El entrepreneur o el intrapreneur identifican las oportunidades, cuantifican los riesgos y ponen en marcha las acciones de una manera creativa e innovadora: uno lo hace en un ambiente externo; el otro, bajo el paraguas de una organización.

 

 

Cuando hablamos de emprendimiento, viene a la mente la idea de iniciar un nuevo negocio o conceptos como el autoempleo. Sin embargo, durante los últimos años los estudios de emprendimiento han dado origen a una nueva clase de emprendedor: el emprendedor hacia adentro de las organizaciones o intrapreneur.

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Generalmente definimos al emprendedor (entrepreneur) como aquella persona que está dispuesta a correr un riesgo financiero o de otra índole, identificando una oportunidad de negocio y organizando los recursos necesarios para ponerla en marcha.

Pero, ¿qué sucede cuando esas oportunidades de negocio, riesgos y recursos se identifican dentro de una organización ya establecida?

Ahí encontramos al intrapreneur. El concepto, atribuido a Gifford Pinchot III, se utilizó por primera vez en la década de los 80 para definir al ejecutivo que no desea salir de su organización pero que es capaz de identificar nuevas oportunidades de negocio e instrumentar una serie de acciones que le permiten innovar en los procesos y productos que se presentan para la misma, convirtiéndola en nuevos negocios dentro de su organización.

En el año de 1992, el American Heritage Dictionary definió al intrapreneur como “aquella persona dentro de una organización que se responsabiliza por convertir una idea en un producto terminado, económicamente viable, a través de la toma de riesgos y la innovación”.

En ambos casos, el entrepreneur o el intrapreneur identifican las oportunidades, cuantifican los riesgos y ponen en marcha las acciones de una manera creativa e innovadora, pero mientras uno lo hace en un ambiente externo, el otro lo hace  bajo el paraguas de una organización.

Adicionalmente, las características personales de uno y de otro no difieren mucho: en ambos casos hablamos de personalidades con fuertes rasgos de liderazgo, innovadores, creativos, flexibles y adaptables, con amplias capacidades de gestión administrativa y de procesos.

El intrapreneur es un agente de cambio en la organización ya consolidada, por lo que en muchas ocasiones la aplicación de sus características emprendedoras (promoviendo el desafío constante al status quo, rompiendo paradigmas y modelos de negocio, etc.) puede interpretarse como amenazante para dicha organización.

Pero también pueden convertirse en el motor que acelere el cambio en ella, y logre sinergias de ganar-ganar para el intrapreneur y la organización en la que colabora a través de la apertura al cambio, la pasión creadora y la búsqueda continua de nuevas y mejores formas de hacer las cosas.

Para el intrapreneur, la recompensa se haya en sus logros, en la demostración de que su visión es exitosa, pero también en el reconocimiento dentro de su organización.

No son raros los casos en los que ejecutivos de empresa, frustrados ante la imposibilidad de ser intrapreneurs en la misma, deciden separarse e iniciar sus propios emprendimientos.

En ambos casos, no se debe olvidar que el activo más valioso de los creadores de empresa o de los actores de cambio en la empresa es su conocimiento, que aunado a un ambiente de trabajo y diálogo productivo convierten los desafíos en oportunidades.

 

 

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