Donald Trump ha sacado a Estados Unidos, uno de los mayores países contaminantes, del acuerdo climático de París impulsado por una agenda proteccionista, a favor de los combustibles fósiles. A pesar de los esfuerzos internacionales, el calentamiento global registró su peor momento en 2016, de acuerdo con la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica (NOAA por su siglas en inglés).

La temperatura del mundo rompió récord en 137 años, como consecuencia del calentamiento global de largo plazo y a un fuerte fenómeno de El Niño.  La temperatura de la superficie terrestre fue la más alta por tercer año consecutivo. El incremento fue de 0.45-0.56 grados Celsius, por encima del promedio de 1981 a 2010.

Una de las opciones para enfrentar esta problemática es la energía nuclear. ¿Por qué? aunque no es renovable, sí se considera una fuente limpia, pues sus niveles de emisión de dióxido de carbono (CO2) son muy bajas comparados con los combustibles fósiles.

Gráfica: Miguel Ángel Báez

Mientras las centrales convencionales queman combustibles fósiles para producir electricidad, una nuclear obtiene su energía de la fisión del átomo de uranio, es decir, no envía óxidos de carbono, carbono, azufre nitrógeno ni cenizas a la atmósfera, aunque sí generan emisiones de efluentes radioactivos en cantidades permitidas por las regulaciones internacionales, explicó el Observatorio de la energía, tecnología e infraestructura para el desarrollo (Oetec).

El impacto ambiental también es significativo: el terreno necesario para una planta de 1,000 MegaWatts (MW), la generación nuclear ocupa entre 0.5 y 2.4 kilómetros cuadrados (km2), una central solar entre 20 y 50 km2, mientras una eólica ocupa entre 40 y 150 km2.

En ese contexto, la energía nuclear juega un papel importante en el balance energético mundial, particularmente en el combate al calentamiento global, consideró la compañía estatal Rosatom.

“Como ejemplo, en Rusia, la energía nuclear actualmente representa el 18% de la generación de energía en el país, lo que aporta muchas ventajas, por ejemplo, energía limpia sin emisiones y desarrollo de las regiones donde las centrales nucleares están ubicadas”, declaró Ivan Dybov, jefe de la representación de la empresa estatal de origen ruso en América Latina, durante su participación en la Cumbre Mundial de Líderes de Energía (WELS, por sus siglas en inglés) en México.

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México se ha comprometido a generar 35% de su electricidad con energías limpias en 2024. En agosto de 2015, entró en vigor un acuerdo de cooperación  para el diseño, construcción, operación, extensión de vida, desmantelamiento y entrenamiento en la operación de reactores de potencia y de investigación. También abarca las áreas de entrega y desarrollo de servicios del ciclo del combustible nuclear, específicamente el suministro para reactores de potencia y de investigación y gestión de desechos radiactivos.

Lo cierto es que este acuerdo se alinea con los intereses de Rusia, quien en 2030 prevé que 65% de su facturación provenga de negocios internacionales y el 35% restante se obtenga internamente. Los pedidos de la compañía estatal en el extranjero para los próximos 10 años contabilizarán 133,400 millones de dólares (mdd), con 8 unidades nucleares en construcción en Rusia y 34 unidades en 12 países.

 

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