El escritor Francisco Martín Moreno hace quedar mal a aquellos que dicen que en México no se lee. Mientras, Amazon, de Jeff Bezos, aprovecha los altos precios del mercado editorial tradicional para apuntalar su modelo de negocios.

 

 Por Hiroshi Takahashi

 

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A pesar de la fuerte lluvia que cae, unas 20 personas consi­guen llegar a la MacStore de Masaryk. Algunas llevan esperando varias horas para conversar con un autor que parece estar sepultando la percepción de que los mexicanos no leen.

 A sus 67 años, Francisco Martín Moreno comienza a vender sus libros en forma­to electrónico en la tienda de Apple, la iBookstore. Es su primera incursión en el mundo digital. Su récord de ventas es en papel. La trilogía de su obra, Arreba­tos carnales, ha vendido más de 910,000 ejemplares; y otro de sus títulos, México negro, registra más de 1.5 millones de ejemplares vendidos.

 

─ ¿Cuál diría que es su fórmula para ven­der libros?

Yo te diría que mi fórmula es no compla­cer al público. Al único que me interesa complacer es a mí mismo.

─ ¿Escuchó que llegó amazon.com.mx?

Me dio mucho gusto. Creo que lo que está sucediendo en el mercado editorial es muy importante. En Estados Unidos buena parte de las empresas editoriales están quebrando por las ventajas gigan­tescas que tiene Amazon que no tiene bodegas, maneja una quinta parte de los empleados en comparación y  tampo­co tiene salas de exhibición. Los libros son más baratos y te llegan a tu casa.

Parece que viene una revolución en el mercado del papel (libros, periódicos, revistas). Estamos entrando a un mundo nuevo.

 

El creador

Ese nuevo mundo tiene un autor: Jeffrey Bezos.

De acuerdo con Forbes, Jeffrey Preston Jorgensen —mejor conocido como Jeff Bezos— tenía hasta marzo de este año una fortuna estimada en 25,200 millones de dólares (mdd), por lo que a sus 49 años, ocupa el sitio 19 de la lista de los hombres más ricos del planeta.

Hoy es considerado como el nuevo role model entre los geeks que sueñan hacerse millonarios algún día gracias a sus ideas.

Bezos creó Amazon en 1994 y, tres años después, ésta salió a Bolsa. Aunque, por cierto, no tuvo ni un dólar de ganancia hasta 2001. Hoy es considerada la tienda en línea más poderosa del planeta con ingresos por mas de 61,000 mdd en 2012 y a pesar de que el año pasado reportó una pérdida de 39 mdd.

Mientras tanto, Jeff Bezos se da tiempo para hacer otro tipo de inversiones. Por ejemplo, el pasado 5 de agosto, compró el diario The Washington Post por 250 mdd.

Con Bezos Expeditions, otra de sus ideas, rescató los motores del Apolo 11 del fondo del mar. Este pedazo de historia de la misión a la Luna es parte de otro de sus proyectos más ambiciosos: explorar el espacio.

Jeff nació en Albuquerque en 1964. Jackie Gise, su madre, lo tuvo a los 17 años. Su padre biológico lo abandonó. Miguel Bezos, un cubano de 18 años que trabajaba con su mamá en un banco, se enamoró de ella, le pidió matrimonio y lo adoptó.

Se cuenta que desde niño brilló en la escuela. Su luz propia destacaba en el campo de la física, las matemáticas, incluso algunas historias dicen, y no es broma, que cuando era bebé intentó desarmar su cuna. La revista Wired asegura que llego a formar parte del equipo de fútbol americano. Dos semanas después de comenzar su entrenamiento, el coach lo nombró capitán defensivo. Era el único que podía recordar las jugadas y asignarlas a los demás.

Es descrito como un amante de la ciencia ficción, un chico en el que bien pudieron inspirarse los creadores de The Big Bang Theory para crear a Sheldon. Su sueño era viajar al espacio. Cambiar el mundo. Diseñar el futuro.

En 1986 se graduó en Princeton. Después, llegó a tener un cargo importante en la administradora de inversiones de Wall Street, Shawn & Co., pero cuando reparó en que Internet crecía a ritmos nunca antes vistos, renunció a su empleo y se propuso vender libros en la web. Un negocio que, para entonces, parecía una locura.

