Tras el caso de Chipre, los problemas del sector bancario del país eslavo lo vuelven un candidato para el próximo rescate financiero en la eurozona.

 

Después de semanas de turbulencia en los mercados, el rescate acordado para Chipre, que en principio contemplaba un impuesto a los depósitos que castigaría a los pequeños ahorradores, comienza a alejar la incertidumbre sobre la isla y su futuro, que sigue viéndose dentro de la zona euro. Pero este episodio dejó secuelas.

La sola propuesta de gravar el dinero de los ahorradores, algo hasta entonces sagrado en el bloque monetario, dejó muy deteriorada la confianza entre los depositantes. Ya no se piensa en cuándo se saldrá de la crisis, sino en cuál será el próximo país en ser salvado. Muchos señalan a Eslovenia, la economía 14 de la zona euro (más grande que Chipre), como la próxima ficha en caer.

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¿Por qué Eslovenia?

Sin hacer mucho ruido, Eslovenia ya estaba formada en la fila de rescates desde el año pasado. En junio de 2012, el entonces primer ministro de aquel país, Janez Jansa, dijo a una estación de radio local que Eslovenia podría necesitar ayuda de la eurozona si el Parlamento no aprobaba medidas para contener el gasto.

“Si no dejamos de tener más y más deuda, podríamos vernos en un escenario parecido al de Grecia”, comentó el funcionario en aquel entonces.

En 2011, el país tenía una deuda sobre PIB del 47%, inferior a la de la mayoría de los países de la zona euro, aunque tiene un déficit del 6.4%, el cuarto más grande del bloque.

Pero el problema más grande de Eslovenia, al igual que Chipre, es su sector bancario. De acuerdo con un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI), el total de los activos de la banca eslovena eran de 65,000 millones de euros (mde) en 2011; y de esos, los activos tóxicos son alrededor de 7,000 mde, cerca del 20% del PIB esloveno.

La crisis del euro, que se agudizó en 2011, hizo que los sectores de construcción e inmobiliario se deprimieran y no pagaran los créditos contratados con los tres principales bancos del país de Europa Central: NLB, NKBM y Triglav, en los que el gobierno tiene una participación del 55%.

El FMI considera que será necesaria una recapitalización de la banca eslovena de al menos 1,000 mde, menos emproblemada que la chipriota, pero que sigue siendo un riesgo para el país y su sistema financiero.

 

Chipre hace saltar la alarma

Después de que el pasado 15 de marzo se anunciara el rescate a Chipre, empezó a relacionarse nuevamente a Eslovenia como el próximo país en necesitar ayuda. Pero esta vez el gobierno lo negaba. La nueva administración de Alenka Bratrusek, que sustituyó al de Jansa, dijo que podría buscar financiamiento en los mercados antes de emitir deuda. Lo cierto es que aumentaron los costos.

Tras el rescate a Chipre,  el interés del bono a ocho años se disparó hasta 6%, cerca del 7% considerado demasiado alto para financiarse. Aun así, desde Liubilana, capital eslovena, se niega a pedir ayuda, al menos este año.

Pero hay quienes ya pusieron inclusive una cifra. Un análisis del banco de inversión japonés Nomura Securities considera que Eslovenia necesitará al menos 4,000 mde para ayudar a sus bancos. Las políticas anunciadas por el país eslavo para estimular la economía, desestimando la austeridad, no ayudan al panorama, según la firma.

 

Poco tiempo para adaptarse

Eslovenia, al igual que Chipre, son relativamente nuevos miembros de la eurozona;  se integraron al bloque en 2007 y 2008, respectivamente, pero tuvieron poco tiempo para adaptarse a las políticas de la unión, considera Raymundo Tenorio, director de la carrera de Economía de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe.

“La velocidad a la que se incorporaron estos países fue interesante. El rigor del tiempo obligaba a alinearse y converger sus políticas con las de la zona euro. Pero son economías asimétricas, hablando de impuestos, sistemas financieros y en regulación”, agrega.

El tiempo jugó en su contra para ajustarse a los lineamientos, pero no significa necesariamente que no debieron ingresar al euro, acota Tenorio, sino que el fallo estuvo en la laxitud de los bancos en prestar dinero a países que no cumplían con los requerimientos de ajuste fiscal. Tal es el caso de la banca chipriota con su exposición a la deuda griega, y la eslovena con la de su mismo gobierno.

Cuando de nuevo vuelve el pesimismo sobre si el euro soportará esta crisis, el académico del Tec recuerda que las razones de una unión monetaria son evidentes: “Control en la inflación, más comercio entre países y las mismas reglas para los integrantes, tanto grandes como pequeños. Son muchos los beneficios”.

Pero la confianza en la moneda sigue débil. Visto el intento de gravar depósitos, ya ni el dinero de los ahorradores está a salvo de la crisis.

 

 

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