Lo que inició en Nicaragua como una protesta contra la modificación al sistema de seguridad social ha derivado en una crisis política y social que tiene hasta el momento más de 300 personas fallecidas. Esto ha tenido consecuencias económicas que están repercutiendo en diferentes áreas como el turismo, la generación de empleos, así como la caída en las perspectivas económicas.

 

La economía, una víctima más

Nicaragua puede llegar a tener una caída del Producto Interno Bruto (PIB) de hasta del 2%, debido a las afectaciones económicas que ha provocado la crisis política y social que se vive en la nación centroamericana desde el 18 de abril, calculó el experto en finanzas y analista de temas internacionales, Álvaro Vargas Briones.

A finales de junio, el gobierno nicaragüense revisó la meta de crecimiento del PIB y la fijó en un rango de entre 0.5 y 1.5%, condicionándola a que la crisis no se mantenga durante el tercer trimestre del año.

La meta de crecimiento fijada por el gobierno nicaragüense originalmente para este año era de entre 4.5 y 5%. El 21 de mayo, cuando solo habían transcurrido 34 días de crisis, la redujo a entre 3 y 3.5%.

 

Pérdidas de empleos

Una de las afectaciones que se está presentando por la crisis es la pérdida de empleos, debido a que los inversionistas no tienen confianza, por lo que los niveles de producción están bajando, señala Vargas Briones, también catedrático de la Escuela Bancaria y Comercial.

Esto toma fuerza debido a que el Banco Central de Nicaragua estimó la pérdida de 85,100 empleos por la crisis que se vive en el país.

“Eso significa que la tasa de desempleo va a pasar de 3.7%, que hubo en diciembre de 2017, a alrededor de 6% en este año”, explicó el presidente del banco central nicaragüense Ovidio Reyes.

 

Flujo migratorio por Centroamérica

Para el especialista, la situación en Nicaragua tiene impacto en las economías de Centroamérica, debido al flujo migratorio por el acomodo de estas personas, además del malestar social de los países vecinos.

La Organización de las Naciones Unidas señaló a finales de julio que la mayoría de las personas que huyeron de la violencia en Nicaragua se refugiaron en Costa Rica, donde al menos 23,000 intentaron obtener asilo desde el comienzo de la crisis.

“En los últimos meses, el número de solicitudes de asilo presentadas por nicaragüenses en Costa Rica y otros países aumentó de forma exponencial”, declaró un portavoz de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), William Spindler.

Costa Rica recibió la mayoría de las solicitudes de asilo, pero Panamá, México y Estados Unidos registraron también una tendencia al alza durante la primera mitad de 2018 con un pico significativo en junio, explicó Spindler.

 

Caída en el sector turismo

La violencia desatada a raíz de una reforma gubernamental que pretendía elevar las cuotas del Seguro Social afectó al turismo de Nicaragua. Hoy la ocupación hotelera es de 30% en San Juan del Sur, Tola, Playa, Maderas, Playa Hermosa y en algunos sitios del municipio de Rivas, indica la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur).

El problema es grande, pues esta actividad impacta a un conjunto de servicios que, de acuerdo con la Canatur, el año pasado generaron 840 millones de dólares (mdd).

La institución esperaba llegar a 900 mdd en 2018, pero calcula que difícilmente alcanzará los 700 mdd.

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