La tendencia de largo plazo del peso ha sido y seguirá siendo descendente, porque en el fondo México sigue siendo el mismo país donde no hay una vigencia del Estado de derecho, no existe una garantía a la propiedad privada ni seguridad para personas ni empresas.

 

 

Esta semana tanto el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, como el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, consideraron que el peso está subvaluado. Dicho de otro modo, que el dólar no debería estar tan caro, y que si esto ocurre, es a causa de una “sobrerreacción” de los inversionistas en su aversión al riesgo.

En entrevista con El Financiero, Videgaray aseguró que “bajo cualquier forma de medición nuestra moneda ya luce claramente subvaluada y somos de la convicción de que eventualmente el mercado habrá de retomar su nivel”. Esto suena muy bien pero no queda claro a qué nivel se refiera el titular de Hacienda. Y es que como podemos apreciar en el gráfico de abajo, la realidad es que cada “rally” (alza) que ha tenido el peso frente al dólar desde aquella famosa devaluación de 1994 a la fecha, ha fallado (gráfico del 3 de enero de 1994 al 22 de febrero de 2016). Sólo ha sido cuestión de tiempo.

 

Tipo de cambio peso dólar desde 1994

 

Dicho de otro modo, la tendencia de largo plazo del peso ha sido y seguirá siendo descendente, porque en el fondo México sigue siendo el mismo país donde no hay una vigencia del Estado de derecho, no existe una garantía a la propiedad privada ni seguridad para personas ni empresas, los mercados no están abiertos a la libre competencia, etc. Todo lo anterior es indispensable para tener condiciones que permitan atraer inversión directa de manera permanente y abundante al país. Sin ella cualquier “sólido fundamento” económico que venda el gobierno será insuficiente.

Lo que ocurre con el valor de nuestra moneda no es más que un reflejo de la debilidad económica estructural de México.

Sí, es cierto que ha habido períodos de mayor estabilidad en el tipo de cambio, pero la tendencia descendente del valor del peso es más que clara. Invertir en pesos por mucho tiempo, es una mala apuesta.

Por si a alguien le quedara duda, entonces eche un vistazo al valor de un peso mexicano en términos de dinero real: el oro.

Ese metal es el “sol” del universo monetario (ver “El verdadero precio del dólar”) –como de manera correcta lo ha llamado el empresario Hugo Salinas Price-, y al ver el precio de cualquier divisa en términos de aquél, se observa la misma tendencia descendente del dinero de papel hacia su verdadero valor: cero.

El 4 de enero de 1994, el precio “London PM Fix” de la onza de oro fue de 394.10 dólares la onza troy (31.1 gr.). Eso quiere decir que un dólar valía 0.079 gr. de oro, o sea, 79 miligramos (mg.) del metal precioso. Al tipo de cambio de entonces (3.1129 pesos por dólar), el precio de la onza de oro en pesos fue de $1,226.79, por lo que un peso valía solo 0.025 gr., o lo que es lo mismo, 25 mg. de oro.

Diez años más tarde, el 5 de enero de 2004, el “precio” del oro era ya de 420.60 dólares la onza, por lo que un dólar valía solo 74 mg. de oro. Para entonces, el dólar costaba 10.98 pesos y la onza de oro se había disparado ya a 4,618.18 pesos, lo que implica que el valor de un peso se había desplomado a solo 6.73 mg. de oro.

¿Y 10 años después? El 2 de enero de 2014, la onza de oro ya costaba 1,225 dólares, es decir, que el mismo dólar ya había sufrido una fuerte caída de su valor a solo 25.38 mg. del rey de los metales. El peso por su parte, con un dólar a $13.10, valía insignificantes 1.9 mg. de oro.

Para cerrar esta somera revisión de la devaluación del dólar y el peso frente al dinero real, al corte de este viernes 22 de enero de 2016, el dólar vale 28.37 mg. –es decir, se ha recuperado un poco debido a la caída del precio del oro en dólares-, mientras el peso sigue en caída libre para valer solo 1.54 mg. de oro.

Decíamos pues que hay una tendencia clara del valor del dinero fíat hacia cero, pero incluso dentro de las divisas de papel, el peso sale mal calificado en comparación con el dólar. Más aún, frente al oro.

Así que si le creemos a nuestros funcionarios financieros y monetarios que el peso está subvaluado, y en efecto se aprecia en las próximas semanas o meses, deberemos verlo como una oportunidad para salir de él hacia refugios seguros.

Si lo que estamos viendo en los mercados financieros internacionales es el preludio de una crisis, podemos tener idea de cómo se pondrán las cosas una vez que estalle a todo lo que da.

 

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