En entrevista con Forbes México, Enrique Peña Nieto asegura que en 2013 México tendrá cocinadas las grandes reformas estructurales que requiere. Afirma que en su gestión privará la competencia sin privilegios.

 

Por Jonathán Torres y Carlos Mota

Fotos: Adrián Burns 

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El país que vislumbra el presidente Enrique Peña Nieto es un país por el que muchos mexicanos han esperado por décadas. Hacia finales de 2013, el mandatario proyecta que los más de 100 millones de mexicanos vivirán en otro país, con varias revoluciones en marcha: una reforma energética que rescate a Pemex, una revolución fiscal que amplíe la base y la contribución fiscal, una política social que mejore el estado de bienestar de todos los mexicanos, un modelo que combata sin contemplaciones a los monopolios. Un México que tanto se ha prometido pero que no se conoce.

Nacido en Atlacomulco, Estado de México, Enrique Peña Nieto, abogado de profesión, asegura que México, con él al mando, cambiará su historia y se convertirá en una potencia económica (hoy es la décimo primera economía del mundo).

En entrevista para Forbes México, el presidente de México no se mueve ni un centímetro de su posición de político: es escurridizo ante las preguntas incómodas, responde sin comprometerse a combatir problemas específicos y, sin entrar en detalles, sostiene que en un año habrá alcanzado lo que ninguno de sus antecesores consiguió: acabar con los problemas estructurales de México.

Enrique Peña Nieto advierte que en su gestión no habrá compadrazgos, tráfico de influencias, ni favoritismos para nadie. En contraste, afirma que es un cruzado del libre mercado y, bajo la tesis de que los capitales no tienen nacionalidad, sostiene que está decidido a promover las inversiones en todos los sectores, venga el dinero de donde venga.

¿A dónde quiere llegar este político mexicano? ¿Podrá trascender la coyuntura? ¿O es un encantador de serpientes? A poco más de 100 días de que asumió el cargo público más importante, su deseo es ser recordado como el principal benefactor del país y, en todo caso, como el presidente de la clase media. “Me gustaría ser recordado como el Presidente que trabajó por un mayor desarrollo del país. Que logró sentar las bases para la creación de una clase media con mayor bienestar.”

 

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—Hablemos de su obsesión: el crecimiento económico de este país a una tasa de 6%. ¿Por dónde empezar? ¿En cuánto tiempo pudiéramos empezar a ver que la máquina de la economía de este país empieza a despegar…

—Yo parto de reconocer que México es un país que tiene grandes fortalezas y potencial para realmente lograr un crecimiento mayor al que ha tenido, que lamentablemente ha sido de los crecimientos más bajos de América Latina en los últimos doce años. México, con sus potencialidades, puede alcanzar una mejor condición. Su primera fortaleza es su estabilidad macroeconómica. El manejo responsable de las finanzas públicas y la autonomía del Banco de México nos permiten tener esta condición, y yo he hecho un compromiso de respetar y contribuir para mantener esa estabilidad.

“El segundo punto es alentar una mayor competencia en el país en todos los sectores, para promover la innovación y una mayor productividad, algo que se ha frenado y ha impedido que tengamos un mayor crecimiento.

“Tenemos que extender el crédito, que es fundamental para apalancar el desarrollo, la capacidad creativa y emprendedora de los mexicanos y de quienes vengan a invertir a México. (…)

“Creo que hay una gran oportunidad de impulsar la competitividad del país, a partir de mayor infraestructura y para eso hay un marco legal propicio para alentar las alianzas estratégicas entre el gobierno y el sector privado. (…)

“Me propongo seguir siendo un gran impulsor de libre comercio. (…) Me propongo establecer una nueva política industrial, que aliente, favorezca y acompañe a los sectores productivos del país para el desarrollo de cadenas productivas y de una mayor proveeduría. Todo ello dentro de una política enfocada al comercio exterior, que les permita tener a nuestros emprendedores una mayor presencia en los mercados globales.

“Será fundamental impulsar algunas reformas de carácter estructural –algo que lamentablemente se ha postergado en nuestro país– solamente para aprovechar las ventajas competitivas que México tiene.”

