TABASCO. Los inversionistas de Proteak han tenido que esperar pacientemente a que crezcan sus activos: 20,000 hectáreas de árboles, sobre todo de teca y eucalipto, casi perfectamente alineados en grandes extensiones de Tabasco y Nayarit en México, y en campos de Colombia, Costa Rica y Panamá. Pero la empresa mexicana, que cotiza en la bolsa desde 2010, tiene indicios de que ya vienen las buenas cosechas.

Por ejemplo, el precio de su certificado de participación ordinaria (CPO) pasó de 15 pesos en 2015, a 21 en enero pasado. Y aún falta que lo sopesen los inversionistas; en su reporte de ese mes, la consultora 414 Capital consideró que lo justo es que los títulos estén en un rango 30.5 a 33.5 pesos.

Las ventas en aquel 2015 fueron de 350 millones de pesos (mdp) y se estima que el año pasado llegaron a 524 mdp y que este año serán de 1,436 mdp y, en 2021, de 3,060 mdp.

Proteak tiene un modelo de negocios vertical que consiste en plantar los árboles, cortarlos y exportar troncos, sobre todo en el caso de la teca; y, en el del eucalipto, en darle valor agregado al convertirlo en tableros de fibra de densidad media (MDF, en inglés).

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El MDF aporta 66% de las ventas de Proteak, mientras que la teca, 34%. “Estamos recorriendo esa transición de una empresa que se dedicó a construir los activos, a una que los explota; va a llevar tiempo pasar del periodo de inversión al periodo operativo, pero, a partir de este año, bueno, ya en [los reportes de] 2016, se van a empezar a ver esos resultados”, dice Gastón Mauvezin, director general de la compañía.

 

La cadena de Proteak abarca desde la selección genética de las plantas, hasta la fabricación de tableros de MDF, explica Mauvezin. (Foto: Fernando Luna Arce.)

 

Balanza comercial negativa

Proteak incursionó, en el año 2000, en un mercado más que desatendido en México. El “Anuario Estadístico de la Producción Forestal 2015” indica que, en ese año, el PIB forestal fue de 39,129 mdp (a precios de 2008), 1,064 mdp más que en 2014. Además, ese año la balanza comercial de productos forestales fue negativa en 6,191 mdp, 51 mdp mayor que el año previo.

“México es, posiblemente, el país con el mayor potencial, dada su cantidad de especies, pero somos deficitarios en producción forestal: importamos casi toda la madera. Traemos de Sudamérica y otros lados los tableros, las tarimas”, señala Ignacio Espinosa de los Reyes, experto forestal del Tec de Monterrey.

En cierto modo, esta falta de desarrollo forestal propició el modelo vertical de Proteak, que, en el país, compite, en cuanto a transformación industrial de la madera, contra Arauco (Chile), Masisa (Chile) y Duratex (Brasil), todas con presencia internacional. Estas cuatro empresas abarcan entre 80 y 90% del mercado.

En el campo forestal, su principal rival es Agropecuaria Santa Genoveva, que opera desde Campeche y que, de acuerdo con su sitio web, ha plantado más de 9,000 hectáreas y tiene la meta de llegar a 20,000, mismo número que hoy tiene Proteak.

Foto: Fernando Luna Arce

 

Lingotes de madera

Para llegar a las plantaciones de Proteak de Huimanguillo, Tabasco, hay que recorrer caminos en mal estado y adentrarse en terracerías; incluso, cuando hay lodo, se corre el riesgo de que la camioneta se atasque y entonces haya que ir por un tractor para sacarla.

La visita de Forbes México ocurre en un día nublado; aun así, hay más de 30 grados Celsius. La compañía se recompensa por estas inclemencias: un metro cúbico de teca tiene un valor promedio de 500 dólares en el mercado internacional. En busca de esa rentabilidad, Proteak comenzó a plantar este árbol en el año 2000, en Nayarit, debido a lo barato de la tierra y a la similitud de su clima con el del este asiático, de donde es originario. Luego se dio cuenta de que podía hacerlo también en el sureste del país, donde hay mejores suelos y mayores precipitaciones.

Con todo, tenía que esperar unos 20 años para poder cortar y ver las ganancias. Así que, para acelerar el negocio, en 2011 Proteak adquirió 5,000 hectáreas de plantaciones maduras en Colombia, Costa Rica y Panamá, con la finalidad de comercializarlas en Asia (esta región absorbe 95% de su producción, sobre todo India, China y Vietnam), y un poco en Europa y Estados Unidos.

