Aún queda un largo camino por recorrer para erradicar las diferencias existentes entre los dos géneros en los países en desarrollo y lograr así un mayor desarrollo económico.

 

 

Hoy en día, las diferencias entre géneros no se reducen a la cantidad de oportunidades en el ámbito laboral ofrecidas o al rol establecido de acuerdo a una perspectiva conservadora. Esta disparidad también se encuentra reflejada dentro del sector financiero, específicamente, al hablar de inclusión financiera en países en desarrollo.

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Existen diferencias significativas entre el comportamiento de los hombres y mujeres adultos al ahorrar, realizar pagos, prestar dinero o en la cantidad de créditos bancarios recibidos. Inclusive, de acuerdo a The World Bank, únicamente el 37% de las mujeres en países en desarrollo tienen relación con alguna actividad financiera a comparación de un 46% en hombres.

Los argumentos principales que buscan explicar esta disparidad en la inclusión financiera entre géneros son:

1.- No se considera que se cuenta con la cantidad de dinero suficiente

2.- Un miembro de la familia ya cuenta con una cuenta bancaria, generalmente la pareja de género masculino

3.- El mantener una cuenta bancaria genera un alto costo

 

Sin embargo, las normas de género establecidas por las propias sociedades en desarrollo, siguen afectando la inclusión financiera del género femenino de acuerdo a la base de datos Women, Business and the Law. Siendo un claro ejemplo de esto la autoridad masculina sobre la femenina para la toma de decisiones financieras.

Al reconocer la problemática de esta situación en pleno siglo XXI, instituciones como The World Bank en conjunto con Bill and Melinda Gates Foundation, G20, The International Finance Corporation -entre otras- han buscado enfrentar las causas financieras y sociales de este rezago. Puntualmente, a través de la creación del Financial Inclusion Support Framework, el cual apoya al logro de las metas de inclusión financiera –incluyendo de género- de los países en desarrollo.

El éxito de estas iniciativas enfocadas principalmente en el apoyo económico a mujeres emprendedoras en países en desarrollo se ha reflejado en un incremento de cerca de 700 millones de dólares americanos en América Latina, África y Europa Central de préstamos a largo plazo para la apertura de nuevos negocios liderados por mujeres a finales de 2013.

Aún queda un largo camino por recorrer para erradicar las diferencias existentes entre los dos géneros en los países en desarrollo y lograr así un mayor desarrollo económico. Sin embargo, es innegable que el camino correcto se ha empezado a construir. La clave será, de acuerdo The World Bank, el continuar facilitando educación financiera a mujeres con la finalidad de crear independencia y participación dentro del sector financiero; y a nivel macroeconómico, no detener el apoyo a través de asesoría e inversión a las naciones en desarrollo que así lo soliciten.

 

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