A pesar de las dificultades que existen para el desarrollo empresarial de las mujeres, países como Rusia, Australia o Nueva Zelanda se han convertido en un referente del emprendimiento femenino.

Algo que llama la atención es que dos países que aparecen en este listado pertenecen al continente africano, según detalla un documento del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés).

Aquí te mostramos cuáles son los territorios con mayor porcentaje de mujeres emprendedoras.

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Uganda

Atendiendo a la proporción de mujeres sobre el total de emprendedores del país, Uganda figura en primera posición, con un 34.8%. Se trata de un dato especialmente meritorio, no sólo por tratarse de una economía de bajos ingresos, sino también porque otros indicadores de los que depende la iniciativa empresarial femenina (autonomía financiera de las mujeres, acceso a crédito, nivel educativo, estereotipos culturales) son poco halagadores.

Frente a esas circunstancias desfavorables, el país obtiene una buena puntuación en factores habilitadores como la participación femenina en el mercado laboral (ocupan el 52% de los puestos de trabajo). Sin embargo, solo el 13.8% de las mujeres del país tienen un empleo en el sector formal, frente al 27.9% de los hombres.

A pesar de las dificultades, en los últimos años el crecimiento de los negocios regentados por mujeres ha sido del 236%, frente al 153% de los encabezados por varones. Y el futuro ofrece esperanza: los agentes económicos nacionales son conscientes de la necesidad de dotar a las mujeres de mayores medios e independencia financiera, no sólo por una cuestión igualitaria, sino también para ensanchar la base de actividad de un país pobre y con grandes tasas de desempleo y subempleo.

Botsuana

El pequeño país africano, conocido por ser uno de los más ricos y mejor gestionados del continente, cuenta con un nutrido empresariado femenino, que representa el 34.6% de las empresas. Este dato se apoya en factores subyacentes favorables, como la alta participación de las mujeres en el mercado laboral y su creciente presencia en puestos profesionales altos (un 31% de los altos mandos corporativos, frente al 25% de media en el conjunto del mundo).

Entre los elementos favorables se cuenta también la existencia de programas gubernamentales específicos de ayuda a las emprendedoras, encuadrados en el Departamento de Asuntos de la Mujer del Ministerio de Empleo. Su alcance es limitado, pero gracias a sus pequeños préstamos (de unos 25.000 dólares como máximo por proyecto) han podido ver la luz muchas iniciativas.

La normativa de Botsuana no obstaculiza el derecho a la propiedad y la herencia por parte de las mujeres. Sin embargo, la mayoría de los activos financieros están en manos de hombres, lo que implica que muchas mujeres no pueden obtener aval bancario ni crédito para lanzar sus proyectos.

No obstante, el verdadero cambio de calado, que tardará muchos años en materializarse, llegará cuando el empresariado femenino deje de ser una cuestión de necesidad o hasta supervivencia, y se convierta en un elemento estructural para la diversificación económica.

Nueva Zelanda

Ningún país del mundo ofrece mejores condiciones para las empresarias. Nueva Zelanda ocupa el primer puesto en magnitudes como la presencia de mujeres con formación universitaria y las políticas generales de apoyo a las pymes. También obtiene puntuaciones muy notables en lo relativo a la inclusión financiera de la mujer y sus conocimientos de gestión.

El país ocupa la primera posición en el Índice de facilidad para hacer negocios del Banco Mundial, y cuenta con una mentalidad y una administración favorables a los negocios y que no ponen trabas al emprendimiento femenino. En el índice de The Economist que clasifica a los mejores países para ser mujer trabajadora, Nueva Zelanda figura en el undécimo puesto.

Sobre esos sólidos cimientos, no es de extrañar que ostente uno de los porcentajes de empresarias más altos del mundo: el 33.3% del total de emprendedores. La gran diferencia con las economías anteriormente analizadas, que presentan proporciones incluso más altas, es que la mayor parte de las emprendedoras neozelandesas no recurren a esta fórmula por falta de otras opciones laborales, sino al contrario: el 89% de los proyectos empresariales encabezados por mujeres estuvieron motivados por la identificación de oportunidades prometedoras.

Rusia

El 32.6% de las empresas rusas está en manos femeninas. Sin embargo, los factores habilitadores son a veces deficientes, como por ejemplo la escasa inclusión financiera de las mujeres, su bajo nivel formativo, la inexistencia de legislaciones de género progresistas, la brecha salarial, las parcas condiciones generales de apoyo al emprendimiento o la percepción negativa de las empresarias (por parte de los hombres, ya que el 73% de las rusas lo ven con buenos ojos).

Existen factores más favorables. La firma de auditoría Grant Thornton señala que Rusia cuenta con una proporción de mujeres en puestos profesionales elevados superior a la de cualquier otro país del mundo. En concreto, el 45% de los altos cargos son mujeres, frente al 21% de Estados Unidos. La Organización Internacional del Trabajo arroja datos más modestos: Rusia ocuparía el puesto 25 en la clasificación de mujeres en puestos de mando, representando éstas un 39.1% del total. A su vez, la mayor parte de las mujeres con altos cargos lo hacen en la pequeña y mediana empresa, no en las grandes corporaciones.

Más allá de las discrepancias, lo cierto es que las mujeres ocupan un puesto comparativamente destacado en las altas esferas empresariales, lo que contribuye a crear un caldo de cultivo que favorece las iniciativas femeninas. Los datos así lo confirman: desde 2007, el número de empresas fundadas por mujeres se ha triplicado, mientras que las creadas por hombres han crecido a un ritmo mucho más sosegado.

Australia

Con 32.4% de mujeres sobre el total de los empresarios, Australia cuenta no sólo con la quinta tasa más elevada del mundo, sino que también disfruta de unas buenas condiciones habilitadoras, sobre todo en lo referido a la participación de la mujer en el trabajo. La diferencia en la tasa de ocupación laboral entre hombres y mujeres se ha ido reduciendo en los últimos años, aunque hay aún una brecha de 13 puntos (65% para ellas, 78% para ellos).

También está entre los primeros clasificados en condiciones de apoyo a emprendedores y en la percepción favorable de las empresarias, aunque ocupa puestos más modestos en autonomía financiera y nivel formativo de las mujeres. Con todo, el país ostenta posiciones de cabeza, pero las diferencias son todavía sustantivas: las probabilidades de que un hombre sea empresario (8,1%) casi duplican a las de la mujer (4.5%).

En la radiografía de la emprendedora australiana se aprecia un cierto confinamiento a ciertos segmentos de actividad. Una clasificación reciente de las 30 principales empresarias muestra que la cuarta parte se dedica a la industria cosmética y a la de bienes de consumo. No obstante, hay muy notables excepciones, sobre todo en la parte alta de la tabla: la número dos de la lista está al frente de una empresa de telecomunicaciones líder, y la número tres es la máxima responsable de una gran corporación del sector minero. Sectores tradicionalmente reservados a los hombres en los que las australianas han tomado las riendas.

 

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