En septiembre de 2017 Serena Williams, la tenista estadounidense mejor pagada del mundo, dio a luz a su hija Alexis Olympia Ohanian; y un año más tarde se dio a conocer que sus ingresos ascendieron a 18 millones de dólares anuales, cinco millones menos que en 2019.

Aunque puede ser un caso particular, por tratarse de una atleta y la maternidad provocó su ausencia de las canchas; la disminución de los ingresos de las mujeres una vez que se convierten en madres es muy común en el mundo.

Diversas investigaciones, elaboradas principalmente en países europeos, advierten que los ingresos de las mujeres declinan entre 9 y 24% después de que tienen un hijo, mientras que las ganancias de los hombres no presentan alteraciones.

Por ejemplo, Children And Gender Inequality Evidence From Denmark, un estudio estadístico de Dinamarca, apunta que los hombres y las mujeres evolucionan en el mercado laboral casi de la misma forma, hasta el nacimiento de su primer hijo, cuando los ingresos de la mujer caen hasta 20% y no vuelven a recuperarse.

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A este porcentaje por el que las mujeres se quedan rezagadas en sus ganancias debido a los hijos se le denominó “Penalización por maternidad”.

El estudio elaborado con información estadística de Dinamarca de 1980 a 2013, señala que en este periodo la brecha salarial entre hombres y mujeres se redujo debido a que las mujeres actualmente reciben mejor educación y tiene más probabilidades de ser profesionistas e integrarse a un puesto ejecutivo.

Sin embargo, tener hijos se convirtió en una de las razones principales por las que existe una brecha salarial, de hecho, de 1980 a 2013 pasó de 40% a 80%.

A las madres se les paga menos porque suelen reducir sus horas de trabajo o tienden a cambiar a empleos más “amigables con la maternidad”, además su probabilidad de ser promovida a un puesto gerencial también disminuye.

Estos cambios de las madres frente a sus responsabilidades laborales también pueden estar relacionadas directamente a que son ellas las que tienden a soportar la mayor carga de trabajo no remunerado en el hogar.

Aunque existen varias investigaciones que coinciden con estos resultados, la mayoría de ellos se han elaborado en Estados Unidos y países europeos, así que no existe un diagnóstico respecto a que está ocurriendo en América Latina.

Pero la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado que la maternidad es un problema severo para el empoderamiento de las mujeres, de hecho, señala que las mujeres de 25 a 54 años con al menos un hijo tienen 8% menos de posibilidades de estar en un trabajo sin remuneración.

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