La franquicia más cara de México se salvó del descenso, pero Jorge Vergara no puede confiarse: la mala racha puso en riesgo el valor del club y, por tanto, una inversión que supera los 500 mdd.

 

Por Ivan Pérez

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El Omnilife es uno de los estadios más modernos de América Latina. Cuenta con 800 monitores y un sistema ahorrador de energía, zona lounge y sofás en los vestidores, 333 palcos exclusivos y un museo. En total, su capacidad es para 50,000 personas. El 20 de agosto del año pasado, el inmueble (que costó 200 mdd) lucía completamente rojo, silencioso, como si nadie estuviera allí. Esa tar­de, Guadalajara enfrentó a Zacate­pec en un partido de la Copa MX. La cuenta oficial dice que acudieron 3,200 personas. Si así fue, por cada 100 asientos disponibles, apenas se ocuparon seis.

Contexto: Guadalajara sólo ha ganado un título de Liga en los últimos 30 torneos. Pero ni eso, ni la ausencia de aficionados a su estadio o la carencia de campeo­natos, ha afectado las finanzas del club… al menos hasta ahora.

Aquella tarde-noche de otoño, el conjunto del Rebaño Sagrado, como apodan a la institución tapatía, apenas pudo ganarle a los Cañeros de Zacatepec por 2-1, un resultado muy corto a la luz de las diferen­cias presupuestales de cada una de estas instituciones: el de Chivas supera, por 15 veces, el budget de Zacatepec. En los tres partidos de la primera fase de la Copa MX del Apertura 2014, Chivas convocó apenas a 18,000 personas y ni la suma de los encuentros equivale a más de medio estadio.

El último título que ganó el con­junto rojiblanco fue en el Apertura 2006, no ha calificado a la Liguilla en los últimos dos años y por primera vez en su historia, el lunes 11 de enero de este año las Chivas amanecieron como últimos de la Liga MX.

Nada de eso ha impedido que el club tapatío sea negocio. Desde que Jorge Vergara adquirió el equipo en 2002, el club ha gastado aproximadamente unos 538 mdd en salarios, compra de jugadores, gastos operativos del primer equipo y las fuerzas básicas y construcción del estadio Omnilife, según datos emitidos por la consultora MXS­ports. Pero esa cifra es inferior a lo que ha ingresado por concepto de derechos de televisión, patrocina­dores, venta de jugadores y taquilla, que suma 650 mdd en el mismo lapso. A ello habría que considerar un porcentaje (no revelado) que el club recibe de los 32 mdd anuales que Adidas recauda por concep­to de venta de playeras oficiales, según una fuente bien enterada que comentó a condición de que no se revelara su nombre. “Sí es negocio Chivas, no soy tarugo”, dijo Vergara a medios en diciembre de 2014.

¿Lo es? Si la diferencia de 112 mdd entre lo invertido y lo captado en 13 años fuera la única ganancia obtenida por el dueño de las Chivas, el negocio no ha sido del todo bueno, pues habría que dividir ese monto entre los 13 años, lo que da un beneficio de 8.6 mdd o de 1.5%, una tasa menor que lo que hubiese ganado de haber invertido esos 538 mdd en uno de los instrumen­tos más seguros del mercado: los cetes, y en el plazo más corto. Sin embargo, el ingreso no revelado por concepto de playeras podría mejo­rar la rentabilidad del club, aunque no es posible saber en qué medida.

Pero el dueño de Chivas ya tiene un precio de venta: entre 750 mdd y 900 mdd. En ese precio, la venta de Chivas podría representar la oportunidad de hacer rentable un negocio com­plicado, según los datos disponibles.

En el ranking de las franquicias del futbol mexicano más valiosas publicado por Forbes México en enero, Guadalajara aparece como el activo más valioso de la Liga MX. Sin la presencia del Rebaño, el torneo mexicano se cotizaría 21.4% menos.

Pero, ¿por qué Jorge Vergara buscaría vender a la empresa fut­bolística mejor valuada del futbol mexicano?

