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El director general de la compañía mexicana de mensajería confiesa a Forbes México que cuenta con la capacidad necesaria para ingresar a Estados Unidos, pero el TLCAN no permite que la compañía llegue. 

 

 

A principios de marzo pasado, un paquete que contenía un vestido de novia partió de la Ciudad de México para hacer feliz a una joven mexicana. Sin embargo, un error por parte de Estafeta hizo que la entrega llegara a un destino alejado de su dueña. Todo parecía ir directo al fracaso.

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La mala noticia llegó hasta el corporativo de la empresa : “Ella necesitaba el vestido y nos llamó para decirnos ‘¿ahora qué hago?’. Y lo que hicimos como compañía fue mandar una camioneta que  transportó sólo el vestido para su entrega. Después de manejar toda la noche y hacer una travesía, el mensajero llegó un viernes a las 5 de la madrugada y dio con la casa de la novia que se casaría al día siguiente en un pueblo de Jalisco. Ella miró llorando al empleado porque no podía creer lo que había logrado”, narra a Forbes México Ingo Babrikowski, director de Estafeta Mexicana.

Esta es una de las historias que ilustran el por qué la empresa  se ha colocado a lo largo de 35 años como líder en el mercado de paquetería en México, incluso sobre empresas como DHL o FedEx.

Estafeta cuenta con una participación de 24% en el mercado nacional, seguida por DHL con 22%, FedEx con 18%, UPS con otro 18%, mientras que el porcentaje restante se divide entre otras empresas del sector.

La empresa asegura que el mercado mexicano aún le ofrece nuevas oportunidades para continuar su crecimiento, aunque Babrikowski confiesa que cuentan con todos los méritos para desembarcar en la Unión Americana, pero los términos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), así como la legislación de transportes en Estados Unidos no permiten su entrada.

 

Un viajero alemán

El 8 de agosto de 1979, Gerd P. Grimm constituyó a la primera empresa de mensajería con servicio de puerta en el país. El viajero alemán constituyó una organización con capital mexicano que a lo largo de más de tres décadas ha logrado integrar una red de 415 oficinas propias y un ejército de operadores terrestres, así como aéreos.

Hoy, Estafeta cuenta con 2,200 vehículos en los que anualmente distribuye más de 25 millones paquetes en 32,000 códigos postales que atiende a lo largo de la República Mexicana, lo que representa un porcentaje de entre el 10 y 15% arriba de sus competidores.

El año pasado, la empresa esperaba un crecimiento en las ventas de la empresa cercano al 10%, pero el bajo desempreño económico que agobio a la economía mexicana sólo le permitió lograr un aumento del 6%.

Duplicar el crecimiento de la compañía en 2014 es el reto que asume Ingo Babrikowski como capitán del barco en el que fue nombrado director general en 2009.

Las cifras animan la apuesta del directivo alemán. En el primer trimestre de este año, la empresa alcanzó un crecimiento del 8%.

“Una gran ventaja frente a la competencia es que conocemos el país y eso nos la fortaleza en México… (además) nos podemos mover mucho más rápido que otros competidores, así como ajustarnos velozmente a las necesidades de nuestro cliente, y yo creo que eso es un valor agregado muy importante”, comenta Babrikowski de 42 años de edad.

Durante 2014, Estafeta Mexicana invertirá 437 millones de pesos (mdp), monto que incluye la puesta en marcha en junio próximo de sus instalaciones operativas en Silao, Guanajuato, el inicio de la construcción de un nuevo centro operativo en Monterrey, Nuevo León, así como la apertura de 39 puntos de venta alrededor del país, proyectos que acaparan 277 mdp.

El directivo explica que la estrategia que mantiene la compañía para mejorar la operación de sus centros también podría extenderse a las ubicaciones de Guadalajara.

 

La entrega pendiente

Y a pesar de que el mercado mexicano no pierde su atractivo ni el deseo de la empresa en extender su participación hay límites que la empresa quiere cruzar para consolidar sus operaciones fuera del país.

“Nosotros tenemos que ver cómo podemos crecer, y si ya tenemos una cobertura nacional no hay mucho espacio para extendernos… Para nosotros el mercado natural sería Estados Unidos y legalmente no podemos”, explica Ingo Babrikowski.

El primero de enero de este año se cumplieron 20 años de la firma del TLCAN que firmó el gobierno mexicano con Estados Unidos y Canadá para promover la competencia y liberar sectores productivos de las naciones involucradas, la entrada de empresas de mensajería se mantiene como un tema reservado para la nación que gobierna Barack Obama.

De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Mensajería y Paquetería (Ammpac) a finales de 2013, existía el interés por parte de las empresas mexicana del sector de invertir una suma de 100 millones de dólares (mdd) en la Unión Americana.

Estafeta es una de las empresas interesadas en que pueda renegociarse el tratado comercial con EU, para que pueda hacerle frente a los gigantes a los que hoy encara en la República Mexicana.

