El empresario debe hablar claro y fuerte, dejar de tener miedo a ser visto como un rebelde y sentir que el gobierno en turno afectará sus intereses por alzar la voz, dice José Luis Coindreau García, quien fue presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y se le atribuye representar a los empresarios frente a José López Portillo, durante una de las peores crisis entre gobierno y sector productivo.

“El empresario debe hablar claro, debe hablar fuerte, así como hablar en público y tenemos que dejar de tener miedo de nuestros intereses personales”, considera quien fuera presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Monterrey (1973-1974) y consejero de la Concanaco (1970-1975). 

“Los gobiernos en esta democracia tan endeble sólo nos responden al grito en la calle”, acusa Coindreau García, quien vivió el rompimiento del ex presidente de México, José López Portillo, con la realidad mexicana y con el sector empresarial.

El empresario regiomontano desafió a través de protestas y manifestaciones a López Portillo, quien anunció un aumento salarial de 30%, 20%, y 10% que profundizó la crisis de la que el país apenas comenzaba a salir y la nacionalización de la banca.

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También oyó en marzo de 1982 ante la Asamblea General de la Concanaco una frase que marcó la relación entre empresarios y gobierno: “Un presidente que devalúa, se devalúa; sé que un presidente que toma decisiones en los momentos como los actuales para muchos sectores pierden credibilidad y, desde luego para muchos otros es causa de retiro de fe”.

“Cuando a mí me tocó presidir organizaciones en Monterrey; desde la Cámara de Comercio cerramos la ciudad completa, porque los sindicatos nos estaban atropellando y nos estaban emplazando a huelga por teléfono”, recuerda José Luis Coindreau García.

“A nivel nacional a mí me tocó serias etapas en el gobierno de Luis Echeverría, protestas y serias etapas en el gobierno de López Portillo, así como protestas abiertas y públicas y sin romper el diálogo ni ofendiendo a nadie”, describe el hombre, quien tuvo como consejeros a empresarios como Andrés M. Sada Zambrano, Manuel J. Clouthier del Rincón y a José María Basagoiti Noriega.

“La actitud de los empresarios provoca mucho oleaje político, aunque su protesta no es política como tal”, asegura.

La lucha mostrada por los empresarios de los 70 y 80 volvió verse el pasado 16 de junio en la Ciudad de México. Ese día los empresarios afiliados a Coparmex convocaron a un evento cívico.

”Queremos erradicar la corrupción de México”, tiró Gustavo A. de Hoyos Walther, presidente de Coparmex, quien junto por primera vez en la historia del país a los empresarios para que protestaran debajo de la mirada del Ángel de la Independencia.

“No más corruptos impunes en nuestro país”, apuntó desde las escalinata de ese monumento, que se encuentra en Paseo de la Reforma. “Lo hicimos hace años ante la Cámara de Diputados y más recientemente ante el Senado de la República”, recordó de Hoyos Walther.

En 2002, varios empresarios se plantaron en el Congreso de la Unión, en donde calificaron a cada uno de los legisladores y congresistas mexicanos, quienes terminaron siendo reprobados.

“A los empresarios de Monterrey y de la República Mexicana nos falta gritar; y lo que pasó el jueves 16 de junio pasado en el Ángel de la Independencia fue gritar”, dice José Luis Coindreau García, quien también es presidente de Brite Lite de México.

Las redes sociales quizá cambien un poco las condiciones políticas en México, pero “nada sustituye al grito en la calle y por eso los maestros están en la calle”, apunta.

“Este despertar de los empresarios abre un gran horizonte para el futuro del país. Esto marca la pauta del comportamiento de las instituciones empresariales en el país para que sigan protestando en la calle, gritando lo que la ley les da derecho, protestando a las violaciones de las leyes”, expresa el miembro del Consejo Nacional del PAN desde 1984 a la fecha.

—¿La última marcha empresarial se dio en 2006?

En 2006, la marcha que copó las calles de la Ciudad de México no fue a instancia de una institución empresarial, sino fue un empresario, quien organizó la protesta por la seguridad y justicia.

—Cuando salieron a protestar en contra de López Portillo se hablaba de que había un presidente devaluado: ¿Creen que en este momento haya un presidente devaluado en la figura de Enrique Peña Nieto?

—En aquel tiempo, López Portillo asimismo se consideraba como un presidente devaluado. Efectivamente, estaba devaluado, porque después de tener los tres primeros años de decisiones brillantes; el incienso de los regímenes de aquel tiempo lo cegó, no tenía poder político, no tenía influencia y no sabía qué hacer con esa situación y entonces tomó una decisión por la cual país pagó un precio muy alto: La devaluación. Actualmente tenemos un presidente (Enrique Peña Nieto) con la popularidad en picada, por lo que debe haber menos discurso y trabajo más eficaz. La deuda de gobierno de Enrique Peña Nieto crece todos los días, incluso ya está en niveles vistos a la era de López Portillo.

“Defendamos nuestro peso, esa es la estructura que conviene al país, esa es la estructura a la que me he comprometido a defender como perro”, dijo López Portillo.

