El talento es la pieza clave que hace que las compañías se distingan de sus competidores, pero también es un área de riesgo, y como tal el Consejo debe supervisar que su desempeño sea el óptimo.

 

Por Daniel Aguiñaga*

 

Hasta la fecha, no se conoce empresa alguna en la que el talento no sea el recurso esencial de la organización; de hecho, el talento es la pieza clave que hace que las compañías se distingan de sus competidores. Sin las personas adecuadas para ejecutar y proporcionar la estrategia y objetivos del negocio, éste no alcanzará todo su potencial.

Bajo este contexto, de manera tradicional, la administración del talento se había centrado en temas relacionados con la contratación, remuneración, procesos de planeación para la sucesión de los ejecutivos de primer nivel y temas de aprendizaje. Sin embargo, muchas organizaciones han identificado que el talento es un área de riesgo en la empresa y, por tanto, debe estar involucrado el Consejo de Administración.

Si bien la responsabilidad de supervisión de un Consejo de Administración es conocida en las áreas de gestión de riesgos, ética, desempeño financiero y responsabilidad corporativa, es una realidad que, hoy más que nunca, las responsabilidades del consejo también involucran la capacidad para atraer, desarrollar y retener talento, sobre todo al nivel de liderazgo.

 

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¿Cómo se vincula el Consejo de Administración con el talento?

Los Consejos de Administración juegan un papel fundamental a la hora de supervisar que estén implementadas estrategias para el talento, así como gestionar el riesgo relacionado con éste. En dicho proceso, el consejo debería cerciorarse de que su organización cuenta con un eficaz y sólido programa de gestión del talento, capaz de proporcionar valor para los accionistas. Como es observado en el Marco de Gobierno Corporativo de Deloitte, el talento es uno de los cinco elementos cruciales de gobierno sobre los cuales el Consejo ejerce una supervisión activa. La realización de un monitoreo activo sobre los cinco elementos –desempeño, estrategia, gobierno, talento e integridad– no puede delegarse a la dirección.

En este sentido, resulta importante que los líderes de las organizaciones analicen cuestionamientos básicos sobre tópicos clave que impactan a la gestión estratégica del talento.

¿Alguna vez se ha preguntado cuáles son los principales riesgos de talento relacionados con las estrategias esenciales de su negocio? ¿Conoce cómo está mitigando la organización los riesgos de sucesión? ¿Qué planes se han implementado para dar lugar a una sucesión o sustitución ágil de nuestro talento clave, si surge la necesidad?

¿Tiene claridad respecto a cuál es la estrategia para el talento que apoya los objetivos de negocio e inversiones de capital de la empresa? ¿Ha establecido qué tipo de desarrollo ofrece a los futuros sucesores dentro de la compañía?

¿Tiene identificado si el talento con el que cuenta la organización puede articular claramente cómo afectan a los principales objetivos de negocio?

Existen infinidad de preguntas respecto a cómo debe involucrarse el Consejo de Administración con la gestión de riesgos asociados al talento, de ahí la importancia de que el Consejo entienda y reciba garantías de la dirección en cuanto a que el riesgo respecto del talento se está gestionando proactivamente.

Son tanto los líderes como la base del talento más amplia lo que definen una cultura organizativa: buena o mala. Ningún competidor puede reproducir la cultura de una organización o la experiencia que tienen los individuos mientras desarrollan sus carreras. Una estrategia para el talento es una fuente de ventajas competitivas que requiere de una astuta supervisión por parte del Consejo de Administración.

 *Socio Líder de Gobierno Corporativo y Sustentabilidad, Deloitte México.

Contacto:
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@DeloitteMX

 

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