Hasta junio se compraron 50 coches y cuatro motocicletas en la isla, debido a que el salario promedio mensual de los trabajadores estatales es de 20 dólares, frente a los 91,000 dólares que cuesta un auto compacto.

 

 

Reuters

LA HABANA  – Los distribuidores cubanos vendieron 50 coches y cuatro motocicletas a nivel nacional en los primeros seis meses del año en virtud de una nueva ley que eliminó el límite a las compras de automóviles por primera vez en medio siglo, pero que impuso precios tan altos que poca gente pudo costearlos.

Los cubanos acogieron con beneplácito la ley que entró en vigor en enero hasta que vieron las etiquetas de precios que revelaban un salto en los precios de un 400% o más, ofreciendo sedanes familiares al valor de coches deportivos europeos.

Cuba ha dicho que invertirá el 75% de las ganancias de las ventas de automóviles nuevos en su debilitado sistema de transporte público.

Pero las ventas totales en los 11 concesionarios del país sólo ascendieron a 1.28 millones de dólares en los primeros seis meses del año, reportó el lunes el sitio de internet oficial Cubadebate.com, citando a Iset Vázquez, vicepresidenta de la empresa estatal Corporación CIMEX.

Antes del inicio de este año, los cubanos tuvieron que pedir la autorización del Gobierno para comprar en concesionarias estatales que ofrecen vehículos nuevos y de segunda mano.

La mayor parte de las ventas de este año parecían ser de la variedad de segunda mano teniendo en cuenta el precio promedio de 23,759 dólares por vehículo, incluyendo las motocicletas.

Un concesionario de Peugeot en La Habana ofrecía de su modelo 206 del 2013 en 91,000 dólares cuando las nuevas reglas entraron en vigor y fijó en 262,000 dólares el precio del modelo más deportivo 508.

Los precios atrajeron las protestas de los pocos cubanos que pueden incluso considerar la compra de un coche. La mayoría de los trabajadores estatales ganan alrededor de 20 dólares al mes.

Los altos precios también han sido criticados por las empresas extranjeras y los posibles inversores, que necesitan un permiso del Gobierno para importar un auto nuevo o usado sin el enorme sobreprecio.

Cuba sólo está relajando gradualmente el mercado de automóviles.

En el 2011 comenzó a permitir a sus ciudadanos compren y vendan coches usados entre sí. Antes de eso sólo los coches que había en Cuba antes de la revolución de 1959 podían ser comprados y vendidos libremente, lo que explica porque hay tantos coches estadounidenses de la década de 1950 en las calles.

 

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