 

Negocio en riesgo

El hecho de que las Chivas lucharan para salvarse del descenso pone el negocio en riesgo. Si un club pierde la categoría, su franquicia se devalúa 50%, coinci­den los especialistas de negocios deportivos Jorge Badillo Nieto y Alejandro Rosas Flores; en el caso de Chivas, eso significaría perder unos 200 mdd de su valor.

“A pesar de los malos resultados y su errática administración, (Chi­vas) sigue siendo una marca sólida en todos los sentidos”, dice Rosas.

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¿Cuánto vale chivas?

Andares es un complejo inmobi­liario en Zapopan, Guadalajara, donde el desarrollador tiene nueve torres de departamentos con dos o tres recámaras, alberca, centros de negocios, servicio de supermercado a domicilio y spa. Si alguien desea comprar un lugar para vivir en aquel sitio debe tener disponibles entre 400,000 y 500,000 dólares.

Esta área habitacional es parte de un complejo de 13.3 hectáreas que incluye un mall, dos torres para uso empresarial, un hotel de gran turismo y una torre de usos mixtos. Todo esto costó más 300 mdd y los dueños son Desarrolladora Mexicana de Inmuebles (DMI), de la fami­lia Leaño y es dirigida por Álvaro Leaño Espinoza.

DMI posee 12 desarrollos entre los que está Punta Tiburón, un campo de golf y residencial en Veracruz que nece­sitó al menos 80 mdd. La empresa tiene como socios estratégicos para la construcción a Nurban, Sordo Madaleno, Humberto Arti­gas y EliasElias.

De acuerdo con reportes de prensa y una fuente consultada al interior de Chivas, los Leaño son los principales contendientes para adquirir a las Chivas.

Los hijos del ingeniero Juan José Leaño —ex dirigente de la Universidad Autónoma de Guadalajara y ex presidente de la Federación Mexicana de Futbol— de nombre Álvaro, Eduardo y Juan José, serían los directamente interesados, según las versiones. La familia Leaño ya fue dueña de los Tecos de la UAG, equipo que descendió en 2012 y que posterior­mente vendió a Grupo Pachu­ca-América Móvil en diciembre de ese año (después el club fue tras­ladado a Zacatecas con el nombre de Mineros).

Los Leaño van solos en la opción de adquirir al Rebaño Sagra­do. Apenas en marzo pasado, el consorcio empresarial Grupo México, del acaudalado Germán Larrea y quien en un primer momento estuvo interesa­do en competir en la licitación de dos cadenas de televisión abierta pero luego se retiró del proceso, emitió un comunicado a los in­versionistas de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) donde aclaraba su postura respecto de versiones sobre su pretendido interés en comprar a Chivas:

“Ni Grupo México, ni el presi­dente del Consejo de Administra­ción, Germán Larrea, ni su personal ejecutivo han sostenidos pláticas, reuniones, negociaciones con el club deportivo Guadalajara para la adqui­sición del equipo de futbol Chivas”.

La versión se sustentaba en la integración de los negocios de tele­visión y futbol que hacen desde hace décadas las dos cadenas televisivas que dominan la industria en México, Televisa y tv Azteca, y para el que también se prepara Carlos Slim, en el caso de que le sea autorizada la televisión restringida. El futbol es el género más relevante en la barra de deportes de la programación en las televisoras, su popularidad produce altos ratings y ello atrae a los patrocinadores.

Al comparar el cálculo realizado por esta revista para determinar el valor de la franquicia de Chivas (400 mdd), que considera estadio, jugadores y marca, con lo que pide Vergara, el precio de venta represen­taría el doble de la valuación. El club mexicano es caro si se revisa el re­porte Business Soccer con relación a los precios de los clubes Liverpool, Borussia Dortmund, Inter de Milán o Paris Saint Germain.

“Me parece exagerado (el precio al que se cotiza el Guadalajara) pero quizás no faltará quién lo pague”, dice Rosas. “Respetuosa­mente, me cuesta trabajo pensar que Chivas valga lo mismo que el Manchester City”.

Hay razones para pensar que Vergara podría deshacerse de Chi­vas. El año pasado vendió Chivas USA a la Liga MLS, la filial del club mexicano que participaba en la liga de futbol soccer en Estados Unidos, y hace cuatro años se deshizo de su mayoría accionaria en el Saprissa, un club de Costa Rica que había adquirido ocho años antes.

