La Casa Blanca se negó  a calificar como golpe de Estado el derrocamiento del presidente de Egipto por parte de las Fuerzas Armadas y no tiene intención de cambiar su programa de asistencia al país africano.

 

Reuters

 

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El portavoz del Gobierno estadounidense, Jay Carney, dijo que Washington se tomará el tiempo que necesite para determinar si califica o no el derrocamiento militar del presidente egipcio Mohamed Mursi como golpe de Estado, lo que sería decisivo para la continuidad de la asistencia.

“Esta es una situación increíblemente compleja y difícil”, dijo Carney. “Hay consecuencias significativas derivadas de esta decisión, y es un tema muy delicado para millones de egipcios que tienen diferentes miradas sobre lo que pasó”, agregó.

Calificar lo ocurrido como un golpe obligaría a Washington a recortar su asistencia de 1,500 millones de dólares.

El presidente Barack Obama y sus colaboradores más cercanos han criticado el derrocamiento de Mursi, pero han evitado cuidadosamente pedir que vuelva al poder, generando especulaciones de que Estados Unidos respaldó tácitamente lo ocurrido.

Washington ha mostrado apoyo a un retorno a un gobierno democrático en Egipto.

Desde el punto de vista del Gobierno de Obama, un retraso en tomar una decisión sobre si se produjo o no un golpe es mejor para los intereses de Washington a largo plazo.

“No tenemos la intención de tomar una determinación o decisión precipitada ahora”, dijo Carney.

Egipto ha presenciado continuos hechos de violencia desde los acontecimientos de la semana pasada.

Al menos 51 personas murieron  en Egipto cuando las Fuerzas Armadas abrieron fuego contra manifestantes que respaldan al derrocado Mursi, en el peor incidente desde que los militares sacaron al líder islamista del poder hace cinco días.

El Departamento de Estado estadounidense pidió al Ejército egipcio que ejerza la “máxima moderación” a la hora de lidiar con los manifestantes, luego de que al menos 51 personas murieron cuando militares dispararon contra partidarios del presidente depuesto.

“Condenamos fuertemente cualquier tipo de violencia, así como también cualquier incitación a la violencia”, dijo la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, en una rueda de prensa diaria.

“Instamos a los militares a usar la máxima moderación a la hora de responder a los manifestantes, al igual que pedimos a todos los que se están manifestando que lo hagan pacíficamente”, agregó Psaki.

 

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