La inseguridad avanza rápidamente en varias ciudades del país, incluso “ya llevamos más muertos de los que le criticaban a Felipe Calderón, y no parece que haya solución”, advierte el empresario regiomontano.

Se habla y opina sobre la existencia del desgobierno o ausencia de autoridad en Oaxaca, Veracruz, Michoacán, pero “hay ausencia de gobierno en todo el país”, lanza.

En Nuevo León, nadie se atreve a viajar de noche por las carreteras del estado por no ser seguras: “¿Entonces dónde está el gobierno para protegernos? Yo vivo en Monterrey y para ir a Los Ramones, una comunidad a una hora de camino con dirección al norte, simplemente no me atrevo ir de noche. A mí me dicen que Michoacán está peor, que Oaxaca está peor, pues no sé, pero probablemente estemos igual a diferentes horas del día”.

Hay falta autoridad, gobierno, así como impera una impunidad y el Poder Judicial está ausente, considera el ex presidente de Coparmex.

“No hay justicia para nadie, la gente pobre padece estas injusticias. La gente que tiene algún amigo, pues a lo mejor se salva de la injusticia. Y si no tienes un amigo o dinero, pues estas frito”, comenta.

La población mexicana debería reclamarle al Poder Judicial que recobre su majestuosidad, porque ya no la tiene, expresa Coindreau García.

En privado es muy fácil reclamar, porque en mi escritorio convenzo a cualquiera o hago una concesión que no cumplo, pero en público se exige una respuesta, recuerda José Luis.

En los años 80, Coparmex tuvo una posición fuerte en entidades como Puebla, así en los últimos dos años de José López Portillo tuvo posiciones opuestas al gobierno, describe Luis Carlos Ugalde, director general de Integralia Consultores.

“La fortaleza de Coparmex se diluyó en los 90 y en la década pasada”, comenta el ex presidente del Instituto Federal Electoral (IFE). El sector empresarial de Monterrey surge ante el enfrentamiento que tuvieron con el gobierno de Luis Echeverría.

Más vale que escuchen los partidos en el Congreso de la Unión, particularmente el PRI, que votó a favor de una reforma paralítica o sin garra, opina José Luis Coindreau García.

El ex regidor del municipio de Garza García de 1994 a 1996 agrega que los políticos duermen tranquilos, mientras la ciudadana no tape una calle, no grite en la calle ni tampoco haga una marcha de protesta.

“Cuando vienen a la oficina a decirnos todas las cuitas y todo lo que sufren los ciudadanos: También dormimos muy tranquilos”, narra el también ex secretario general de Gobierno de Nuevo León de 1997 a 2002.

La situación cambia cuando gritan y levantan la voz en la calle y hacen preguntas difíciles para patinar y herir susceptibilidades, expone el precandidato a la gubernatura de Nuevo León por el PAN de abril a noviembre de 2002.

“Con el presidente López Portillo podía sentarme en Los Pinos a platicar todo lo que quisiera y lo que yo quería, pero la calle estaba a mi disposición y la prensa estaba lista para hacer eco de mis palabras”, recuerda Coindreau García.

El ex presidente de Coparmex agrega que el gobierno sabía que no era un adversario fácil ni tampoco un enemigo: “Reclamábamos lo que era justo para la clase empresarial y para la población”.

“Cuando fui presidente de Coparmex fue la primera vez que una institución empresarial convoca a las comisiones legislativas”, añade.

A la comisión legislativa de Asuntos Agrarios y de la Reforma Agraria se le presionó la aprobación de la ley de desarrollo agropecuario, que permitía un bienestar para los propietarios.

“Presionamos al Congreso y presionamos a la Comisión en su edificio en Lafragua para sentarnos con los 20 diputados que estaban en la comisión para decirles por qué estaban equivocados en aprobar esas leyes”.

—¿Es cierto qué capacitó a los empresarios para que se convirtieran en dirigentes políticos?

—Jejejeje… Nosotros no capacitábamos a los empresarios para que gobernaran, sino cuando estuve en Coparmex se iniciaron cursos de liderazgo para en todo el país. Esos cursos duran 72 horas, y se impartían clases de 8 horas los viernes a la tarde y sábado por la mañana. Con toda intención se daban para que los interesados sacrificaran sus días de descanso.

La clase empresarial que tomó los cursos de liderazgo se les mostró qué eran los medios de comunicación, los partidos políticos, la iglesia, la historia de México, los sistemas económico, social y político e historia de los partidos.

Se buscaba inquietar al empresario, quien estaba metido en su empresa trabajando y haciendo su dinero, para que recompusieran el rumbo de México.

—¿Qué gobernadores salieron de ahí?

— Francisco Pancho Barrio, Ernesto Ruffo Appel (primer gobernador de oposición en México), Carlos Medina Plascencia, así como Vicente Fox, (quien fue el primer presidente opositor al PRI). Si fuimos muy exitosos; nunca esperábamos esos resultados.

 

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