La venta de Chivas es cuestión de meses, se firmó un contrato de compra-venta que tiene cláusu­las de confidencialidad, según información proporcionada a esta publicación por una fuente cercana a las instituciones negociadoras y que pidió el anonimato.

De concretarse la transacción, los compradores se llevarían una serie de activos tangibles e intangibles. Guadalajara es uno de los clubes más valiosos de América, según el ranking de Forbes México, su activo más importante es el estadio Omnilife con un precio de 216 mdd, pero además es un negocio sólido en el corto plazo gracias a los contratos comerciales y de televisión que tiene firmados hasta 2018.

Uno de sus grandes valores es la afición. Al menos 12 millones de los 68 millones de aficionados al futbol que hay en México son seguidores de Chivas, de acuerdo con el último reporte de Consulta Mitofsky sobre el futbol en nuestro país (enero 2015). Además, están los atractivos ingresos generados por la venta de playeras; sin embargo, ninguna de las marcas deportivas que visten a los clubes del futbol mexicano difunden estos datos.

Por la importancia que tiene Chivas en un deporte tan popular en México, quienes se queden con el club tienen que asumir ciertas responsabilidades, opinan expertos. “La persona o grupo que desee com­prar a Guadalajara debe tener una incuestionable reputación, capaz de probar la limpieza en la procedencia de sus recursos, además de ser líder en su respectivo ramo o industria”, dice Badillo, de la UVM.

Para el especialista Rosas, una institución deportiva como el Guadalajara debe dirigirse “con un enfoque corporativo donde cada área ejecute un trabajo específico y profesional, se asignen responsabi­lidades y con independencia en la toma de decisiones”.

 

Los patrocinios

Apenas en febrero de este año, cuando la institución no vivía sus mejores momentos deportivos y estaba más en riesgo su perma­nencia en la Primera División, en la sala de conferencias del club se presentó un nuevo socio: la marca de trajes Cavendish. El represen­tante de la marca tapatía dijo aquel día: “Como jaliscienses, creemos en el éxito de las marcas tapatías y queremos estar con Chivas”.

Y, mientras tanto algo es seguro: Guadalajara tiene garan­tizado el futuro en el corto plazo. Su contrato con la marca alemana Adidas termina hasta 2017, con Scotiabank en 2016 y con Univisión en Estados Unidos en 2018. Según datos del propio club, entre alianzas estratégicas y comerciales, tiene 11 empresas detrás suyo que aportan más de 3 mdd al año.

“Chivas es una excepción y el futbol, bien gestionado y admi­nistrado, puede ser un excelente negocio”, señala Rosas a propósito de la aparente contradicción entre los escasos resultados deportivos del club tapatío y los altos contratos comerciales y televisivos que ha logrado cerrar en la última década.

Los derechos de televisión son el principal ingreso del club. Según TV Sports Market, Chivas recibe de Te­levisa 35 mdd anuales y 16 mdd de Univisión, lo que totaliza 51 mdd, el doble de la media de inversión de un club de la Liga MX para su presupuesto anual (25 mdd).

Chivas está a salvo del descenso, pero en el mediano y largo plazos nada está asegurado. “En el futuro inmediato, el riesgo será continuar con problemas porcentuales y la mala gestión de Jorge Vergara ter­minará por dañar la imagen pública del equipo”, dice Badillo.

Para Vergara y Fuentes, la mejor noticia recibida en los últimos meses fue la salvación en la Liga MX, lo que le permitirá mantener la cotización del club en 750 mdd a 900 mdd.

En esas condiciones, podrían olvidarse de lo ocurrido estos años y aún puede anotarse un triunfo en la tesorería.

Aunque otra sacudida llegó por donde menos se esperaba: el 1 de abril, Vergara destituyó a Fuentes como administradora de Grupo Omnilife, asumió él mismo las funciones e informó que la gestión de su esposa estaba bajo investiga­ción por un posible fraude. Al cierre de esta edición, no estaba claro qué sucedería con las acciones en poder de Fuentes.

 

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