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La capacidad de almacenamiento de carga aérea del aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) es un problema para las empresas de paquetería; y, si bien el asunto del espacio se resolvería con la terminal de Santa Lucía, esa terminal daría lugar a otro conflicto.

Con una superficie de 50,000 m² dedicados a bodegas en el actual aeropuerto y una sola terminal de aduanas, las compañías de mensajería y paquetería no se dan abasto.

Una de las empresas que padece estas limitaciones es DHL Express México, que mueve diariamente 12,000 guías de entrega en el aeropuerto capitalino. La capacidad de operación para esta empresa está garantizada únicamente hasta 2022, señala el CEO Antonio Arranz.

“Invertimos 3 millones de dólares [mdd] en tecnología, que nos permitiera resolver la logística en el AICM, pero estaba planeado que, para ese entonces, ya estaría en operación el nuevo aeropuerto [de Texcoco], que incrementaba la capacidad de las bodegas para DHL, de 20,000 a 200,000 m²”, explica en entrevista.

El plan maestro para la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, proporcionado por la SCT, contempla una superficie muy superior, de unos 500,000 m² en bodegas para carga aérea, pero Arranz dice que, en el caso de esa terminal, el problema será que una parte considerable de la carga seguirá arribando al actual AICM.

“Se habla de que Santa Lucía podría ser un aeropuerto de carga, pero los vuelos trasatlánticos seguirán llegando al actual aeropuerto de la Ciudad de México, y mucha de la carga que requiere paso por aduana viene, precisamente, en esos vuelos”, argumenta Arranz.

Una terminal aduanera en Santa Lucía y el traslado de parte de la carga a esta terminal para hacer el trámite aduanero significaría, para el usuario, un costo de traslado de 70 kilómetros y un día más de tránsito.

Pese a que ya existe un plan de construcción de la terminal de Santa Lucía, no ha quedado clara la nueva logística de carga, expresa el directivo.

DHL seguirá realizando inversiones para garantizar que su servicio sea “impecable” para sus clientes, asegura Arranz, pero lo hará una vez que haya un plan formal.

El proyecto de construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM) suponía duplicar la capacidad de los almacenes fiscalizados en materia de carga aérea, de acuerdo con la Asociación Nacional de Almacenes Fiscalizados (Anafac). Sin embargo, el cambio de planes para la construcción de Santa Lucía implica un retraso de años de estudios técnicos, acusa Arranz.

Dice que la planeación de la logística para el NAIM requirió tres años de estudios técnicos, y que ahora, con el cambio de planes hecho por el nuevo gobierno, quedan las dudas acerca de cuáles vuelos llegarán al actual aeropuerto y cuáles a Santa Lucía.

Asimismo, queda pendiente, agrega, saber si también se incorporarán los aeropuertos de Toluca y Querétaro en la estrategia de logística de carga.

Los planes de crecimiento de DHL en paquetería aérea pueden verse opacados. “Hay un cuello de botella en la aduana [del actual AICM]. Para que esto pueda solucionarse, habría que cambiar las leyes para que podamos pasar de uno a múltiples puntos de revisión, además de modernizarse para evitar el contrabando. No es una solución que pueda darse de manera fácil”, concluye.

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