Por Jennifer Wang

Con una confusa red de participaciones en bienes raíces y licencias, el presidente electo Donald Trump ha encendido el debate en torno a cómo debe manejar sus activos mientras sirve como el comandante en jefe de Estados Unidos. Además de su empresa de bienes raíces epónima, Trump, el multimillonario de Nueva York, también tiene inversiones líquidas de hasta 170 millones de dólares, incluyendo acciones de los grandes bancos y compañías multinacionales contra las que se enfrentó en la campaña electoral.

Forbes calcula que el patrimonio de Trump vale 3,700 millones de dólares (mdd), por lo que su cartera de acciones representa una pequeña porción de sus tenencias totales. Sin embargo, es un tema que aún sugiere posibles conflictos. Con su negativa a poner sus activos en una verdadera confianza ciega —algo que le obligaría a liquidar sus activos y dejar el control a un fideicomisario independiente, no a sus hijos— las diversas participaciones de Trump plantean más preguntas sobre cómo es que prepara su paso de la Quinta Avenida a la Casa Blanca.

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La presentación hecha por Trump en mayo de 2016 ante la Comisión Federal de Elecciones, la que ofrece una serie de valores para cada una de sus acciones, muestra que el presidente electo no tiene problemas para invertir en Wall Street a pesar de hacer campaña contra las grandes empresas en las que invierte. “No voy a permitir que Wall Street se salga con la suya”, dijo Trump en un mitin de enero de 2016. “Wall Street nos ha causado enormes problemas. Vamos a imponer impuestos a Wall Street.

Sin embargo, Donald posee entre 500,000 y 1 mdd en acciones de Citigroup, y la misma cifra aplica para JP Morgan Chase, Wells Fargo, Morgan Stanley y Goldman Sachs, cinco de los famosos seis grandes bancos. Aunque alguna vez llamó al presidente ejecutivo de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, “el peor banquero de Estados Unidos”, Trump aparentemente cambió de parecer e intentó de reclutar al veterano banquero para que sirviera como su secretario del Tesoro, pero Dimon declinó, dicen fuentes cercanas.

Irónicamente, el presidente electo tiene participaciones en las empresas que atacó con más fuerza. Aunque Trump acusó reiteradamente a Ford Motors de subcontratar puestos de trabajo de fabricación estadounidense, en mayo aún tenía acciones (por valor de hasta 1 millón de dólares) en el gigante del automóvil de Detroit. Google, que Trump acusó de suprimir noticias negativas sobre Hillary Clinton, está en su portafolio, al igual que Berkshire Hathaway, dirigido por uno de sus más feroces críticos, Warren Buffett. Aunque trató de iniciar un boicot contra Apple en febrero, después de que el fabricante del iPhone se negara a ayudar al FBI a hackear uno de los teléfonos de los tiradores de San Bernardino, California, Trump mantuvo acciones en la empresa de tecnología, hasta 2 mdd en mayo.

A pesar de la campaña sobre la promesa de “perseguir a las grandes empresas”, Trump posee acciones en grandes compañías farmacéuticas, incluyendo a Pfizer, Merck, Celgene y GlaxoSmithKline; también en Walmart, y las firmas de bienes de consumo Procter & Gamble y Johnson & Johnson. También tiene participaciones en varias compañías petroleras multinacionales como Shell, Chevron y Exxon Mobil.

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Las conexiones con la industria energética no se detienen ahí. El escéptico del cambio climático posee acciones en Phillips, socio de la empresa conjunta encargada del controvertido ducto Dakota Access, donde actualmente hay una gran protesta en curso, y en Kinder Morgan, otro gigante de los ductos que enfrenta resistencia a sus planes para conectar las arenas petrolíferas canadienses. Trump también tiene una pequeña inversión en la compañía de energía canadiense TransCanada, el desarrollador de oleoductos Keystone XL, que fue rechazado por el presidente Barack Obama el año pasado, pero apoyado por Trump.

El multimillonario tiene otras tenencias canadienses, incluyendo inversiones de 500,000 a 1 mdd en el Banco de Nueva Escocia y el Banco Dominion de Toronto y de entre 1 y 5 mdd de acciones en el Royal Bank of Canada. Tales inversiones se suman a la serie de conexiones que Trump ya tiene con entidades extranjeras, incluyendo deudas de nueve cifras con el banco alemán Deutsche Bank y con el banco controlado por China.

Lo que aún no sabemos es si Trump ha vendido cualquiera de estas acciones desde que hizo la presentación en mayo. Un portavoz de Trump no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios, y su próxima presentación con la FEC no estará fuera hasta mayo de 2017.

Convertir su cartera de acciones en un fideicomiso ciego sería bastante simple de hacer. Hasta ahora, Trump no ha hecho ningún comentario sobre posiblemente hacerlo.

 

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