Por: Salvador Guerrero Chiprés*

Es indispensable la transparencia, demostrada por los gobiernos federal y local en la Ciudad de México, con independencia y respeto de los adversarios que omiten esa virtud, como lo es la flexibilidad y la creatividad en acuerdos con la iniciativa privada y los estratos populares y medios.

La agencia de investigación y análisis financiero Moody´s estimó que el Producto Interno Bruto caerá en México en un 7 por ciento. Sólo hacia el próximo año el ascenso sería del 3.2 por ciento a nivel global. 

Con el conocimiento de los factores en riesgo, el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, propuso tres ejes: la inversión pública, el impulso al trabajo y la ya conocida política de austeridad republicana de Estado con los énfasis en la construcción, la minería y el sector automotriz.

El supuesto, que se presenta como pronóstico presidencial, es que, bajo el resguardo del empleo, un promedio de 22 millones de personas se verá beneficiado. Los costos de los combustibles y la deuda pública no se convertirán en palancas debatibles y pozos sin fondo como sucedió en sexenios anteriores en los cuales se aceptó que el erario debería financiar la quiebra empresarial de los grandes barones de las finanzas y de los entonces sectores emergentes como las telecomunicaciones. 

Así como en algunas zonas se enfrenta la pandemia con pleno escepticismo, y las consecuencias ya son visibles, en otras se sabe que cada acto es vital para contener la crisis sanitaria y económica.

En Iztapalapa, una de las alcaldías más complejas, hay disciplina y ejemplo agradeciblemente impuesto por Clara Brugada, con un par de semanas consecutivas en las que prácticamente han cerrado todos los tianguis. Pese a sus condiciones, el sector ha priorizado la responsabilidad colectiva. Al mismo tiempo, no existe una explosión delictiva.

Que el gobierno capitalino encabezado por Claudia Sheinbaum haya desplegado un abanico estratégico, en el que se abarquen todos los niveles de conflicto, hace notorio y útil el entendimiento de que la serenidad, el diagnóstico y la operación de gobierno forman parte de las variables a evaluar y reconocer en cuanto pase la fase 3 de la emergencia sanitaria. 

Destaca el plan de entrega de 100 mil créditos, cada uno por un monto de 25 mil pesos con un cuatrimestre de gracia y un interés del cero por ciento, recurso obtenido con la ayuda del Gobierno de México, que atiende al impacto económico y estimula la probabilidad de cumplir con el confinamiento.

Hay una ética con la exposición transparente de las cifras de contagio, recuperación y decesos en la ciudad, así como en la entrega de recursos a sectores extremadamente vulnerables. 

En la CDMX, como en todo el país, existe un desplazamiento de la preocupación por la caída del PIB a la preocupación por las personas más vulnerables.

* Salvador Guerrero Chiprés es Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México

Contacto:

@guerrerochipres

www.consejociudadanomx.org

Twitter: @elconsejomx

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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