Las cuatro reformas clave que Peña Nieto ve en su sexenio son:

  • La reforma laboral (ya discutida y aprobada).
  1. Una reforma energética, que multiplique la capacidad exportadora en hidrocarburos y la explotación del shale gas. Esta reforma estará orientada a que el Estado no pierda la propiedad de la empresa, pero sí favorecer a que haya mayor participación del sector privado.
  2. Reforma al sistema de seguridad social que, con la participación del Estado, pueda lograr que las acciones que lleve a cabo tengan fines redistributivos para lograr mayor igualdad social y permitir que sectores en pobreza y marginación puedan incorporarse a la parte productiva.
  3. La reforma hacendaria, que es indispensable para darle curso también a una reforma al sistema de seguridad social universal, que fortalezca las finanzas públicas, la capacidad del Estado para una mayor realización de beneficios y acciones que beneficien a todos los mexicanos.

 

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Resultados, en un año

—¿Cuándo vamos a tener esos grandes ajustes? ¿Cuándo esta batería de iniciativas estarán cocinadas en el Congreso?

Yo estoy viendo un horizonte de un año, a partir de que inicia la gestión de mi gobierno. Estaría pensando que en el horizonte de un año pudiéramos realmente lograr el consenso sobre las reformas más importantes que deben tenerse para lograr una mayor fortaleza para el país y tenga esta ruta de mayor crecimiento.

—¿Le perturba que la mayor parte de la banca esté en manos de extranjeros, siendo éste un tema que ha dominado en el ánimo público en los últimos años?

No. Yo creo que simplemente hay que alinear los incentivos, quizá revisar la normatividad que tiene hoy la banca para incentivar la mayor colocación de crédito, con un compromiso también de parte de ésta para lograr este propósito. Pero tengo claro que el capital no tiene nacionalidad. Más bien creo que el capital busca oportunidad para mejores rentas y creo que un país como el nuestro –que tiene un potencial de crecimiento– pueda alentar a la propia banca, independientemente del origen del capital, a buscar espacios de oportunidad y creo que México puede ser un destino que puede favorecer la expansión del crédito.

 

EPN_054  —En la lucha contra los monopolios, ¿con qué vara medirá a Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Lorenzo Zambrano?

Prácticamente son la referencia de dos sectores de la economía, y lo que yo claramente he señalado es que el gobierno tiene que ser un permanente promotor de la competencia y del combate a las prácticas monopólicas. Que las decisiones de carácter económico sean para favorecer la competencia. (Esto) no trae dedicatoria ni destinatario. Trae un objetivo: alentar la competencia y combatir aquellas prácticas que no favorecen a que hoy los ciudadanos puedan tener accesos a productos y servicios que compitan en calidad y precio, que a final de cuentas es el objetivo de una mayor competencia.

—¿En ese sentido sería factible pensar que bajo su gobierno el título de concesión de Telmex cambiará para que pueda ofrecer servicios de televisión?

Creo que ésta es una materia que deberá tener una especial, digo, éste y todos, yo hablo de todos los ámbitos de la economía, pero éste es un espacio donde sin duda debe revisarse el marco normativo que favorezca a la mayor competencia y que esté en sintonía con las prácticas que en otros lugares en el mundo se tienen en este ámbito.

“Olvidé añadir algo a la respuesta de la pregunta anterior: tener tribunales especializados para que se evite algo que me parece ha entorpecido el combate a las prácticas monopólicas, que es llevar a constantes y permanentes litigios cualquier decisión de la autoridad o de los órganos reguladores. Por eso insisto que hay que revisar el marco normativo en este ámbito y en otros que deban favorecer a la competencia en todos los ámbitos.”

—No habrá privilegios para nadie…

Un Presidente no tiene amigos. Por supuesto, soy alguien que le gusta cultivar la amistad, pero tengo muy claro que para quien es Jefe de Estado y tiene la responsabilidad de servir a toda la nación, no debe tener miramientos. Todo lo que beneficie a los mexicanos será la premisa que norme la actuación de quien tiene la responsabilidad de ser el Presidente de México.

 

 

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