Por Matt Drange 

Las empresas de tecnología de Silicon Valley podrían necesitar muy pronto un nuevo espacio de reclutamiento para ocupar los puestos de trabajo bien remunerados que el presidente Donald Trump ha prometido en varias ocasiones, como parte de su plan para crear más empleos y poner a “Estados Unidos primero”. Trump está considerando una propuesta de revisión para el actual programa de visas de trabajo, utilizado anualmente por Silicon Valley para atraer a Estados Unidos a miles de trabajadores temporales de otros países.

“Las políticas de inmigración de nuestro país deberían ser diseñadas e implementadas para servir, ante todo, a los intereses nacionales de Estados Unidos. Los programas de visas para trabajadores extranjeros deberían ser administrados para proteger los derechos civiles de los trabajadores estadounidenses y de los residentes legales actuales, y deberían priorizar la protección de los empleados estadounidenses —nuestra clase trabajadora olvidada— y de sus empleos”, se lee en el borrador de la propuesta.

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Los detalles de la propuesta, dados a conocer por primera vez en Bloomberg News el domingo por la noche, se relacionan con Silicon Valley dado que su futuro depende todavía de las recientes órdenes migratorias de Trump, lo que provocó decenas de reacciones públicas de los líderes tecnológicos y protestas en todo el país durante el fin de semana. Pero mientras las declaraciones enérgicas de los ejecutivos se referían a cómo la prohibición de inmigrantes y de refugiados de países —predominantemente musulmanes— socava los valores de Silicon Valley, en realidad los cambios del actual programa de visas de trabajo tendrán un impacto mayor en las compañías de tecnología.

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La solicitud de comentarios a las compañías que utilizan dicho programa no fueron respondidas inmediatamente.

Aún no está claro qué tan pronto alguno de estos cambios podría tener efecto si Trump decide incluir las órdenes ejecutivas en el programa. Steven Bannon, un asesor cercano a Trump y ex presidente de Breibart News, insinuó que se haría una revisión días después de las elecciones, en noviembre pasado, aludiendo que: “dos tercios de los directivos de Silicon Valley provienen del sur de Asia o de Asia”. El secretario de prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, abordó el tema el lunes comentando a los periodistas que los cambios (del programa) formaban parte de un “mayor esfuerzo migratorio”.

Las críticas a las visas de trabajo extranjeras, en particular la visa H-1B diseñada para los ingenieros e informáticos con alta demanda en Silicon Valley, no son nuevas. Las historias de abusos y violaciones salariales, por parte de los agentes laborales, están empeorando en el sector tecnológico, un precio elevado dada la creciente demanda y los salarios históricamente altos. Millones de dólares son retenidos anualmente de los trabajadores con el objetivo de asegurar el empleo en las empresas tecnológicas, encontró el Center for Investigative Reporting en un informe detallado. A principios de este mes, la congresista Zoe Lofgren—una demócrata que representa a Silicon Valley— propuso una legislación para frenar este abuso alentando salarios más altos y solicitando la destinación del 20 por ciento de las visas H-1B a las startups con menos de 50 empleados. “Permite que las fuerzas del mercado funcionen”, dijo Lofgren sobre el proyecto de ley, agregando que dicha propuesta también evitaría que se “socavaran los salarios de los trabajadores estadounidenses”.

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Al mismo tiempo, muchas de las compañías más exitosas de Silicon Valley, incluyendo Apple, Amazon y Microsoft, han encontrado un flujo constante de talento extranjero a través del programa de visas H-1B. Algunos han destacado este éxito en un intento de contrarrestar la idea de que el programa permite abusos laborales. Las estadísticas de las compañías sobre este tema no estaban disponibles inmediatamente, pero la información gubernamental sugiere que las empresas de tecnología están entre las más beneficiadas del programa. El Departamento del Trabajo recibió más de 618,000 aplicaciones el año pasado, un 4% más respecto al año anterior.

Actualmente el Congreso limita a 65,000 el número de visas H-1B otorgadas anualmente, aunque en realidad el número es más alto por las numerosas exenciones disponibles para las instituciones académicas y los trabajadores de ciertos países. Un vocero de la oficina de The U.S. Citizenship and Immigration Services declinó hacer comentarios al respecto. La solicitud de comentarios tampoco fue respondida inmediatamente por la administración de Trump.

El período anual de aplicaciones para la visa H-1B inicia el primero de abril.

 

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