En el ínterin, la empresa lleva a cabo aclareos, que son talas de árboles con menor calidad, para permitir que crezcan y se nutran más los individuos que tienen mejores características. “Proteak comercializa la madera que sale de los aclareos, que tienen menor diámetro, pero que sí tiene valor, y eso hace que los flujos en el corto plazo sean positivos. Ésa es otra razón por la que ya vemos una apreciación en el precio de la acción”, indica Bernardo Campuzano, de 414 Capital.

Regularmente, la teca recibe cuatro o cinco aclareos en sus 20 años de maduración. El primero se vende como pulpa y los siguientes como troncos. La ganancia es muy variable, debido a la inestabilidad de los precios, que regularmente van de los 10 a los 50 dólares por metro cúbico.

Debido al alto valor del producto, Proteak continuará con la exportación, sin dar valor agregado alguno. “Nada más hay que pensar que un metro cúbico de teca lo podemos vender, quizás, a un promedio de 500 dólares, y esos 500 dólares en realidad ya no necesitan inversión; ya hicimos toda la inversión necesaria para que los árboles se desarrollen”, describe Mauvezin.

Así que, por ahora, las empresas asiáticas son las que se llevan las ganancias de convertir el insumo en pisos de deck, muebles de exterior (tumbonas, sillas, mesas), aplicaciones náuticas y aplicaciones en interiores, para luego enviarlas a Estados Unidos, lo que, evidentemente, les genera mayores ganancias.

Pero sí podría añadir valor agregado a la teca en un futuro, aunque por ahora no está en sus planes. Como muestra, Proteak ya comercializa tablas de cortar y picar para cocina 100% sustentables con su marca TeakHaus.

A pesar de los buenos resultados, la compañía tiene que ser precavida. “La parte de negocio de largo plazo todavía tiene un riesgo, porque el ciclo de vida de los árboles de teca es de unos 23 años”, dice Bernardo Campuzano, también de 414 Capital.

Es necesario que los árboles crezcan al ritmo estimado y que sus precios sigan tan atractivos como lo son hoy.

Pero también tiene un punto a favor. “Vemos que la tendencia de teca mexicana llegará a un punto donde, probablemente, habrá mayor demanda que oferta. Es por eso que la compañía apuesta a un volumen importante de plantaciones en años por venir”, explica Campuzano.

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El año pasado, la cosecha de teca de Proteak fue de 10,000 a 15,000 m3, pero prevé que llegue a 60,000 o a 70,000 m3 en 2020, una vez que puedan cortar los árboles plantados en México; por cierto, en Nayarit tiene 2,000 hectáreas plantadas y 6,000 en el sureste del país.

Como sabían que extenderían sus plantaciones en México, la compañía sólo compró plantaciones de Colombia con más de 20 años de edad, pero no los terrenos; y, en Costa Rica, ya comenzó a vender los terrenos cosechados (que había adquirido con árboles de más de 15 años de edad). En unos años, toda la producción estará en México.

 

Ventajas del eucalipto

Otra fórmula para acelerar la llegada de la rentabilidad de Proteak fue la compra de Forestaciones Operativas de México (Fomex), que tenía 6,500 hectáreas de eucalipto. Esta especie tiene la ventaja de que crece en cinco o seis años, pero, a diferencia de la teca, su valor por metro cúbico es de únicamente 25 dólares.

Dado este precio, la compañía construyó una planta de MDF para dar valor agregado al eucalipto y generar ganancias en el corto plazo. La fábrica fue inaugurada en septiembre pasado, en Huimanguillo, con una inversión de 200 millones de dólares. Por los costos de traslado, este centro tiene que estar a un máximo de 70 kilómetros de las plantaciones.

Su producción se destinará para proveer al mercado local y a Estados Unidos, sitio al cual, en los próximos 12 meses, esperan destinar 30% de su producción (actualmente es el 5%). La realidad, sin embargo, es que el mercado local está muy desabastecido, pues 95% del MDF viene de otros países, sobre todo de Chile y Brasil.

La planta aún está en periodo de ajuste, por lo que está sujeta a paros técnicos; una vez estabilizada la producción operará 330 días.

