Forbes México fue testigo de una reunión histórica que estuvo a punto de descomponerse, protagonizada por Satya Nadella, CEO de Microsoft, quien puso en aprietos a los CEO de HP e Intel al hablar en contra del espionaje cibernético de Estados Unidos, durante el anuncio de su alianza estratégica para dominar el futuro.

 

 

 

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Thomas Friedman, columnista de The New York Times, fue contratado para mediar un panel de discusión entre los jefes de Microsoft, Intel y Hewlett-Packard (HP) el pa­sado miércoles 11 de junio en el HP Discover Las Vegas 2014. Al inicio se cuestionó cómo los historia­dores verán el mundo en el que hoy vivimos. “Dentro de 100 años se preguntarán cuál fue el primer gran evento del siglo XXI. ¿El 11-S?, ¿la crisis de las hipotecas? Creo que lo que dirán es que a principios del siglo XXI, gracias a empresas como HP, Microsoft e Intel, algo realmente pasó: la fusión entre globalización y la revolución de las tecnologías de la información.”

El periodista estadounidense dijo que entre más tecnología hay mayor globalización, y cuando hay más globalización se detona la tecnología, hasta el punto en que el mundo pasó de estar conectado a hiperconectado (con la interdependencia que esto implica). “Lo anterior está cambiando los trabajos, las industrias y las institucio­nes. Todos lo sentimos.”

Ya entrado en materia, contó que, cuando se sentó en 2011 a es­cribir un nuevo libro, se percató de que el mundo había cambiado. Tomó su libro The World is Flat, para ver más o menos qué había cambiado; repasó el índice, y cuando pasó por la “F”, reparó en que Facebook no estaba. “Facebook no existía, Twitter era un sonido, la nube todavía estaba en el cielo, 4G era un estacionamiento, LinkedIn una prisión, Big Data una estrella del rap y Skype un error tipográfico.”

De pronto, Meg Whitman y Brian Krzanich subieron al escenario. La CEO de HP dijo que tenían que esperar a que saliera la TV, ya que había prometido que Satya Nadella, CEO de Microsoft, estaría en la conferencia, pero muchos se decepcionaron cuando vieron tres sillones y una pantalla. El director de la gigante de Redmond estaría conectado desde su cuartel general, lejos de Las Vegas.

 

¿Por qué invitaste a estos dos caballe­ros? –preguntó Friedman a Meg Whitman.

Antes que nada, Intel y Microsoft son socios críticos de HP. Y si pienso qué pasará en esta industria en los próximos cinco o 10 años, creo que las sociedades serán todavía más importantes y críticas que nunca. Ninguna compañía es una isla; tenemos que apoyarnos entre nosotros, tenemos que confiar entre nosotros.

“Creo que nuestra industria se constru­ye con la innovación, pero la innovación debe estar dirigida hacia las necesidades de los clientes”, dijo Brian Krzanich, CEO de Intel. “Éste es un gran foro para reunirnos con nuestros clientes, con los clientes de nuestros clientes, con el ecosis­tema completo.”

Satya Nadella, CEO de Microsoft, dijo que los tres tienen una gran tradición de innovación. “Pero la pregunta es: ¿Cómo vamos a innovar en el futuro?”, soltó de bote pronto, desde Redmond.

Friedman hablo sobre el Internet de las cosas, machine to machine, sensores, la nube, los wearables, y les preguntó su visión sobre ello. “¿Dónde ven las oportunidades?”

Meg Whitman dijo que el poder del cómputo acelerará los cambios como nunca hemos visto. “Aún nadie se ha imaginado esto por completo”, aseguró, al tiempo que presumía que los departamentos de Investigación y Desarrollo de Microsoft, Intel y HP pueden hacer cosas maravillosas juntos. ¿Cosas maravillosas?

Sí, “[podríamos] construir las bases de una nueva generación de tecnología. Es lo que he­mos hecho durante los últimos 30 años, pero a veces los matrimonios de 30 años necesitan rejuvenecer”, dijo Meg con una gran son­risa. “Necesitamos renovar nuestros votos. Cuando Satya fue nombrado, cuando Brian fue nombrado, cuando yo fui nombrada, pensé: éste es un momento perfecto para reforzar nuestra sociedad.”

 

Un tema delicado

Después del protocolo vino el grano de sal. Las caras de preocu­pación entre el equipo de HP empezaron a brotar cuando Satya Nadella dijo que se necesita tener asegurado el derecho a la privacidad. Fue breve y conciso: “El problema más importante para nosotros como industria es conseguir el derecho a la privacidad, si queremos tener más perso­nalización. Si pretendemos desarrollar una era de cómputo más personalizada que realmente nos conozca y nos hable al oído, es necesario respetar a quienes no quieren que se entrometa nadie en sus vidas, que tengan el derecho a tener secretos.”

Meg y Brian agacharon sus cabezas, se notaban nerviosos, como dos niños que sabían que algo no estaba bien. “Necesi­tamos asegurar la privacidad”, reiteraba Nadella. “No hay una solución para todo, pero debemos pensar en ello, pues de lo contrario habrá fricción con los usuarios, al momento de querer que el cómputo esté en todas partes.”

Thomas Friedman recordó que la parte de las reformas migratorias estaba descar­tada por el momento. Entonces, ¿hay algo que pueda hacer Washington para ayudar a las empresas estadounidenses a liderar esta revolución?

Nadella dijo: “La cosa que viene a mi mente, que de hecho es lo que más me preocupa, es la reforma al régimen de vigilancia. Si piensas sobre cuál es el rol fundamental del gobierno, es ser capaz de crear confianza. Confianza con sus ciuda­danos y entre naciones. Estados Unidos tiene que adoptar un enfoque con el que recuperemos esa confianza.”

Brian y Meg, otra vez, miraron al suelo.

Satya Nadella dijo lo que nadie quiere aceptar: cientos de empresas de Esta­dos Unidos evitan hablar del espionaje de su gobierno; dicen que no están liberando información confidencial de sus clientes para fomentar la vigilancia, que cuidan los datos de todos los que confían en ellos.

“HP, Intel y Microsoft somos empresas globales, y para ser capaces de triunfar en un mundo global necesitamos que nuestro gobierno tenga una política que genere gran confianza entre sus propios ciudadanos, pero también con los ciudadanos del mundo”, arremetió Satya, quien tuvo el valor que nadie ha tenido en una industria que se la pasa ne­gando lo que Edward Snowden, el ex analista de la NSA, se encargó de probarle al mundo.

Como contexto, John Chambers, el CEO de Cisco, fue el primero que le pidió a Barack Obama regular a la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Poner reglas para evitar seguir perdiendo negocios en otros países, luego de quedar al descubierto la red de espionaje cibernético que implementó esa nación. Pero Cham­bers lo hizo a través de una carta. El CEO de Microsoft lo hizo con reflectores.

Fue el turno de Meg Whitman, quien mostró su orgullo por ser parte de una industria que siempre está a la vanguar­dia. Pero, quien se desmarcó de Satya fue Krzanich: “Creo que el problema es global, no sólo es un problema de Estados Unidos. En lugar de señalar con el dedo, tenemos la oportunidad para dirigir desde aquí [Estados Unidos]; nuestro gobierno y nuestra industria serían vistos en todo el mundo como un verdadero líder, abierto y transparente.”

 

¿Qué piensan los clientes y los usuarios sobre el tema?

En verdad, ¿hay quien piense que no es un problema de Estados Unidos?

Satya y la carta de John Chambers, son los únicos que, por lo pronto, se han anima­do a hablar sobre lo que muchos tienen en la punta de la lengua.

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