Pero no es una locura. Bezos tiene en su poder el Kindle, el lector de textos electrónico que ha llevado a la industria editorial a bajar precios, que ha convertido en millonarios a autores que no podían entrar en la cadena de distribución tradicional y logrado que algunas librerías, como Borders, desaparezcan de la faz de la tierra. El control de la distribución de los libros solamente se lo pelea Apple, con su iBookstore. Las cifras de esta guerra no son públicas.

Y esa guerra, muy pronto, se trasladará a México.

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El cambio de reglas

“En Brasil, se cuentan con los dedos de la mano los autores que pueden vivir de sus libros”, dice Miguel Angel Perez Corrêa, uno de los bestsellers de Amazon.

Él asegura que todavía no entra a esa lista selecta de escritores; sin embargo, ya tiene proyección mundial gracias a la tienda que creó Bezos. Vende en Japón, Brasil, México y en Estados Unidos. Muchos lo conocen.

En 2011, cuando conoció la plataforma de Amazon, subió su primer texto grande, Mnemônica y al final del año pasado, la empresa le envió un mail en el que le proponía publi­car en Brasil. Aceptó de inmediato. “Sólo durante enero vendí lo mismo que vendí durante todo 2012 en Amazon Estados Unidos: 12 libros, más o menos uno por día”, recuerda. “En febrero vendí unos 300. En marzo 1,500. Y así fue creciendo”.

Pedro Huerta dice que el resultado de su análisis se materializó con Amazon. com.mx, la tienda virtual que se liberó oficialmente el pasado 29 de agosto. “Tenemos más de dos millones de libros para los mexicanos, en todos los idiomas, en formato digital. Además, tenemos más de 70,000 títulos en castellano”.

Pedro Huerta fue presidente y ceo de Random House Mon­dadori México durante más de cinco años, estuvo en la misma empresa en España y también fue consultor de Bertelsmann.

 

─ ¿Por qué tardaron tanto en llegar con amazon.com.mx?

Nuestro deseo es que la experiencia para el consumidor sea completa, tener el mejor contenido mexicano, la mejor atención para el cliente mexicano, y la experiencia de compra con las mejores formas de pago.

 

En México, todo el tiempo nos dicen que no leemos. ¿Es cierto?

Cuando nosotros ofrecemos la lectura digital, no solamente crece la lectura en formato digital, sino también crece en todos los formatos. Ése es un resultado que hemos confirmado en los países en donde vende­mos. El hecho de que no se haya suficien­tes lectores también está relacionado con la falta de acceso y disponibilidad de los libros, en México, más de 90% de la pobla­ción no tiene una librería a su disposición.

Entonces, creemos que, trayendo una librería tan amplia, tan al alcance de su mano, a través de la tecnología, daremos la oportunidad a los mexicanos de tener acceso a más libros. Queremos que se lea más.

Es el mismo sentir de Francisco Martín Moreno, quien está a punto de comenzar a interactuar en la tienda de Masaryk con esos mexicanos que sí leen. Él, no duda que el nuevo canal de venta de sus libros, que ya están trepados en el sistema de Apple y Ama­zon, influirá en los hábitos de lectura de los mexicanos.

“Sí, me será más fácil llegar a la gente, y a un precio más bajo. Para mí eso es muy importante, porque un libro que te cueste 300 pesos, ahora en Internet te costará entre 40 y 180 pesos. Y, a la larga, también representará una manera de impedir la piratería”.

 

Usted es muy pirateado…

Mira, tengo el honor de ser el autor más pirateado de México. Aunque me da mucho coraje, porque voy a acabar vendiendo línea blanca. Yo vivo de las regalías y la piratería es un atentado en contra de la cultura.

 

Muchos autores se quejan de las regalías que dan estos nuevos modelos… ¿Es justo el trato?

Yo creo que sí. No me puedo que­jar. Hay que pensar que el libro es más barato porque ya no tienes que imprimir el libro, que mandarlo a una librería para que lo distribuya. Creo que se abaratará bastante más, porque en este “nuevo mundo” vendrá una competencia tremenda.

Bienvenidos, entonces, al nuevo mun­do de Jeff Bezos.

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