Los trabajadores de la planta de MDF supervisan cada uno de los procesos para cerciorarse de la calidad de sus productos. Foto: Fernando Luna Arce

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Pero en esta fortaleza también podría estar un talón de Aquiles. “Alguna falla que pudiera existir dentro de la planta sí podría generar un riesgo de liquidez importante para la empresa en el corto plazo. Es una inversión muy importante; sin embargo, por el momento, es la única planta que tiene ahorita la empresa y algún riesgo operativo sobre este activo sí pudiera crear un impacto”, analiza Armando Rodríguez, Research Manager de Signum Research.

En Huimanguillo también cuentan con una planta de resinas que acaba de iniciar operaciones.

 

Cosecha en equilibrio

Proteak tiene un directorio de accionistas diversificado: 70% del capital viene de inversionistas institucionales; también hay inversionistas con participaciones inferiores al 10%, como Finsa, la más grande empresa española en producción y venta de tableros, resina, melamina y chapas. También participan inversionistas privados provenientes de Alsea y Cemex y, en el proyecto de MDF, el Fondo Finlandés para la Cooperación Industrial (Finnfund).

También cuenta con créditos de Corporación Financiera Internacional (IFC) y la agencia francesa Promoción y Participación para la Cooperación Económica (Proparco), así como de los bancos alemanes AKA y Commerzbank, y bancos locales, entre los que está Multiva.

Mauvezin agrega que acaban de lanzar el primer programa de bonos de carbono forestales de sus plantaciones de teca, principalmente de Tabasco, los primeros para una plantación comercial en México, lo cual opera a través de la plataforma México Co2 de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Sin embargo, no ha tenido respuesta de los inversionistas, por lo que tendrá que ir a buscar interesados a mercados como el europeo, donde existe mayor cultura en estas inversiones.

Foto: Fernando Luna Arce.

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El Consejo de Administración Forestal (FSC) certifica los procesos de la compañía, lo cual habla del interés por proteger el medioambiente, explica Espinosa de los Reyes, del Tec de Monterrey. “En el sistema que usa Proteak, y que usan prácticamente todos los países desarrollados, tú haces una plantación controlada que posteriormente cortas y vuelves a resembrar. No es el ideal para la biodiversidad, pero si la especie, como en el caso de la teca, permite el desarrollo de otras especies (vegetales y animales) dentro del mismo sistema, no propicia ninguna afectación”, ahonda el académico.

Y en el caso de los terrenos, también busca un balance. La propiedad de la tierra en México es sumamente fraccionada, lo que hace casi imposible comprar grandes extensiones para establecer las plantaciones. De acuerdo con Proteak, la propiedad arable promedio tiene menos de 40 hectáreas, así que, para sumar sus 20,000 hectáreas, se necesitarían 500 propiedades diferentes, aptas todas para plantar y con papeles en regla.

A esto se agrega que el sureste se caracteriza por el modelo ejidal, cuyo régimen jurídico está por encima de la empresa privada, así que sólo las personas físicas tienen acceso a esta figura.

Ante esto, lo que hizo Proteak fue desarrollar tres esquemas para hacerse de predios: entre 60 y 70% son terrenos propios (principalmente para teca), entre 30 y 35% son rentados (sobre todo para eucalipto) y 5% proviene de un programa de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y del Gobierno de Tabasco (para eucalipto) que consiste en la incorporación de pequeños productores.

En medio de una de las plantaciones de teca, José García Moreno, el director de Finanzas, profundiza en este último esquema que, en 2015, tuvo 150 hectáreas; el año pasado, 350 y, este año, sumará 600:

“Traemos toda la tecnología [y la dan a los productores], la maquinaria, el material genético; entonces es una plantación con los mismos estándares de Proteak”, comenta el entrevistado.

Bajo este modelo, los pequeños productores también reciben financiamiento gubernamental y una garantía de que su producto tendrá “salida” y que, incluso, pueden recibir un pago al final o con adelantos, en función del crecimiento de los árboles.

Este impacto social impulsó, asimismo, la llegada de capitales. Por ejemplo, al otorgarles el crédito, Proparco les pidió que continuaran con el desarrollo de los pequeños productores.

Así es como la firma ha acumulado 20,000 hectáreas, pero, con el crédito de la IFC, en periodos de tres años la empresa planea desarrollar 10,000 hectáreas adicionales que darán más ganancias a los inversionistas.

Foto: Fernando Luna Arce.

 

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