Por: Luis Carlos Chacon J*

A pesar de los excesos en el presupuesto, el Presidente de Estados Unidos ha dirigido la agenda del país desde la Casa Blanca en Washington y su club privado en Palm Beach, demostrando que durante su administración la relación entre el sector privado y el poder público es central y consensuada como eje de su estrategia.

Una de las principales consecuencias de esta alianza público-privada implica el distanciamiento de Estados Unidos en la agenda global. Para Donald Trump cumplir con el ‘Make America Great Again’, implica bajarle el tono a su influencia internacional, para darle mayor espacio de acción a los empresarios locales.

Un buen ejemplo es la llamada ‘Orden Ejecutiva de Independencia Energética’, con la cual Trump logra cumplir una de sus promesas de campaña: Impulsar la Industria del Carbón que lleva más de una década en detrimento gracias al crecimiento del negocio de Gas Natural y Energías Limpias impulsado por Barack Obama, como parte del cumplimiento con agenda de cambio climático.

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“Vamos a poner a nuestros mineros a trabajar otra vez”, dijo Donald Trump al firmar la nueva orden ejecutiva, donde se establece e impulsa el uso del carbón como fuente de energía. Un mes después el presidente anuncio la salida de Estados Unidos del acuerdo de cambio climático de Paris, afirmando que este asunto “no se considera un motivo de preocupación urgente”.

Estados Unidos y China son responsables del 40% de las emisiones de carbono del mundo de acuerdo con cifras presentadas en la última edición del Foro Económico Mundial, ante la mirada de la opinión pública global uno de los principales responsables del sostenimiento ambiental del planeta sale de la agenda, buscando apoyar intereses privados.

En este nuevo gobierno la combinación entre el modus operandi gubernamental y corporativo y el distanciamiento global es parte del día a día, bajo el mismo camino también está el llamado ‘Travel Ban’ impuesto a varios países de mayoría musulmana limitando su entrada a Estados Unidos, con la cual Rudy Giuliani (bajo funciones de asesor de campaña) y Trump le cumplen la promesa a los productores de armamento de “mantener la compra necesaria de elementos para sostener la seguridad en medio de la amenaza latente que viven los norteamericanos”.

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Vale la pena recordar que, como candidato, la promesa era aún más arriesgada: “un total y completo corte a la entrada de musulmanes a Estados Unidos”; sin apoyar los conflictos relacionados con el Estado Islámico y las necesidades medioambientales, Donald Trump comienza a distanciar a Estados Unidos de la agenda de los llamados ‘Países Desarrollados’, de la cual era el eje central. Europa Occidental, Canadá, Australia y Japón al parecer seguirán su camino sin el Tío Sam.

 

Rusia Especulativa

Sin embargo el tema que mantiene en suspenso a los ciudadanos estadounidenses es la relación entre el Kremlin de Putin y Donald Trump (Washington-Palm Beach-Nueva York). Cuando se conoció que el Presidente había compartido información clasificada sobre el estado islámico con el ministro de relaciones exteriores y el embajador Ruso en la oficina oval, para muchos confirmó lo que todos temían: al final si hubo influencia de Moscú en la campaña presidencial de 2016.

Dentro de la escena política de Estados Unidos es un secreto a voces que Rusia es uno de los temas que obsesiona a Trump, por todo lo que representa en su imagen (a favor y en contra) a sabiendas que dentro de su estrategia mediática la constante polémica y el distanciamiento con los medios, son parte de la fórmula para estar constantemente en la cima del rating.

La opinión pública y los medios quedaron atónitos cuando despidió al James Comley, director de FBI a partir de la investigación de que este estableció alrededor de intervención de los servicios de inteligencia rusos en correos electrónicos, noticias en medios digitales y otros usos que al final influenciaron a favor del Republicano.

Para muchos ciudadanos y los llamados “Medios Liberales”, esto ratifica que ambos mandatarios son aliados. Para la Casa Blanca la situación no es relevante ya que, de acuerdo con sus fuentes los estadounidenses “creen que hay muchas noticias falsas en los medios”. Exceso de especulación que se enfrenta día a día.

De acuerdo con diferentes teorías del comportamiento humano que incluyen a Lacan y Skinner afirman que los humanos viven en la búsqueda de culpables, con el fin de ocultar o justificar sus propias culpas. Si de acuerdo con Gallup el 38% de los norteamericanos apoya a Trump, de alguna forma el ‘affaire’ con Putin significa para muchos que no es culpa de los ciudadanos que este sea el nuevo presidente. Todo comunica.

 

Negocio y Entretenimiento

Si revisa las decisiones que ha tomado Trump en sus primeros cuatro meses de trabajo, se pueden visualizar dos patrones: Todo tiende a estar enfocado en el beneficio del negocio de alguien, esto incluye la influencia republicana del congreso (donde el 88% de los miembros de este partido votan a favor de las propuestas presidenciales), sus relaciones con el mundo (cerrando fronteras y apoyando industrias locales) e incluso su propio imperio (según Washington Post la acción de club Mar-A-Lago duplicó su precio ante un repentino incremento de solicitudes desde finales de 2016).

Toda la agenda de gestión política de Trump conecta y beneficia de alguna forma el plan de negocios de alguna industria dentro de Estados Unidos, a cambio las corporaciones entregan una tasa de desempleo del 4.3%, la menor en dieciséis años.

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El segundo patrón ratifica que Trump, además de ser negociante también entiende el poder del Storytelling, creando historias y una caracterización completa de un personaje que está enfocado en ser el eje del poder, que logra sin miedo alejarse del mundo, buscando proteger al ciudadano común, víctima de la globalización y las políticas demócratas. El rating es el rey.

Trump lo sabe, porque en algún momento estuvo en la cima con el reality show ‘El Aprendiz’, donde el despedía y contrataba al mejor ejecutivo para que hiciera parte de su imperio corporativo, sin embargo el mundo cambió y la llegada de una generación de emprendedores hizo que los líderes de contenido de la cadena NBC reemplazan este formato por Shark Tank. Sin rating no hay negocio.

En este nuevo show, donde negocios y política van de la mano, los protagonistas son todos aquellos que han “impactado” el porvenir de los estadounidenses y sus empresas, será mandatorio para México y sus industrias estar preparado para diferentes contingencias, ante un protagonista que busca con sus actitudes darle impacto a historia para mantener el rating.

*Consultor global en prospectiva, estrategia e innovación.

 

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