Los miembros  que componen la dirección de la Reserva Federal estadounidense han expresado sus diferencias sobre las políticas monetarias y bancarias  para continuar o cesar el rumbo expansionista de su economía.

 

Reuters

Después de que los consejeros de la Reserva Federal  (Federal Reserve System, también conocida como Fed) respaldaran en forma abrumadora un plan para continuar con las compras de bonos para impulsar el crecimiento económico y las contrataciones, ahora están expresando sus diferencias respecto a la política monetaria ultra expansiva.

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“Creo que deberíamos intentar tanto como podamos” para dar un giro a las cosas, dijo el presidente del Banco de la Reserva Federal de Chicago, Charles Evans, en defensa del programa de compras de bonos, conocido como QE3 por tratarse de la tercera ronda de alivio cuantitativo de la Fed desde la Gran Recesión.

Evans atribuyó un mercado laboral “definitivamente” mejorado a la QE3 y dijo que la Fed no debería apartarse del programa. “Me gustaría tener confianza en que podemos sostener esa mejoría en el mercado laboral durante el verano (boreal)”, sostuvo.

El presidente de la Fed de Filadelfia, Charles Plosser -que defiende políticas ortodoxas y que, a diferencia de Evans, no es un miembro con derecho a voto en el comité de política monetaria de la Fed este año-, adoptó la postura opuesta y calificó de “dudosos” los efectos del programa de compras de bonos.

“Nunca he sentido que nuestras compras de activos hayan sido tan efectivas en lidiar con lo que es el mayor problema que enfrentamos en este país, que es el mercado de empleo y el mercado laboral”, declaró en forma separada a la televisión de Bloomberg el jueves.

“Me gustaría que se detuviera, pero particularmente me gustaría que empecemos a disminuir el ritmo, a salir gradualmente de esto en la medida de lo posible”, agregó.

Fuertes diferencias de opinión entre consejeros del banco central estadounidense no son inusuales y Plosser y Evans en particular se han enfrentado desde hace tiempo desde extremos opuestos en el espectro sobre política monetaria.

Los inversores vigilarán de cerca cualquier indicación del presidente de la Fed, Ben Bernanke, sobre este panorama para la política monetaria cuando pronuncie un discurso en la Fed de Chicago el viernes.

El desempleo cayó a un 7.5% el mes pasado y el número de estadounidenses que presentaron nuevas solicitudes de subsidios por desempleo cayeron la semana pasada a su menor nivel en casi cinco años y medio.

Sin embargo, otras señales económicas han sido menos alentadoras, incluyendo la inflación, que ha caído ahora a alrededor de la mitad de la meta de un 2% de la Fed.

La baja inflación de hecho ha llevado a un consejero, el presidente de la Fed de St. Louis, James Bullard, a sugerir que la Fed podría necesitar incrementar su estímulo para defender a la economía contra una posible caída sostenida en los precios.

El jueves, Evans -cuyas visiones se han alineado con las de Bernanke- dijo que cree que la caída en la inflación es temporal y no requiere de una respuesta inmediata de política monetaria por parte de la Fed.

 

Capital bancario

Evans, que es el anfitrión de la conferencia anual de la Fed de Chicago sobre estructura bancaria esta semana, también entró al debate sobre estándares de capital para bancos y dijo que cree que las instituciones financieras deberían tener mejor calidad y más capital para protegerse de pérdidas repentinas.

El debate sobre bancos “demasiado grandes como para quebrar”, que se percibe como que dependen implícitamente de los contribuyentes para rescatarlos sin importar lo riesgosa que sea su conducta de negocios, se ha intensificado en Washington en las últimas semanas.

Algunos reguladores y otros críticos del acuerdo internacional Basilea III para proteger a las entidades ante otra crisis financiera global han dicho que es demasiado indulgente respecto a los bancos y que se basa demasiado en permitir que los bancos usen complejos cálculos para determinar cuánto capital deberían mantener.

En declaraciones formuladas más temprano el jueves, el presidente de la Fed de Richmond, Jeffrey Lacker, dijo que solicitar a los bancos que mantengan más deuda convertible en acciones cuando las firmas se ven en problemas -una idea respaldada por el consejero de la Fed Daniel Tarullo- es una forma de aumentar el capital, aunque quizás no la mejor.

Algunos de sus colegas, incluyendo al presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren, han sugerido solicitar un mayor capital a dichas firmas.

 

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