienes que vivirlo para enamorarte de todo esto.”

 

—¿Qué momento pasa el festival? Sobre todo tomando en cuenta que ya está por cumplir 26 años, 26 ediciones —le pregunté a Verónica en cierto momento.

—¿Sabes?, yo lo veo como un joven que está llegando a la adultez… Sí, eso. Es un festival que tiene toda la emoción y el ánimo de innovar; en el que hay conciertos de muy alta calidad, y que trata de no quedarse estancando. Lo digo porque año con año buscamos propuestas innovadoras a través de las nuevas tecnologías, lo cual nos ha ayudado para acercarnos más a los jóvenes.

 

—Algo que sigue inquietando a mucha gente es la situación social del estado. Uno sabe que, en efecto, los propios medios de comunicación han exagerando en varios sentidos, y que, de hecho, en la capital del estado las cosas no son muy diferentes de lo que pasa, por ejemplo, en el Distrito Federal… ¿Cómo ha sorteado el festival, sin embargo, las diferentes crisis sociales?

—Decía (hace) mucho Miguel Bernal Macouzet, quien fundara el festival, que la música amansa a las fieras. Yo te puedo comentar que a lo largo de estos 26 años nunca ha ocurrido nada, ni hemos tenido noticias de que ocurriera algo en torno del festival o a su público, ni siquiera en este último lustro, cuando la situación en Michoacán fue muy particular. Creo que la misma ciudadanía dice: “ya llegó mi festival”, “es parte de nuestro patrimonio esta fiesta musical”. Entonces, la gente se une a este momento festivo, y quiere vivir más en armonía. Por supuesto no somos ajenos a lo que sucede en México, o lo que pasa en nuestro estado, pero también estamos conscientes de que la música, y en general toda la cultura, es importante para un país, para una sociedad.

 

—Supongo que también las diversas crisis económicas les han afectado…

—¿A quién no? Sí, hemos tenido que buscar más patrocinadores, innovar nuestra programación y ver cómo conseguir los recursos necesarios para hacer el festival; adaptarnos, incluso, a las circunstancias… ¡Claro, sin perder la calidad! Sería algo absurdo decir que las crisis no te afectan. Por supuesto que toda crisis política, o económica, o social, que va surgiendo, te hace aún más difícil el trabajo. Si antes ocupabas el uno por ciento de tu tiempo para atraer a los turistas, ahora ocupas el diez. Tú sabes: la vocación del estado de Michoacán es el turismo cultural. Así que sí nos ha representado un gran reto… Por eso, desde hace unos años, trabajamos con criterios de austeridad, de contención de los gastos, y con mayor dedicación e imaginación.

“Y los resultados están a la vista”, me dijo, para finalizar, Verónica Bernal: “Creo que el Festival de Música de Morelia Miguel Bernal Jiménez ya es patrimonio no sólo del estado, también de México. Su misión es llevar lo mejor de la música de concierto, de la más alta calidad, al público. Y eso ha tratado de hacer en estas 26 ediciones. Porque, al final, lo que está vendiendo este festival son emociones, son realmente momentos de vida.”

 

Un último detalle: en lugar de programar conciertos en días laborales a lo largo de 14 días, como hacía antes, en esta edición el festival se llevará a cabo durante los tres fines de semana de noviembre que restan. Más información en la página oficial del encuentro.

 

 

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