Este texto forma parte del ESPECIAL WEF | Qué sigue en la cuarta revolución industrial?

 

Parece que se tratara de una película de ciencia ficción cuyo libreto se discute en los sistemas de transporte y movilidad urbana. Henry Ford pronosticó en 1940 que una combinación de aeroplanos y automóviles sería la próxima innovación en el transporte. Advirtió que podría parecer jocoso en un principio pero que dicha realidad sería un hecho.

De acuerdo con la firma de investigación Deloitte, si se eliminan los obstáculos de seguridad y regulatorios, se espera que los drones de pasajeros obtengan alas para el 2018-2020, y los vehículos voladores tradicionales para 2020-2022, mientras que los vehículos revolucionarios podrían ser una realidad solo para 2025.

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Sin embargo —y aunque el futuro presenta opciones con menores emisiones de gases y soluciones tecnológicas efectivas—, hay que ‘bajar a la realidad’: aún se está a la espera de la toma de acción por parte de gobiernos e instituciones que permita la agilidad en la aplicación de sistemas inteligentes de transporte.

Porque algo que se logró entender en esta visita es que el cambio en el sistema de transporte (y sólo pensando en los coches autónomos) implica que toda la ciudad pase a este modelo… algo que suena costoso, complejo de lograr y sólo visible en principio en locaciones como Cambridge (US), Oxford (UK) y Palo Alto, donde ya se están corriendo planes de gobierno local al respecto. Recuerde que son la ‘meca’ de la educación global.

Será importante tener en cuenta que mientras esto sucede hay que pensar en la importancia que tienen los medios de transporte ‘alternativos’ (porque no hay nada mejor que moverse a pie y en bicicleta) y en uno de esos ‘innombrables’ del Capitalismo, y es que uno de sus productos ‘centrales’, el coche, podría dejar de ser algo con lo cual las personas aspiren. Ese es el futuro que plantean en el mediano plazo empresas como Uber y Lyft, que promueven el auto compartido, desde las plataformas y facilidades que genera la cuarta revolución industrial.

Para Emily Castor Warren (directora de Urban and Autonomous Mobility en el World Economic Forum) este comportamiento ya hace parte de la realidad “en muchos de los mercados desarrollados en inclusos en algunas de las grandes ciudades en países emergentes, donde el tráfico es pesado, muchas personas están dejando el coche personal en casa y toman un servicio compartido desde su aplicación”.

La articulación de la tecnología puede disminuir entonces el tráfico? Todo indica que es posible “si todos los conductores, públicos y privados, lograran alinearse bajo plataformas tecnológicas esto podría mejorar la movilidad, sin embargo sin una conciencia alrededor de una disminución del uso del automóvil, no veremos cambios relevantes en el corto plazo”.

Porque el incremento en el tráfico es una bomba de tiempo, que necesita la cuarta revolución industrial para generar ciudades inteligentes, que logren desarrollan a partir de la información y datos centralizados una planeación acertada de usos y funciones del transporte público, como éste se relacione con los otros medios de transporte.

Ciudades como Berlín, Londres, y Singapur, que presentan grandes poblaciones, ocupan los primeros lugares en índices de movilidad gracias a inversiones que cubren menos área de transporte. Por el contrario, escenarios como Nueva York, Ciudad de México, y Chicago presentan un buen rendimiento dentro de las ciudades, pero no en los alrededores. Esto se debe a que funcionan a través de múltiples proveedores regulados que no permiten el funcionamiento integrado del transporte.

 

Casos

Adidas

Renault

Toyota

 

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