Los líderes políticos y empresariales saben que quien logre fijar la agenda captará la atención de la opinión pública y logrará modificar la agenda del público.

 

 

 

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El tema de las deficiencias en la línea 12 del metro de la ciudad de México, dadas a conocer en forma destacada por un importante diario capitalino, se puede ver desde diferentes ángulos. En lo personal me llevó a las teorías de lo que se denomina el establecimiento de la agenda mediática, y me recordó el choque de dos trenes del metro en la estación Viaducto el 20 de octubre de 1975.

El martes11 de marzo, bajo el encabezado “Se ‘descarrila’ Línea 12”, el diario Reforma publicó en primera plana lo sustancial de un estudio que obtuvo el día 4 del mismo mes, elaborado por la firma alemana ILF Consulting Engineer, que revela que “las fallas técnicas y estructurales de la Línea Dorada ponen en riesgo a los 435 mil pasajeros…” Con ello estableció un tema de agenda que a partir del día siguiente, fue seguida por prácticamente todos los medios de comunicación de la ciudad de México desde diferentes ángulos que van de lo técnico a lo político, pasando por lo financiero y lo social.

Las teorías del establecimiento agenda estudian la influencia que los medios de comunicación ejercen sobre sus públicos al determinar qué historia posee interés informativo y cuánto espacio e importancia se le dará; el punto central es la responsabilidad de los medios para priorizar la información y determinar qué espacio y peso específico se le asignará al tema para obtener mayor audiencia, más impacto y una determinada conciencia sobre la noticia.

De ahí que las teorías mencionan que al hablar del establecimiento de agenda en realidad se debe pensar en tres agendas que se interrelacionan entre sí dentro del proceso de comunicación:

  • La de los medios, cuya principal variable es el impacto esperado que un tema puede alcanzar.
  • La del público, consiste en el grado o jerarquía de importancia que las audiencias dan a determinados temas noticiosos durante un periodo de tiempo. Es decir, cuando existe la intensión, los temas mediáticos se convierten en temas importantes para el público
  • La política, centrada en las respuestas y propuestas que las instituciones públicas o políticas ofrecen ante un determinado tema mediático, o bien en los temas con los que algún sector político buscar influir en la agenda de los medios. De hecho, para el doctor Jim Dearing, de la Universidad de Michigan (Agenda-setting research: Where has it been? Where is it going?) esta agenda representa la “llave maestra” de todas las agendas ya que es la encargada de generar temas nuevos que influenciarán en las otras dos agendas.

En el proceso del establecimiento de la agenda intervienen factores como:

  • Involucrar o no a un actor o actores, considerando su peso político, social o económico dentro del proceso de comunicación.
  • Tamaño o extensión, referida al número de páginas en un periódico, extensión de la nota, o el espacio televisivo o radiofónico que se le de al evento.
  • Tiempo, representado por el día para difundir la nota, considerando el que puede ser de mayor audiencia, y la expectativa de repercusiones y permanencia en el medio que la difunde y otros que le dan seguimiento.
  • Posición en el cuerpo informativo, es decir, el lugar físico de la publicación en un diario o el segmento en que se ubica dentro de un noticiario de radio o televisión.

El caso de la línea 12 del metro es un ejemplo de cómo se interrelacionan las tres agendas en un evento:

  • El diario obtuvo la información y se dio el tiempo para estudiarla y, seguramente, constatar los efectos de las mencionadas deficiencias.
  • Era claro que por su importancia social y política el tema fijaría agenda, quizá por ello decidió no involucrar a ningún actor del Sistema de Transporte Colectivo o del Gobierno del D.F.
  • Se dice que lunes y martes son los días de mayor índice de audiencia de los diarios. La información se publica en martes.
  • El tema ocupó el espacio principal de la primera plana, generó impacto y conciencia sobre la noticia para que se le diera seguimiento
  • Con lo anterior influyó en la agenda del público y en la agenda política del Distrito Federal.

 

El metro en 1975 y más

Alrededor de las 9:40 de la mañana del día 20 de octubre un tren número 10 del metro capitalino de la Línea 2 impactó al tren número 8, detenido en la estación Viaducto, dejando  31 muertos y 70 lesionados.

En su edición del 20 de octubre de 2008, el diario El Universal hizo un recuento de dicha tragedia y menciona que “Oficialmente la colisión se debió a un error del conductor, un hombre de extracción humilde quien purgó una pena de entre nueve y 10 años. Extraoficialmente, la defensa del inculpado y el sindicato del metro denunciaron una serie de inconsistencias e irregularidades, pero fueron apabullados por el México de los años 70: una comisión especial –conformada por el procurador Horacio Castellanos Coutiño, el director del Metro, Jorge Espinosa Ulloa, y el Secretario General de Gobierno del Distrito Federal –creada por orden del presidente Luis Echeverría, encontró un único culpable en apenas cinco días”.

Con el tiempo se corrieron rumores de que el accidente había sido ocasionado por la carencia de un “pilotaje automático” y que, inclusive, había sido deliberadamente provocado para presionar al gobierno a la adquisición de uno de esos sistemas y prevenir accidentes.

Aún cuando ha sido el más aparatoso, no ha sido el único accidente en este sistema de transporte y en algunos casos su operación deja mucho que desear. Entre los percances que causaron mayor afectación figuran: En enero de 1981 un tren averiado retrasó la operación en Hospital General y el servicio fue suspendido más de 2 horas entre La Raza y Zapata. Antes de la inauguración de la extensión de línea 1 a Pantitlán y la 2 a Cuatro Caminos, el Metro sufrió un severo apagón que afectó a las entonces líneas existentes: 1, 2, 3, 4, 5 y 6.

En octubre de 1985, el reventón de unos neumáticos de un tren nuevo dejó varios lesionados e intoxicados con humo en la estación Pino Suarez de la línea 2. En 1987 la línea 3 se paralizó en su tramo sur debido a que en la estación Viveros un tren “botó” la energía eléctrica dejando varios tramos de vía sin corriente.

En 1990 en la línea 3 explotaron ocho neumáticos de un carro de un tren en la estación Centro Médico dejando varios intoxicados y lesionados por caídas al correr por andenes y escaleras. En septiembre de 1991, una falla eléctrica afectó el Sistema de Pilotaje Automático que originó un corto circuito en el enlace con la línea 3 en Centro Médico desquiciando al resto de las líneas y a la ciudad completa.

Todos estos incidentes, presentes en la memoria de miles de usuarios del metro, fueron factor que seguramente contribuyó al establecimiento de la agenda de la línea 12.

 

En resumen:

La expresión “establecer la agenda” cada vez es más común escucharla en la esfera política y especialmente en los medios de comunicación. Los líderes políticos y empresariales saben que quien logre fijar la agenda captará la atención de la opinión pública y logrará modificar la agenda del público, pero establecer la agenda es más fácil cuando una institución tiene frentes abiertos en sus servicios o productos.

 

 

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