El Banco Mundial sostiene que la crisis de Argentina está asociada a las políticas monetaria y fiscal, así como a la severa sequía que sufrió el sector agrícola. “La depreciación está contribuyendo a un aumento de la inflación”, indica el organismo internacional.

Bajo este escenario de riesgo, Argentina solicitó ayuda al Fondo Monetario Internacional por 50,000 mdd para frenar la caída de su moneda, así como para reactivar a la economía. Para acceder a esta ayuda, el gobierno argentino lanzó un programa que busca reducir el endeudamiento, colocar la deuda pública en una tendencia a la baja y fortalecer la credibilidad del marco de metas de inflación del banco central.

Sin embargo, los últimos datos de la economía y los negocios parecen no marchar nada bien pese a la inyección de recursos provenientes del FMI y las políticas aplicadas por el gobierno actual para palear la actual situación.

Forbes México consultó a especialistas en materia económica sobre las medidas que le quedan al gobierno argentino para reactivar la economía del país sudamericano y evitar una situación económica aún más compleja.

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En este sentido, la reforma fiscal no parece ser una solución para lo que vive el país. Al menos así lo considera el investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Oscar Ugarteche Galarza. Esto, dice, debido a que Argentina tiene un nivel de presión fiscal muy alto, que representa 34% del PIB.

“El gobierno puede hacer recortes específicos. No obstante, debe recurrir al fomento de la producción con valor agregado”, considera Ugarteche Galarza. El analista señala que Argentina tiene profesionistas altamente capacitados con buenos niveles de escolaridad, lo que lo debería llevar a apostar por la producción de bienes o servicios orientados a la tecnología.

Sobre explotar aún más el sector de materias primas, el investigador de la UNAM sostiene que las personas involucras con la producción de las materias primas tienen que estar más abiertas a los nuevos procesos que se dan gracias a la tecnología. “No van a dejar de exportar soja, por decidir exportar productos de alta tecnología”, agrega.

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Asimismo, Ugarteche Galarza considera que el mejoramiento de los servicios del Estado para incentivar la inversión es un punto clave, debido a que las empresas necesitan buena infraestructura, así como servicios eléctricos de alta calidad.

Priorizar el consumo interno mediante el aumento de salarios puede ayudar al mercado interno, así como la reducción de las tasas de interés, ya que cuando éstas son altas hay muy pocas compras por parte de la población, destacó el investigador.

A pesar de estas posibles medidas, el Banco Mundial considera que el programa de austeridad en Argentina será un reto en su implementación, pero deberá tener mejoras fiscales en el largo plazo.

“La consolidación fiscal resulta en una pérdida de empleo, así como en la reducción del consumo y la inversión”, señala la institución.

Dolarización, ¿una salida viable?

Una de las medidas que se ha puesto sobre la mesa es la dolarización de la base monetaria, debido a que la elevada tasa de interés genera un mayor costo de financiación dentro de la cadena de pagos y estos encarece el precio final de los productos y servicios.

Para el consultor financiero Alejandro Berghmans de la Universidad Católica Argentina , la única salida para terminar con la debilidad del peso, que provoca volatilidad en el tipo de cambio y alimenta la especulación financiera, es la dolarización de la base monetaria.

La base monetaria o M1, a febrero de 2019, asciende a unos 35,000 mdd, tomando un tipo de cambio peso/dólar de 40 pesos argentinos, según Berghmans.

“La dolarización, al eliminar la volatilidad y la especulación financiera, tornaría positiva las expectativas de los agentes económicos y posibilitaría poner en marcha la economía, porque inmediatamente se reduciría la tasa de interés que impacta negativamente en la cadena de pagos y eleva el precio final de los productos que paga el consumidor”, explica el consultor financiero.

Sin embargo, el investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Oscar Ugarteche Galarza, considera que es una muy mala idea, ya que con una acción de este tipo se renuncia a tener una política monetaria.

“Las consecuencias de renunciar a una política monetaria es que todo el ajuste se vuelve fiscal y la inflación no se reduce a niveles de la zona monetaria de referencia”, indica Ugarteche Galarza.

Países como Grecia en Europa, El Salvador y Ecuador en América Latina han pagado caro ese error, de acuerdo con el investigador de la UNAM. Ecuador está viviendo una crisis económica y no tiene manejo en su política monetaria, además cuando la Reserva Federal de Estados Unidos sube sus tasas, las tasas de los países dolarizados se ven afectadas.

 

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