“A nosotros nos gustaría tener la reciprocidad de las posibilidades que tienen hoy FedEx y UPS que sí están operando en México”, asegura el director de la compañía mexicana.

Frente a la imposibilidad de invertir directamente en territorio estadounidense, Estafeta mantiene asociaciones estratégicas con empresas como American Airlines y Continental Airlines.

Babrikowski tiene la mira puesta en los estados de la nación estadounidense que se encuentran en la frontera con México, como es el caso de Texas y California.

En abril pasado, Adriana Valadez Zamora, director de Mercadotecnia de Estafeta Mexicana, fue nombrada presidenta de la Ammpac, hecho que podría impulsar el diálogo con las autoridades nacionales para renegociar el TLCAN.

“Hay que ver cómo se encuentran las posibilidades para llegar a EU, es algo que nos interesa mucho”, comenta el directivo.

 

 

Retos del sector

La tercera edición del informe del Banco Mundial sobre logística a nivel mundial ubica al país en la posición 47 entre las 150 naciones más competitivas en el sector de la logística, lo que representa un avance de 9 lugares en comparación a 2007, cuando se posicionaba en el 56 y tres lugares si tomamos en cuenta que en el 2010 estaba en el 50.

Sin embargo, Brasil como país latinoamericano tiene una mejor posición según la evaluación del organismo internacional, al ubicar a la nación carioca en el 45, así como Chile que está en el sitio 39.

Cabe mencionar, que dentro de los seis rubros evaluados en el índice México tiene obtiene la mejor calificación en lo que corresponde a los tiempos de entrega, mientras que la eficiencia en los procesos aduaneros y la competitividad en los costos es uno de los dolores de cabeza del país.

Para Estafeta el anuncio del Plan Nacional de Infraestructura 2014-2018, que plantea una inversión de 7.7 billones de pesos, es un esfuerzo valioso para continuar con el desarrollo de la infraestructura logística que permita situar a México en una mejor posición dentro de este rubro.

Actualmente, México se encuentra en la posición 64 de 148 países en temas de infraestructura, de acuerdo con el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

Pero aún hay áreas de oportunidad que se deben de trabajar por parte de las autoridades. La construcción de aeropuertos destinados exclusivamente a los aviones de carga es una de los elementos que podría impulsar el desarrollo logístico de México.

“A nosotros nos interesa mucho que haya más inversión en la parte de aeropuertos, hoy no existen terminales aéreas que sean desarrollados o diseñados para carga. Yo creo que México ahí está perdiendo una gran oportunidad, ya que debería de apostar más a ser una plataforma logística de Latinoamérica”, explica el directivo.

Asimismo, la delincuencia se mantiene para Estafeta como uno de los problemas que impacta en el presupuesto que la compañía destina para proteger los paquetes que transporta.

La inversión de seguridad se ha incrementado en porcentajes superiores al presupuesto general de la compañía y los gastos crecieron en los últimos 3 años en un 50%.

Aunado al impacto económico por temas de seguridad, algo que afecta las operaciones de la empresa son los controles que aplican las autoridades en las carreteras y en los centros operativos, puesto que resta tiempos valiosos en los procesos de entrega de la paquetería.

“Puede ser que en los retenes nuestros camiones permanezcan parados durante 12 horas y eso afecta al cliente final”, dice Ingo.

En este sentido, el directivo propone que una forma de mitigar este bache en sus operaciones puede lograrse a través de la certificación de los controles de seguridad de las empresas para dar preferencia a las empresas.

 

Nueva apuesta

La entrega de documentos vía mensajería, uno de los principales negocios de la compañía, muestra una tendencia a la baja derivado de la digitalización y el envío a través de internet.

Hace 5 años, la entrega de documentos ocupaba 57% de las operaciones de Estafeta y hoy ocupa el 34%, por lo que sus operaciones se centran más en la entrega de paquetes.

Al comprender esta situación, la empresa que comanda Babrikowski quiere innovar y meterse en el negocio de envío de paquetes que deriva del comercio electrónico (también conocido en inglés como e-commerce).

La implementación de procesos de comercio electrónico y soluciones tecnológicas requerirán una inversión de 82 mdp, los cuales serán destinados a renovar el sistema de protección de datos de Estafeta, mientras que la renovación de la flota vehicular sumará 78 mdp.

El año pasado, la empresa lanzó OneClic que es una plataforma que permite a las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) subir las fotos de sus productos y comercializarlos desde esa plataforma.

“Nos hemos enfocado a los clientes del e-commerce, porque pensamos que es el futuro”, asegura el directivo.

Algo que tiene claro Ingo Babrikowski es que Estafeta no tiene temor a equivocarse en su apuesta y como sucedió con la entrega en el vestido de novia siempre habrá una oportunidad de solventar las complicaciones para mantener el liderazgo en el país: “Si algo sale mal, nosotros ponemos todo nuestro empeño para dar un buen servicio al final”.

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