Evolución digital: progreso y oportunidad

Foto: Reuters.

Por Manuel Gómez*

La industria minera pasa por un momento relativamente bueno con el alza de precios en materias primas y los planes de crecimiento de infraestructuras en China. Sin embargo, aún se debe seguir haciendo frente a retos importantes: desde una demanda global débil y capacidad excesiva, hasta un acceso cada vez más restringido a los recursos naturales. Lejos de ser un periodo de transición, estas nuevas condiciones se pueden considerar como el “nuevo normal”, de acuerdo con un reporte reciente del World Economic Forum (WEF). La tecnología digital tiene el potencial de ayudar a las empresas mineras a lidiar con estas condiciones, generando un beneficio estimado de 190 mil millones de dólares en la próxima década.

Accenture recientemente complementó este estudio con datos sobre cómo la industria minera está usando -y no usando- la tecnología digital para mejorar la toma de decisiones, elevar la eficiencia y productividad, y lograr el éxito en un ambiente complejo y retador. Con esto, sabemos que las empresas mineras tienen la mira puesta en la tecnología digital para dar un gran paso hacia adelante: 82% de los ejecutivos reportaron que esperan aumentar su inversión en la tecnología digital en los próximos tres años y 28% dijo que el incremento de inversión será significativo.

La industria minera muestra especial interés en la obtención de datos correctos en el momento adecuado para optimizar la toma de decisiones y reaccionar a tiempo a situaciones cambiantes. Robótica y automatización, drones, centros de operación remota y wearables son los principales instrumentos tecnológicos que habilitan la mejor obtención y uso de datos operacionales oportunos a través de visibilidad digital y procesos automáticos, decisiones colaborativas y disponibilidad de información para distintos tipos de usuarios y plataformas. El área en la que la industria está utilizando más herramientas como la nube, analytics y dispositivos móviles es en la operación minera, y en menor medida en exploración, desarrollo de minas o mercadotecnia.

En cuanto a la estrategia tecnológica con miras a futuro, el sector se centra en el control de procesos avanzados seguido por la automatización de activos móviles y fijos mediante la creación de un ambiente integrado de automatización y digitalización. La fusión de la tecnología de la información y tecnología operacional bajo un mismo paraguas de gestión es clave para iniciar prácticas como el monitoreo y optimización en tiempo real de un rango completo de operaciones. Lo cual permitirá la toma de decisiones basada en datos reales para optimizar el procesamiento de materiales y poder extraer así el mayor valor.

Por otra parte, no es sorprendente la gran preocupación que el sector minero presenta hoy en día por la seguridad cibernética, considerando que desde 2010 ha habido violaciones importantes de seguridad en 22 empresas mineras. El 25% de los encuestados está piloteando tecnologías de ciberseguridad mientras que el 33% ya ha definido o está desarrollando estrategias de seguridad cibernética.

Sin embargo, esta fuerte estrategia de ciberseguridad a nivel corporativo se va diluyendo en el camino hacia las minas, ecosistemas cada vez más conectados y con más procesos digitales que aumentan el riesgo de amenazas de seguridad a través de la red. Aun así, la ciberseguridad está calificada casi al final de la lista de inversiones en sitios de minas.

Quizá podemos explicar este fenómeno con el hecho de que las minas digitales todavía son un concepto relativamente nuevo, por lo que hay una baja percepción en cuanto al riesgo cibernético que conlleva.

Toda esta transformación digital traerá beneficios generales significativos para las empresas de la industria, como mejoras en la productividad de la fuerza laboral gracias a la tecnología móvil, la automatización, visualización de datos y simulación de ambientes físicos. Sin embargo, la tecnología digital sigue siendo relativamente nueva y las empresas mineras luchan por cuantificar con mayor precisión el impacto de estos habilitadores en los resultados financieros. En este contexto, el uso efectivo de la tecnología digital se está volviendo menos un reto técnico y más un reto organizacional y operativo que involucra a personas y procesos.

La tecnología es un habilitador, pero lograr un valor real depende de cómo el negocio utiliza de forma efectiva herramientas como la nube, analytics y dispositivos móviles. Si las empresas están satisfechas con el valor que están obteniendo a partir de sus inversiones, esto aumenta el nivel de inversión y de interés, lo que a su vez ayuda a impulsar el éxito y los resultados sostenidos por el creciente uso de la tecnología digital.

*Manuel Gómez es Socio Director de la Industria de Recursos Naturales en Accenture México.

 

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