La idea central de esta cinta es interpretarse/parodiarse/burlarse de ellos mismos mientras pasan un sano momento de convivencia. Sólo para fans.

 

 

No es difícil imaginar cómo fue que Seth Rogen y sus amigos dieron con la idea de filmar Éste es el fin (This Is The End, 2013), además ya tenían como base el corto Jay and Seth vs. The Apocalypse de Jason Stone. Seguro fue en una reunión llena de marihuana y otros enervantes mientras discutían el futuro de sus carreras, después de todo, la idea central es que se están interpretando/parodiando/burlando de ellos mismos mientras pasan un sano momento de convivencia.

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Jay Bachurel llega a Los Ángeles para pasar unos días con su amigo Seth. Después de unas cuantas horas de fumar harta mota, jugar muchos videojuegos y sentir los primeros síntomas del monchis, los amigos parten con rumbo a un súper guateque en casa de James Franco, con cierta reticencia de Jay porque no conoce a nadie y Jona Hill le cae en la puntita –a mí también–.

Ahí, dónde la trama avanza a base de cameos, el par de amigos descubrirá que su relación ya no es lo que una vez fue… y el apocalipsis azota.

De esta manera, la película se convierte en un análisis de la fama —en pequeño, claro— hecho por las estrellas mismas. La casa de Franco está llena de excentricidades haciendo eco de su imagen pública o la droga transforma el comportamiento de algún invitado, por ejemplo.

Todo conduce a esa representación de sí mismos ante la cámara, ninguno actúa fuera del papel conocido, así que será complicado conectar con los chistes –y la película en general– si las personalidades fílmicas del elenco no son de su agrado. Sería como entrar a una cinta de Adam Sandler y quejarse de su perpetua actuación de adulto inmaduro.

Es curioso que una película sobre amigos fumando mota y tratando de sobrevivir al fin de los tiempos sea tan moralina, sólo los justos y no pecadores van al cielo, la redención es el único camino para estar en paz con el santísimo y así poder asistir a su all white party Kanye West debe estar muriéndose de la envidia.

Hay cierta intención de abordar un concepto algo arcaico (fuego, demonios, satanás, paraíso) de forma satírica y no terminar como en un trabajo de Roland Emmerich, aunque los directores primerizos –Evan Goldberg y Seth Rogen, también guionistas– no logran evitarlo del todo. Incluso, al no tener la necesidad de desarrollar la personalidad de los personajes, optan por avanzar narrativamente con gags o guiños a sus trabajos anteriores.

Éste es el fin es una cinta construida para los fans y como tal, debe disfrutarse.

Contacto:
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*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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