Hace ocho años, justo en una fecha de magia y perfección (11 de noviembre de 2011, para ser más exactos), nació un pequeño restaurante que recogía el sentido inicial de los primeros días del Tulum contemporáneo, en donde el ambiente de familia y comunidad trabajan de forma armónica y en sincronía con el entorno para disfrutar de la libertad, el goce y los sabores que brinda el corazón de la jungla.

Fue así que nació Casa Jaguar. Conformado por un pequeño menú articulado con comida honesta, e inspirado en la cocina mexicana, los platillos de Casa Jaguar portan el orgullo maya hacia nuevas dimensiones, elaborados con productos del Caribe y Yucatán, manteniéndose fiel a la esencia que les dio origen y extendiendo este espíritu en sus pop ups, así como en la zona de bar Todos Santos, además de los eventos y la cultura que ha creado.

Reconocido por su cultura musical en la que cada martes y jueves se realiza una curación especial de dj’s y sets en vivo con los mejores artistas que están en sintonía con su vibración, Casa Jaguar se distingue y dota de singularidad también a través de la magia, ambiente y armonía que transmite su equipo, además de su vibrante oferta mixológica -tanto en Casa Jaguar Bar como en Todos Santos Bar-, la cual es una de las mejores de la zona.

Patricia Calles y Diego Quintana Calles, propietarios de Casa Jaguar, colaboran con los despachos más versátiles de México para crear la atmósfera y el interiorismo más sorprendentes.

Consciencia y corazón

No hay nada como cenar bajo las estrellas del cielo nocturno, en un ambiente cálido rodeados de velas, sombras parpadeantes y apacibles palmeras en el corazón de la selva. Al día de hoy, Casa Jaguar ha logrado traernos a la mesa la mejor carne, el pescado más suculento y las verduras más frescas desde los pueblos locales yucatecos, contando calidad a través de compras completamente sustentables para compartir como en un “family dinner setting”.

Otro desafío que ha hecho aún más entrañable a este ya icónico restaurante, es el de convertirse en un epicentro cultural y gastronómico cada vez más ambientalista, ya que al no poseer servicios, Casa Jaguar ha encontrado la forma de atraer su propia agua, sistema de alcantarillado e infraestructura, todo de forma consciente y sin afectar el ecosistema, que es génesis y razón de ser de su origen.

En un acto de empatía y completa responsabilidad con la preservación del entorno y el medio ambiente, hoy Casa Jaguar se ha distinguido también por poner de su parte, a través de la reducción del consumo de materiales plásticos, procesar sus residuos a través de un sistema de filtración basado en plantas, así como abonar los restos de comida y separar la basura.

Además, la adquisición de productos de proveedores mayas locales y la apertura de su menú a opciones veganas hace que este pequeño restaurante mire de forma integral a su prestigio y funcionalidad rumbo al futuro boyante de la zona.

www.casajaguartulum.com

 

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