Convertirse en gerente o lograr una dirección es la meta para muchos jóvenes que están ansiosos por crecer en sus posiciones, subir de nivel, ganar más o tener gente a su cargo… y mientras más rápido, ¡mejor!

Pero ten mucho cuidado. Hay algo que muchas personas olvidan: lo que generalmente se requiere para el nuevo nivel, no son sólo los buenos resultados o el buen desempeño en el puesto actual, sino las competencias que se deben tener para dar el siguiente paso. Déjame explicarte con un ejemplo.

Un individuo que realizó un excelente trabajo en el año, que lo felicitaron y lo reconocieron públicamente, sabe que lo hizo muy bien y que es muy bueno en lo que hace, pero cree que por esas razones se ha ganado el derecho a una promoción.

La realidad es que en muchos casos eso no es suficiente. No basta con hacer bien las cosas en el nivel actual, por muy bien elaboradas que estén y por muy talentosa que sea la persona. Hace falta que comience a desarrollar las competencias del siguiente escalafón. ¿A qué me refiero?

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Imagina que eres un ciclista experimentado y que sabes conducir tu bici con maestría, eso no quiere decir que sólo por eso podrías manejar una moto, pues aún no tienes las competencias (saber cambiar las velocidades, frenar, etc.) ni las calificaciones (una licencia de conducir o la motocicleta).

Muchas personas obtienen una promoción porque han sido muy exitosas en lo que han hecho hasta ahora: quizá fueron técnicamente buenos o demostraron un gran compromiso, tal vez hicieron un trabajo en excelencia; pero eso no significa que ya estén listos para el siguiente nivel y al ser promovidos sentirán mucha frustración cuando se enfrenten a las nuevas responsabilidades sin estar completamente preparados. Hay un autor que dice que lo que te trajo hasta aquí, no es lo que te llevará hasta allá. Muchas carreras se frustran por no entender esto.

Mi recomendación es que sigas este proceso de seis sencillos pasos:

  1. Elige dos o tres competencias del siguiente nivel (aquel hacia el que busques crecer) y empieza a mostrarlas, a comportarte de esa manera, a demostrar que tu enfoque está en eso.
  2. Para ello, elige un “role model”, es decir, un ejemplo a seguir; de preferencia, alguien a quien admires, alguien que ya lo haya logrado y que sea afín a tu personalidad.
  3. Elige de esa persona las competencias que creas que te serán más fáciles de desarrollar o que te gusten más; es decir, párate sobre tus fortalezas y crece desde ahí. Vas a llegar más alto que si te enfocas en tus debilidades y luchas para corregirlas.
  4. Comienza a actuar como si ya tuvieras esas habilidades, trata de imitar el comportamiento de ese individuo que estás modelando. Literalmente actúa ese papel como si quisieras ganar un Oscar. Trata de responder como esa persona responde, de comportarte como se comporta, de pensar como piensa, hasta que logres exhibir esas capacidades de forma natural.
  5. Nunca y por ningún motivo trates de pasar por encima de alguien, de quitarle a nadie o competir con alguien por una posición. Si entras en una guerra, todos van a perder. La única lucha es contra ti mismo, contra tu forma pasada de hacer las cosas. Ahora tienes que comportarte de una nueva manera y toda tu atención, así como tu concentración deben estar en eso.
  6. Prepárate para tener las calificaciones y las habilidades que se requieren. Estudia, lee, certifícate, entrevista a los que ya lograron, prepárate y aprovecha todas las oportunidades que se te presenten.

Espero que estas recomendaciones te den una idea de un camino que muchas veces resulta efectivo para conseguir una promoción y que te sean muy útiles. ¡Que tengas mucho éxito!

 

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