Muchas veces los mexicanos no nos damos cuenta de lo afortunados que somos, la maravilla y belleza natural que tenemos relativamente cerca. Pero muchos extranjeros así consideran a México, un lugar con una diversidad inigualable, lleno de colores y magia.

Desde muy pequeño mis padres me inspiraron a viajar por el mundo. Todas las relaciones que fui tejiendo me reflejaban su amor y su asombro por este país. Hace aproximadamente 15 años estuve por primera vez en Tulum, haciendo la ruta Puuc y al final decidí quedarme unos días más.

El lugar me dijo que algún día volvería. Años después conocí a mi esposa en Mysore, India, llamada la Meca del Yoga, yo era practicante de Ashtanga con Patthabi Jois, no tenía serios compromisos más que el de seguir aventurándome en aquellos lugares con los cuales soñaba. Eso me regaló el seguir escuchando que mi país era fuera de serie.

Cuando decidimos casarnos sabíamos que queríamos un lugar para construir un hogar y sembrar nuestra familia. Buscábamos algo que estuviera cerca de la naturaleza, que fuera diverso, multicultural. Estábamos en Barcelona, llevábamos unos meses viviendo allí. Fue como una corazonada, le comenté a ella; ¿qué tal si vamos a Tulum por un mes?

Esto fue a finales del año 2012, todo el misticismo Maya hacía un eco por el mundo con sus profecías. Una vez más nos lanzamos a la aventura, al llegar, vi un pueblo con grandes cambios desde la última vez que había estado. Se notaba más turismo, tiendas de ropa con diseños de autor por la playa, un montón de proyectos súper creativos e innovadores y se sentía una energía alegre.

Gente con mucho interés por conectar consigo misma y el entorno. A las dos semanas decidimos que era donde queríamos probar fortuna. Compramos un terreno en el pueblo y nos aventuramos a construir un proyecto de 3 casitas con influencias mayas y de la India. La gente apreció lo que hicimos y gracias a eso comencé a desarrollar un proyecto restaurantero en la playa llamado Arca. Después de 6 años en Tulum he visto grandes cambios, pero el más grande fue el que pasó en mi familia y dentro de mí.

Por: Javier Uma Creuheras, consultor, desarrollador y fundador de startup de bioenergía.

 

Siguientes artículos

Selvazama, creación de impacto positivo
Por

Después del gran éxito de Aldea Zamá, distrito urbano base para el desarrollo y crecimiento ordenado de Tulum, Zamá Desa...