El mal de Parkinson ocupa el tercer lugar en frecuencia dentro de las enfermedades neurológicas. Se presentan de 150 a 200 casos por cada 100,000 habitantes por año en diversas partes del mundo. En México, 50 de cada 100,000 habitantes puede padecerla, según datos de la Secretaría de Salud.

A pesar de que en las dependencias de salud existen avances contra este padecimiento, la realidad es que aún falta mucho por hacer y Rodrigo Molina, Diseñador Industrial egresado de la UAM Xochimilco, quiere ser parte de la solución.

“La enfermedad del Parkinson es horrible. Pierdes independencia, los rangos de tus movimientos se descontrolan y además entras en depresión”, dice Molina, creador de un brazalete que busca contrarrestar los efectos de esta condición.

A la enfermedad de Parkinson le caracterizan diferentes síntomas como: temblor, rigidez, trastornos del equilibrio  y el freezing (o congelamiento).

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“El freezing, que recién se descubrió, afecta al paciente cuando quiere moverse o caminar y su cuerpo se niega a responderle. Muchas personas lo describen como tener los pies pegados al piso”, dijo Molina.

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El brazalete (o guía sensorial) que inventó Rodrigo Molina con una inversión inicial de 60,000 pesos que le prestó su madre, ayuda a las personas a contrarrestar el freezing, los trastornos de equilibrio y a conservar y aumentar los rangos de movimiento. Funciona a través de vibraciones eléctricas en la parte interior de la muñeca, que son moduladas dependiendo la actividad física y el medicamento del paciente.

“Tu cuerpo funciona a través de reflejos, el brazalete manda una señal que despierte el cuerpo”, enfatizó Molina.

Junto al brazalete, los usuarios podrán llevar sus registros por medio de una aplicación los cuales los podrán enviar a su médico de cabecera o a sus familiares.

“Las pruebas, que están documentadas, las hicimos a 15 personas con Parkinson inicial hasta avanzado. En 13 personas obtuvimos buenos resultados al minimizar el freezing, el temblor y en la ayuda para escribir y comer mejor”, enfatizó Molina.

El prototipo final del brazalete será más como un smartwatch, con una pantalla táctil, resistente al agua y estará equipado con un acelerómetro y un podómetro para contar los pasos y movimientos.

Kickstarter es el canal que escogió Rodrigo Molina para capitalizar su proyecto y sacar a la venta su brazalete.

“Yo necesito para comenzar la manufactura 1.5 millones de pesos (mdp). Espero recaudar este dinero en un mes y medio más o menos. El costo del brazalete, que saldrá a la venta para finales de este año, será de 4,000 a 4,500 pesos. Y si no logramos conseguirlos en Kickstarter, buscaremos otro socio, pero de que sale este año, sale”, enfatizó Rodrigo Molina.

La venta de los brazaletes será a través de una página de internet. 

Rodrigo Molina con uno de los primeros prototipos de su brazalete. 

 

El diseño

A Rodrigo Molina le gusta leer y los deportes, pero lo que más le apasiona es el diseño.

“Una vez vi una prótesis de pierna, de ésas que son como un gancho y que se utilizan para correr, y fue una experiencia muy impactante para mí, porque me sorprendí de lo que se puede hacer con el diseño industrial para ayudar a la gente”, platicó Molina.

Tiempo después, el joven se dirigió al Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía para platicar a cerca de su idea y ellos le dieron información más acertada sobre el Parkinson.

“Entré a su equipo para apoyarlos para realizar las pruebas, realizar los prototipos y diseños”, comentó Molina.

Hace dos años decidió lanzarse sólo a la aventura de emprender, cuando no encontró en su equipo la misma pasión por desarrollar su idea. Ese fue uno de los principales desafíos de este emprendedor, además del acceso a capital.

“Conseguir algún préstamo, y no tener como comprobar tus ingresos, también ha sido muy difícil”, comentó Molina.

Rodrigo Molina decidió renunciar a su trabajo para alcanzar su sueño de ayudar a la gente con la enfermedad del Parkinson y, aunque confía en que su proyecto tiene futuro, eso le quita el sueño: “No he podido dormir bien, porque no sé qué es lo que voy a hacer. Estoy con incertidumbre de que si lo que tengo planeado va a funcionar o no, pero así es esto de emprender.”

 

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